Autor: Paris Eguilaz, Higinio. 
 De re pública. 
 El éxito del acuerdo preferencial y el fracaso del Gobierno socialista     
 
 El Alcázar.    13/03/1986.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

El éxito del acuerdo preferencia/ y el fracaso del Gobierno socialista

CUANDO se contemplan con objetividad histórica, con datos oficiales válidos los resultados de las relaciones entre España y el Mercado Común se comprueba el gran éxito del acuerdo preferencial de 1.970 y el examen de las cifras de ese período lo demuestra en forma evidente.

Ese acuerdo ha tenido plena validez, hasta el día 1 de marzo de 1986, fecha en que ha comenzado el desarme arancelario y la supresión de la mayor parte de los permisos de importación, y continuará aumentando durante todo el período transitorio, que es de siete años en muchos productos, salvo en algunos productosagrícolas y pesca, que durará diez años.

Para España el objetivo económico del acuerdo preferencial de 1970 fue aumentar los intercambios comerciales mutuos y corregir los desequilibrios, es decir, el porcentaje de cobertura de las exportaciones españolas, en relación con las importaciones.

Los dos objetivos se han cumplido plenamente, el volumen de las exportaciones españolas no solamente en pesetas nominales, sino también en pesetas a precios constantes, se elevó en forma importante y el porcentaje de cobertura era ya en 1983 del 101 por ciento, y en los dos últimos años alrededor del 115 por ciento. Pero el Gobierno socialista ha ocultado estos dos hechos: 1) La fuerte elevación de las exportaciones españolas. 2) El excedente de la cobertura de los últimos tres años. Y aprovecho la oportunidad para felicitar a los gobernantes de aquella época del franquismo que negociaron aquel acuerdo.

Para los socialistas, España ha estado económicamente aislada, pero como sería demencial negar los hechos evidentes, dicen que España estuvo aislada durante los dos últimos siglos, todo antes que reconocer que, gracias al Movimiento del 18 de Julio, después del período de la guerra y los primeros años de la posguerra, se produjo el gran desarrollo económico español, y ha sido a partir de 1975 la gran caída económica española, en el Producto Interior Bruto, en las inversiones, en la renta nacional y en el consumo, y de otra parte, de un paro de unos tres millones de parados, jamás conocido con anterioridad.

En los últimos años vengo afirmando que España solamente ingresará en el Mercado Común si acepta condiciones colonialistas, o lo que es igual, un sistema de relaciones qué favorecen mucho más a una parte que a otra.

Ya el anterior presidente de la CEOE, en su discurso de Fontainebleau afirmó, el día 5-1-1984, que «no es imaginable que ningún gobierno español pueda firmar un tratado de adhesión en las condiciones que actualmente ofrece la Comunidad a España».

No ha habido que esperar nada para comprobar que ante la alarma que se ha,producido, España ha tenido que invocar la cláusula de seguridad correspondiente, para pedir que ante los graves perjuicios que se producirán en el sector siderúrgico, se impongan limitaciones cuantitativas a esas importaciones de la Comunidad a España, y io mismo ocurrirá en otros sectores.

Ya van conociendo los españoles cómo ha actuado el socialismo y a qué extremos conduce la ignorancia. Ha sido capaz de defender el «no» a la Alianza Atlántica en las elecciones de 1982 y luego defender con fervor idéntico el «sí» en el referéndum. Porque en realidad lo único que defienden son sus propios intereses y sus enormes ingresos personales, que han escandalizado a los españoles. La ignorancia genera altanería y ésta, despotismo, y por ello, los resultados finales de gobiernos socialistas, cualquiera que sea el tiempo que gobiernen, serán desastrosos.

Los socialistas piden a los diferentes grupos políticos que les ayuden en todo aquello que llaman «asuntos de Estado», que no son más que sus propios intereses, cuando prescindieron de toda colaboración en la negociación del tratado de adhesión a la Comunidad. Ahora, ante el fracaso, querrán echar la culpa a los empresarios por falta de competitividád de las empresas, pero, ¿cómo van a tener competitividád sin reducirla cuota que pagan a la Seguridad Social y sin establecer antes la flesibilidad laboral, que no es el despido libre, como tienen la osadía de afirmar?

De su fracaso siempre han de tener la culpa los demás, pues ellos afirman continuamente que realizan la única política eficaz que es posible realizar. Todo, antes que reconocer su propio fracaso.

Higinio PARÍS EGUILAZ

 

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