Autor: Urbano, Pilar. 
   El imprevisible pueblo soberano     
 
 Ya.    13/03/1986.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

El imprevisible pueblo soberano

PILAR URBANO

ESCRIBO en el éter. En la ignorancia. En la espera. En el suspense de un pueblo tan libre como independiente que, en estos momentos, todavía está ejerciendo su soberanía con cuatro opciones: no votar, votar-SI, votar-NO, votar-blanco. Mañana podremos hacer infinitas lecturas de los resultados. Pero ni mañana ni nunca podremos descifrar el enigma de las intenciones. Zascandileando por colegios electorales he oído de todo: «Voto SI, porque estoy con Felipe»; «voto SI, porque mi marido es militar y me ha dicho que hay que estar en la OTAN»; voto SI, porque no quiero cargarles las armas a los comunistas del NO..., yo he vivido la guerra civil, y aquello se lió por mucho menos»; «voto, porque soy funcionario de Hacienda y ha cundido el rumor de que, aunque no nos van a pedir certificado de voto, con las actas y a través del DNI nos pueden fichar a todos..., pero yo estoy en contra de este referéndum; así que voto en blanco»; «voto, porque no quiero quedar ante mí mismo como un pasota; pero no lo tengo claro: no me han convencido ni los del SI ni los del NO,.. Voto en blanco, que es mi forma de participar sin tomar partido»; «voto NO, porque soy pacifista»; «voto NO, porque no quiero OTAN»; «voto NO, porque quiero más OTAN: integración plena y no esto que ofrece el Gobierno, que no es ni chicha ni limoná»; «voto NO, porque soy de izquierdas de verdad»; «voto NO y votaría cinco veces NO si pudiera, con tal de que Felipe perdiese los dientes y los morros». «¿Qué si soy de derechas?, Fraga a mi lado es un rojo.» Y mucha gente que apretaba los dientes-y no decía palabra: ¡misterioso-secreto-profundo! Y mucha gente que se quedaba en casa o «currando» en su despacho, con unas tremendas ganas de votar, pero «donde hay patrón-Fraga, no manda marinero». Y así, horas... intentando hacer mi personal escrutinio de las motivaciones. La cosa —aún desde el éterBabia de la ignorancia de resultados— está «confusamente clara»; El SI y el NO, posiciones defendidas por las fuerzas de la izquierda y la más-izquierda, se han nutrido con los votos de la derecha y de la más-derecha. Pero, sépalo todo el mundo: hoy ya no valen las reclamaciones.

De entre los 28.810.000 españoles con opción de voto, me fijo en uno como paradigma de la pugna entre el derecho y el deber, entre la viscera y la conciencia, entre lo-que-pide-el-cuerpo y lo-que-exigeel-alma: Jordi Pujol. Habíamos hablado extensamente sobre el referéndum, la OTAN, la libertad de voto que CIU daba a sus militantes, y su actitud personal el día 12-M. Pujol estaba en contra de «un referéndum confuso, inconveniente, mal planteado, donde la política exterior ha sido norma de actuación política», «un referéndum engañoso porque se nos dice que sin integración militar ¡y estamos integrados hasta las cejas!», «un referéndum que culmina toda una política petulante y demagógica». Sin embargo, agregaba: «Yo, aquí en Cataluña, represento al Estado. No puedo, no debo, desantender la consulta que plantea el Presidente de mi nación: iré a votar.» Y aunque la viscera le pidiese «un NO, de castigo al Gobierno» o «un voto en blanco, de desacuerdo con el postulado de la pregunta», en liza ganaba su conciencia: «Soy de los que pueden decir, sin rubor, soy-atlantista-de-toda-la-vida.» Y a pesar de todos los pesares, que en Pujol no son pocos, votó y... votó SI. «Como catalán, me importa y mucho que España no dé un espectáculo desconcertante ante el mundo.»

Corolario desde el éter: Ni Inglaterra, ni Carrillo, ni Tamames, ni Puerta, ni los plataformeros-cívicos de Antoñito Gala, patronos del NO; ni Felipe González, su Gobierno y su PSOE, alfiles del SI;... nadie en este país puede hacer mangas y capirotes de sus ganancias..., nadie puede ufanarse de haber vencido con sus propias fuerzas. Unos y otros llevan en sus alforjas demasiado «voto ajeno». No deben ignorarlo a la hora de administrarlo.

 

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