Autor: Martín, Santiago. 
 Esta es nuestra fe. 
 Manuel Zaguirre (USO): El mundo obrero ya no es anticlerical     
 
 ABC.    16/03/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 22. 

DOMINGO 16-3-86

RELIGIÓN

Esta es nuestra fe Manuel Zaguirre (USO): «El mundo obrero ya no es anticlerical»

Andaluz, nacido en 1942. Militante de la Unión Sindical Obrera desde los diecinueve años, es, desde 1977, su secretario general. No oculta la importancia que tuvo en el movimiento obrero español la acción de los cristianos, en la que él mismo participó. Cree que la Iglesia debe perder sus complejos ante el mundo del trabajo y que, gracias a los curas obreros, se ha superado el anticlericatismo.

-¿Su labor sindical ha sido influida por la fe?

-Yo participé muy intensamente, como una buena parte de los fundadores de USO, en la experiencia que se desarrolló en torno a las Juventudes Obreras Cristianas y en las Hermandades del Trabajo hacia el final de los años cincuenta.

-¿De aquella actividad católica en el mundo obrero se benefició sólo su sindicato?

-Aquella plataforma, la JOC, la HOAC, aportaron una pléyade de militantes no sólo a USO, sino a un espectro muy amplio de las organizaciones democráticas de este país. Haciendo un repaso a la nómina de dirigentes actuales de esos grupos, desde la derecha a la izquierda, muchos de ellos se iniciaron en esas plataformas y, con especial asiduidad, más en los grupos de izquierdas que en los de derechas.

-¿Cuáles son los valores cristianos que más influyen en su actividad?

-Todas las creencias tienen valores positivos, pero el Evangelio conserva valores que yo, como sindicalista, aprecio mucho, como son los de solidaridad, de adhesión y afinidad con los pobres y desposeídos reflejados en las Bienaventuranzas.

-¿La religión es el opio del pueblo?

-Eso es una estupidez, una tontería. Es un absurdo, como lo son otras cosas del marxismo, aunque hay que intentar situarse siglo y medio atrás, que es cuando se produce esta y otras formulaciones marxistas.

La propia evolución de la Iglesia en materia social se ha encargado de demostrar que eso no es verdad.

Incluso desde el marxismo como método de análisis me parece que esa afirmación va de capa caída.

-¿Cristo sí, Iglesia no?

-Cristo sí, Iglesia también. Desde mi situación pública y sin querer inmiscuirme en el interior de la Iglesia, creo que en ese debate hay mucho de florentinismo.

-¿Cuál fue el papel de la Iglesia en la transición?

-Hubo un tiempo muy importante que fueron los últimos quince años del régimen anterior, en qué la Iglesia jugó fuerte por la recuperación de las libertades en nuestro país. Esto es algo que nadie

puede discutir. Todos nosotros nos acogimos al derecho de asilo de las Iglesias, además del caudal de sacerdotes que hicieron un enorme sacrificio en favor de esa misma lucha. En la transición ha habido un paréntesis en el que la Iglesia se ha quedado un tanto paralizada.

-¿Y ahora?

-Percibimos una actitud de ir superando un cierto despiste, que se traduce en algunos mensajes que nosotros en USO hemos valorado muy positivamente.

-¿Cuáles son?

-El año pasado se produjo una «mini-pastoral» sobre la crisis económica y fue un documento muy revelador y comprometido, que hablaba claro, que decía que la crisis económica tenía causas de egoísmo, insolidaridad y desigualdad. También está el documento reciente sobre la paz y el desarme, o la resolución de la Asamblea Plenaria de noviembre en favor de la no confesionalidad; esta actitud de la Iglesia evita los íntegrismos y las radicalizaciones.

-¿La Iglesia se sale de su sitio cuando habla de la paz o de la justicia?

-Ése tipo de crítica me parece farisaica. La Iglesia debe quitarse todo tipo de complejos y cautelas ante el mundo del trabajo. Tiene el derecho y el deber de hablar de los problemas de la sociedad, como son la crisis o el desempleo.

-¿Sacerdotes en política?

-En una sociedad abierta no debe resolverse ese problema con un sí o con un no cerrado. En democracia lo que cuenta es la pasión por el matiz; por lo tanto ¿por qué no si ellos así lo creen útil, aunque siempre desde la inspiración del Evangelio? Creo que en esto la Iglesia católica tiene una posición abierta.

-¿De qué sirvió la labor de los curas obreros de hace unos años?

-En el régimen anterior, para muchísimos sacerdotes, una forma de testimonio, de autentificar su vocación sacerdotal era estar al lado de los que peor lo estaban pasando. Fueron miles los sacerdotes que hicieron eso y que estaban junto a los trabajadores. Gracias a ellos muchos obreros pudieron superar el anticlericalismo que tenían. Quizá la gente no fue más a misa, pero sí que superó el trauma de la guerra civil, cuando la Iglesia se puso al lado de uno de los dos bandos, o cuando durante años se ha dedicado a ser coartada de los poderosos. La cantidad de anticlericalismo que aquí se ha amortizado es enorme. El mundo obrero no es hoy, en su conjunto, anticlerical. Santiago MARTIN

 

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