Autor: Campmany y Díez de Revenga, Jaime. 
   El mal menor     
 
 ABC.    13/03/1986.  Página: 21. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Escenas políticas

EL MAL MENOR

A estas horas, ya habrá comprendido don Felipe González, si no es un recalcitrante del error, que lo que mal se plantea, mal sale. Este referéndum había sido planteado por el Gobierno de mala manera. Parece un referéndum convocado especialmente para un censo de dementes; un referéndum para un manicomio.

Y ha salido mal; mal para todos.

Mal para quienes de buena fe creen que España no debe pertenecer a la OTAN, pues han perdido, por mucho que quieran convertir la derrota en una victoria moral. Para hacer ese malabarismo tienen que dejar a un lado, como si no existieran, las altas cifras de abstención y los votos blancos y nulos que en muy gran parte son actitudes a favor de la Alianza.

Ha salido mal para quienes han visto en el referéndum sólo una manera de dar al Gobierno y a don Felipe González un voto de castigo, puesto que al final tampoco han logrado inclinar la balanza hacia el resultado negativo.

Ha salido mal para los partidarios de la integración plena de España en la defensa de Occidente, porque no han tenido la posibilidad jurídica de votar a favor de esa opción y han debido conformarse con este mal menor de nuestra permanencia a la OTAN como «país de segunda», en la expresión gráfica de don Manuel Fraga.

Peor aún han salido para el ´Gobierno. También aquí se intenta hacer juegos de manos con las cifras del escrutinio. Pero por muchas manipulaciones a que sometan los números, los números están ahí y los datos son tozudos. Al final, hemos de comprobar cómo apenas un 30 por 100 de los españoles han votado «sí». A pesar de la matraca de la Televisión; a pesar de que han sido desplegadas toda clase de presiones psicológicas, de amenazas y de chantajes morales; a pesar de haber utilizado hasta un punto más que irritante el miedo y otras armas negras, es un flaco resultado. Más que flaco, esmirriado y

enclenque. Y eso, contando con el esfuerzo que hicieron en tos últimos días de campaña los líderes de Coalición Popular para convertir en abstenciones muchos votos de castigo decididos por buena parte del electorado.

Si a última hora don Manuel Fraga no tira un poco de la mano a don Felipe González, cuando éste estaba sumergido bajo un alud de noes, a estas horas España sería más «diferente» que nunca.

(Al escribir la palabra «noes», quisiera hacerle al señor ministro del Interior una observación llena de cordialidad y buena intención. No se deje usted llevar, señor Barrionuevo, de la nefasta influencia del ministro de Cultura, que se sentó a su ladd en la rueda de Prensa de anoche. La gramática de don Javier Solana no es de fiar. Cuando haga usted el plural de «sí», diga síes, y cuando haga el plural de «no», diga noes. Ya que nuestro sistema político es plural, vamos a hacer el plural correctamente. ¿De acuerdo?)

Indudablemente, la formación política que ha visto salir de las urnas unos resultados más próximos, si no exactos, a sus previsiones y deseos, es Coalición Popular. La abstención ha sido alta y, sumada con esa abstención expresa del voto en blanco o nulo, ha alcanzado casi un 50 por 100. Aun restando las cifras atribuibles a la abstención técnica, da la cifra más alta de las tres posiciones posibles. Y además, ha ganado el «sí», que representa, aunque incompleta, la posición propugnada y votada desde siempre por el centro:derecha.

Menos mal que la sensatez del electorado ha corregido la demencia de los culpables del referéndum, y ha elegido el mal menor. Si don Felipe González o algún destacado socialista cayera en la tentación de interpretar estos resultados como una victoria, cometería, creo yo, la última insensatez de esta increíble cadena de insensateces.

Jaime CAMPMANY

 

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