Oposición y gobierno comparten el deseo de restablecer el consenso  :   
 Consideran preciso lograr la normalidad en el debate político. 
 ABC.    14/03/1986.  Página: 17. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Oposición y Gobierno comparten el deseo de restablecer el consenso

Consideran preciso lograr la normalidad en el debate político

Madrid

La oferta del presidente del Gobierno, Felipe González, de alcanzar un nuevo consenso sobre política exterior y de defensa es compartida por la oposición, que ya expuso su necesidad antes de que terminara la campaña del referéndum. ABC se pronunció en este sentido antes de que se celebrara la consulta, pues es preciso cerrar las heridas abiertas durante unas jornadas de confrontación política donde ha predominado la crispación.

Los partidos que componen la Coalición Popular han expresado, sin embargo, sus cautelas ante esta nueva propuesta de diálogo, puesto que el Gobierno tiene la tendencia de solicitar consenso cuando le es necesario, mientras que lo niega en cuantas ocasiones no fe es preciso, aunque sean materias de Estado como la Justicia o la Educación.

Para Manuel Fraga, en efecto, debe tenderse al acuerdo sobre las llamadas «grandes cuestiones» y no limitarse a la política exterior, sin que esto signifique que se rechace esta posibilidad.

El logro de consenso en política exterior, que será planteado de forma inminente al Parlamento por Felipe González, según ha prometido, dependería en ese momento exclusivamente de que la oposición no plantee una moción de censura. Esta moción forma parte de los planes de la Coalición Popular, pero no es apoyada ahora por el conjunto de sus componentes. Parece más bien que no tendrá lugar en las próximas fechas, salvo sorpresas de última hora.

Otros partidos han acogido la posibilidad de un amplío acuerdo en el marco del Parlamento con interés, e incluso con apoyo explícito. Miguel Roca, doble portavoz de Minoría Catalana y del Partido Reformista Democrático, se ha mostrado «entusiasmado» por la idea, que también apoya el Centro Democrático y Social. De esa forma, se restablecería la práctica unanimidad parlamentaria existente en torne a la proyección de la política exterior española —que escape a la contingencia de los Gobiernos- que rompió recientemente el Gobierno al convocar un referéndum que sólo deseaba éste y las fuerzas minoritarias de izquierda. Postura que pudo tener graves consecuencias respecto a la política exterior española.

Entretanto, durante la jornada de ayer se repitieron las muestras de satisfacción de los aliados occidentales de España por la permanencia en la OTAN, mientras los partidos han convocado a sus órganos de dirección para evaluar con mayor frialdad los resultados.

El Gobierno lo hará en el Consejo de Ministros, de carácter deliberante, que celebra hoy, y tras el cual puede publicar una declaración institucional sobre la consulta, aunque ésta no se separaría de las líneas ya avanzadas por el presidente del Gobierno en la noche del día 12: Consenso en el Parlamento y «mano tendida» a los votantes de! «no» para asegurar que el peso de ese voto será tenido en cuenta en el trabajo del Ejecutivo para luchar por la paz y la distensión.

Los derrotados en el referéndum no se resignan, sin embargo, a disminuir sus reivindicaciones, y quieren aprovechar el heterogéneo número de votantes del «no» para impulsar nuevas opciones electorales a la izquierda del PSOE. El PCE ya se ha pronunciado en este sentido, así como varios portavoces de las coordinadoras anti OTAN.

El objetivo de la unidad electoral, que desea fervientemente el PCE, puesto que es el grupo que la dirigiría por su mayor organización, tropieza, sin embargo, con las disensiones en la familia comunista, cuya derrota ha agudizado.

En cuanto a la repercusión de los resultados en los grupos políticos, queda la incógnita de saber qué actitud tomará el PSOE ante sus militantes que han apoyado el «no» (Castellano, Redondo, Santesmases, etc.)

(Págs. 23 a 32)

 

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