Ejemplaridad ciudadana     
 
 ABC.    13/03/1986.  Página: 19. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

EJEMPLARIDAD CIUDADANA

LA jornada del referéndum sobre la OTAN ha transcurrido, en toda España, sin incidentes dignos de mención. Con orden ejemplar, con tranquilidad. Con la actitud que corresponde, en definitiva, a una ciudadanía consciente de la importancia y seriedad de la comparecencia ante las urnas, aunque las circunstancias de la convocatoria, y sobre todo la pregunta propuesta, haya sido, en no pocos aspectos, francamente anómalas. Notoriamente, irresponsables.

Así se ha producido un notable contraste entre el admirable civismo con el que ha acudido a votar el pueblo español y la deplorable campaña realizada desde el Gobierno para justificar y animar un referéndum convocado por su sola decisión. La campaña gubernamental, y del PSOE, ha generado, una crispación en la vida nacional que no tiene precedentes en los diez años de transición y establecimiento de la democracia. Sin embargo, la reacción popular ha superado y salvado tensiones y crispaciones. Y de modo análogo, ha sabido marginar, haciendo caso omiso de ellas, todas las presiones o incitaciones de grupos exaltados, y se ha impuesto, en todas partes, la corrección en los comportamientos.

Pues bien, esta conducta cívica, que debe considerarse normal ante convocatorias que también merezcan ser estimadas normales, resulta por menos motivos digna de especial elogio. Basta para comprenderlo recordar la nula imparcialidad de que han hecho gala los medios de comunicación al servicio del Gobierno, en todos los cuales, y especialmente en emisoras de radio y en televisión, se ha mantenido una actitud de clara beligerancia para lograr una votación avasalladoramente favorable a la propuesta gubernamental sobre la OTAN.

Y hasta tal punto se han deslizado estos tratamientos informativos hacia el partidismo y hacia la manipulación, que casi un centenar de periodistas de RNE han sumado su protesta, cualificada, a las numerosas criticas que ha suscitado el programa "Punto y aparte» de televisión, en el cual comparecían ante las cámaras Manuel Fraga. Gerardo Iglesias y Felipe González. Pero los columnistas políticos de más fama y crédito más solido han expresado, en sus artículos, serias censuras a la evidente y poco democrática desigualdad de trato dispensada a los líderes. Y para colmo, televisión no ha vacilado —con ejercicio más de profecía que.de información— en la afirmación reiterada de que los Reyes y las Infantas votarían en horas de la tarde del día 12. ¿Por qué tanta insistencia en la anticipación de una posible noticia? ¿Cómo no advertir un propósito de manipulación en proceder tan escasamente correcto?

Quedará, en suma, como dato el más positivo y loable de la jornada de ayer, el ejemplar comportamiento del pueblo español. La demostración de una conducta ciudadana normal, democrática, madura, ante las urnas. Pero quedará también con independencia de los resultados de la votación, el recuerdo de un referéndum convocado con irresponsabilidad; de una inconveniente y grave tensión nacional suscitada sin necesidad ni justificación, y de una campaña entera, alentada e inspirada desde las áreas del Gobierno, en la que se han mezclado torcidamente la información y la propaganda, hasta límites realmente intolerables en algunos casos. Así, una victoria en las urnas irá acompañada de una derrota -o de muy grave deterioro— en el prestigio político. Porque la política requiere siempre más limpieza de la que suelen demandarle los devotos de Ma-quiavelo.

 

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