El discurso que don Manuel Fraga no pudo pronunciar. 
 Hicimos cuanto pudimos, hasta el límite de nuestras capacidades     
 
 Informaciones.    09/07/1976.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

EL DISCURSO QUE DON MANUEL FRAGA NO PUDO PRONUNCIAR

«Hicimos cuanto pudimos, hasta el límite de nuestras capacidades»

MADRID, 9 (INFORMACIONES)

DON Manuel Fraga Iribarne había preparado un discurso de despedida para el acto del relevo del

Gobierno. Ello certifica que, en principio, se había previsto dicho acto oficial, que luego fue sustituido

por el de juramento en La Zarzuela: se dijo que este acto de juramento era también el acto del relevo, que

no se celebró «por deseo expreso del presidente», según dice Logos.

El discurso del señor Fraga, que no pudo pronunciar, en el que expone el criterio que animaba a los

ministros cesantes, es el siguiente:

«Me cumple el honor de decir unas palabras en este acto, en nombre de mis compañeros del Gobierno

saliente y en el mío propio.

Voy a ser muy breve, propósito que se ve facilitado porque es bien poco lo que debo decir. Un grupo de

hombres, que ahora nos despedimos, hemos tenido el honor y la responsabilidad de formar parte del

primer Gobierno de S. M. el Rey don Juan Carlos I. A lo largo de siete difíciles meses hicimos cuanto

pudimos, hasta el limite de nuestras capacidades morales, intelectuales e incluso físicas. Esperamos y

confiamos, cualquiera que sea el juicio que pueda suscitar nuestra labor, que nadie nos niegue el

reconocimiento de haber prestado un esfuerzo pleno, leal y comprometido.

De buena fe, con esperanza y la mas resuelta de las convicciones, entendimos que la consolidación y

afianzamiento de la Monarquía restaurada había de constituir el norte de nuestros afanes. Y al servicio de

tal convencimiento, entendimos también que tal propósito requería mantener la paz y el orden del país;

asegurar la adecuada e indispensable continuidad del orden social y político y, al mismo tiempo, acometer

la serie de reformas inexorables, para poner al Estado español de acuerdo con la sociedad de los años 70 y

con el entorno occidental al que pertenecemos. Creímos que esta empresa había de abordarse de una

forma gradual, prudente y sin rupturas; pero también sincera y auténtica, decidida y total, sin

falsificaciones semánticas ni coartadas retóricas.

Nuestro compromiso fue de servicio a la nación. Con él llegamos a las tareas de Gobierno y ningún otro

nos ata al tiempo de abandonarlas. Tal compromiso es tan sagrado que su servicio no admite conciliación

con la frivolidad, el personalismo, el capricho, la inconsistencia, el oportunismo, el espíritu de secta, la

vanidad o los intereses distintos de los del pueblo y el Estado que deben servirlo.

Me parece un deber dejar constancia de este intento serio y esforzado.

Como leales ciudadanos, estamos al servicio de la Patria. Conste nuestro leal recuerdo para quien fue

nuestro presidente, marqués de Arias Navarro, y nuestro homenaje a la memoria de Franco.

Sólo me cabe añadir nuestra reiterada lealtad al Rey y nuestra gratitud por la confianza que puso en

nosotros; nuestros mejores deseos para él y Su Real Familia y para el segundo Gabinete de la Monarquía.

Muchas gracias.»

 

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