Autor: Contreras, Lorenzo. 
 Después del referéndum. 
 La gratitud de los siameses     
 
 ABC.    15/03/1986.  Página: 22. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Cuaderno de notas

LA GRATITUD DE LOS SIAMESES

No sé si se habrá observado lo bastante, pero uno de los personajes socialistas que de manera más rotunda se ha batido por el «sí» que anhelaba Felipe, ha sido Joaquín Leguina. O sea, la dirección de la Comunidad Autónoma Madrileña. Es decir, la secretaría general de la Federación Socialista de Madrid. Y como sucede que a Leguina, desde que Felipe González le obligó a tragarse el 3 por 100, se le supone algo en desgracia de los siameses, va sonando la hora de rehabilitar su posición y otorgarle, en el mundo de las influencias políticas, toda la que puede haber recuperado.

Uno comprende que el eficaz auxiliador de Felipe en la hora difícil del referéndum se pasó no poco cuando le dijo a Gerardo Iglesias que lo iba a machacar. Pero incluso esa inadmisible vehemencia vale para comprender hasta qué punto el señor Leguina se pone serio cuando en política se juega con las cosas de comer.

Es lo que los siameses agradecen más. Que cada socialista se ponga como un lobo en torno a la olla común. Por eso es cosa pensable que Leguina se recupere tras haber demostrado que más vale afín desavenido que compañero artificial de cama.

El ejemplo está a la vista. El señor Ardanza parecía en etapa de idilio con el PSOE tras aquel pacto de legislatura que tanto nos asombró a muchos. Sin embargo, Ardanza no ha podido o no ha querido controlar a su gente y el País Vasco ha votado mayoritariamente «no» en el referéndum. ¿Cuántos nacionalistas «peneuvistas» se han zafado del ejemplo de los jefes? Es como si un «cuñao» cordial te tirase los sobrinos a la cabeza.

Los siameses saben apreciar las lealtades en las horas verdaderas. Por eso la siempre difícil FSM y el incómodo Leguina pueden haber conquistado tiempos de favor.

Es en cierto modo lo que empieza a ocurrirle a Juan Barranco. Si el viejo profesor viviese todavía, un viento antiotánico se hubiese paseado por los salones y galenas de la Casa de la Villa. Pero Barranco es Barranco. Es decir, que a la hora de alinearse con el espíritu del viejo profesor o con los siameses, prefiere a estos últimos. Felipe y Alfonso han tenido que ver con perfecta claridad hasta dónde alcanzan las solidaridades del nuevo alcalde cuando todavía estaba .caliente el recuerdo del predecesor.

La conclusión se perfila con nitidez. Barranco va para alcalde elegible dentro del PSOE y de la intimidad de los siameses cuando se agote el actual mandato consistorial. La escena de la carroza fúnebre es simple recuerdo histórico. Don Juan no tiene por qué deberse a una retórica sentimental. Y tampoco tiene por qué pagar los patos del Manzanares.

Así, pues, bienvenidos Leguina y Barranco a la consolidación de sus respectivas confianzas. El referéndum ha sido para ellos lo que la prueba del fuego para tos metales nobles.

Lorenzo CONTRERAS

 

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