12-M: Referéndum OTAN. 
 Victoria del sí     
 
 El Alcázar.    13/03/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Excepto en Cataluña, Navarra, Vascongadas y Cañarías

Victoria del sí

El 52,54 por ciento de los votantes ha dado un sí a la fórmula de permanencia en la A lianza A tlántica propuesta por el Gobierno, según los datos del escrutinio al 99,50por ciento ofrecidos en la madrugada por el Ministerio del Interior. De acuerdo con este resultado, que deberá ser ratificado en los próximos días por la Junta Electoral Central, han participado el 59,73por ciento del censo electoral, con un porcentaje de votos negativos del 39,83, por un abultado 6,54 de sufragiosen blanco y un 1,09por ciento de nulos.

• Más de la mitad de los votantes respondió afirmativamente a la propuesta de permanecer en la A lianza solicitada por el Gobierno

• La participación se aproxima al sesenta por ciento, con un porcentaje de votos negativos

de casi el cuarenta por ciento

• La abstención ha sido la más elevada de las obtenidas en referéndum

La abstención ha sido la más elevada de las consultas en referándum, el 40,27 por ciento. Sólo ha vencido el no en Cataluña, Navarra, Vascongadas y Canarias y el mayor índice de respuestas favorables a la propuesta del Gobierno ha coincidido con las regiones de mayor implantación socialista.

El Gobierno buscará el consenso con el resto de las fuerzas parlamentarias sobre la política exterior de España después de que el escrutinio provisional del referéndum sobre la OTAN arroje una ventaja del sí sobre el no de doce puntos. Así lo reconoció el presidente González al conocerse los primeros resultados, que fueron recibidos sin sorpresas por todo el espectro político. Junto a la visible satisfacción de los miembros de! Gobierno y el partido que lo sustenta, el principal grupo de la oposición, la Coalición Popular, se atribuía como un éxito propio el elevado grado de abstención, mientras los defensores del no en la consulta hablaban de una «victoria moral» e incluso en algún caso, como el de Ignacio Gallego, daba lugar a una velada amenaza popular si el Gobierno persiste a partir de ahora en una actitud prepotente. La victoria de la propuesta gubernamental sobre la Alianza Atlántica mediante un referándum que se desarrolló con absoluta normalidad y civismo, ha producido también las primeras reacciones favorables en el seno de la organización occidental y de los Estados Unidos en concreto.

El triunfo del sí en el referéndum comenzaba a mascarse a los primeros momentos de cerrarse los colegios electorales mediante rumores, avances y muéstreos ofrecidos por emisoras de radio apesar de la prohibición de la Junta Electoral Central de hacer público cualquierdato que pudiera influiren el sentido del voto en Canarias. El Palacio de Exposiciones y Congresos, que durante toda la tarde era un hervidero de informadores expectantes, iba recibiendo hacia las ocho y media de la tarde la llegada de autoridades y altos cargos con caras de satisfacción que presagiaban lo que una hora más tarde harían público oficialmente el portavoz del Gobierno y el ministro del Interior: la mayoría del electorado ratificaba la propuesta del Gobierno sobre política defensiva por un margen incluso más amplio del esperado por los optimistas.

A las diez menos diez de ía noche se producía esta primera comunicación oficial por parte de ambos ministros, que entraron en el salón de conferencias de prensa exhibiendo unas sonrisas que no dejaban lugar a dudas sobre el resultado. Momentos antes, los dos portavoces gubernamentales habían departido en los despachos reservados con altos cargos y embajadores, de los que recibían la enohorabuena. Sin embargo, tal vez la confirmación oficiosa de la victoria del voto afirmativo fue la aparición ante la prensa del presidente de Telefónica, Luis Solana, luciendo una llamativa corbata azul y un clavel rojo reventón y repitiendo en voz alta que «éste ha sido el triunfo de la juventud». Solana protagonizó otras visibles muestras de alegría cuando rompió en aplausos tras la breve rueda de prensa y corrió a abrazarse a los dos miembros del Gobierno.

A partir de ese momento las expresiones de gozo se sucedían ya sin reparos entre los dirigentes socialistas que habían acudido al palacio. El ya popular Antonio Humada, el organizador informático socialista contratado para el acontecimiento, recibía también numerosas felicitaciones de sus compañeros de partido, que rechazaba con humildad y con temor de que pudieran volver a caer sospechas sobre su actuación. Manuel Marín, Joaquín Rúiz-Giménez, varios ministros pululaban respirando tranquilos y dispuestos a efectuar las primeras declaraciones sobre el significado de la aceptación de la OTAN en los términos propuestos por el Gobierno.

Contrariamente a lo que sé preveía, no era el ordenador el protagonista de la jornada,en e! Palacio de Congresos. Puede decirse que hasta la intervención de Barrionuevo con el 38 por ciento escrutado las pantallas no ofrecían otra cosa que el índice de participación a las seis de la tar y que entre esta primera ruéda dé prensa y la del vicepresidente del Gobierno una hora más tarde las termínales de difusión mostraban un escrutinio bastante más lento que el 82 por ciento que Alfonso Guerra expuso para confirmar la victoria. También entre ambas sesiones informativas, el presidente González efectuaba su declaración extraordinaria ante las cámaras de televisión para informar a los españoles que la mayoría se había decantado por el sí.

Ninguna sorpresa produjeron las sucesivas intervenciones gubernamentales. En una sala de una planta superior, cuatro líderes de la Plataforma Cívica reconocían la derrota del no con gesto no excesivamente preocupado y solicitando la apertura de un consenso sobre la Alianza Atlántica. Simultáneamente ala rueda de prensa de Alfonso Guerra, Gerardo Iglesias, Antonio Gala, Marcelino Camacho y Jaime Miralles anunciaban también la pérdida de credibilidad del PSOE como partido de izquierdas y la fuerza de los ocho millones de votos que, según sus cuentas, había conseguido su opción.

 

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