Autor: Cortés-Cavanillas, Julián (ARGOS). 
   Unas Cortes literarias     
 
 ABC.    16/02/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 1. 

EN POCAS LINEAS

UNAS CORTES LITERARIAS

Después de las vicisitud estan comentadas que llevaron al cambio de propietarios o de empresa a «El Noticiero Universal», de Barcelona, don Emilia Romero se ha convertido en el «divo» supremo del remozado diario catalán, donde escribe con casi más asiduidad que en su propio periódico. Últimamente ha escrito unas palabras que acrecientan mí capacidad de asombro, y que reproduzco: «El viejo régimen parlamentarlo tenía toda» estas características, pero los partidos señalaban el cartel de los que habrían de intervenir y se producía cierta contención que evitaba las inundaciones de la elocuencia. Al no tener partidos políticos el Régimen, el torrente es incontenible. Las Comisiones, entre los pertenecientes a ellas y los enmendantes a los proyectos sometidos a deliberación, se convierten en verdaderos parlamentos donde hablan casi todos. Se da la paradoja de tener un Congreso de procaradores o diputados que no tiene buena Prensa en Occidente y, sin embargo, se habla más que nunca. Algo tendrá que hacerse para que las Cortes sean más sobrias y funcionales que literarias.» Cuando don Emilio lo dice, que es procurador en Cortes y consejero nacional, verdad será. Pero teníamos entendido que el problema de las Cortes Españolas es que abunda poco la dialéctica y la elocuencia, y que en orden a las Comisiones, lo que sucede es que acuden a ellas un mínimo de los procuradores que tienen la obligación de asistir y que en general participan también una escasa minoría en los debates. De esas Cortes literarias de que habla el importante comentarista de «El Noticiero Universal» creo que España no tenía la menor idea de tan florido fenómeno. Y menos del hecho de que muchos procuradores entrengan a los periodistas de las tribunas, después de hablar, los textos de sus discursos y que algunos de ellos reciben puros y agasajos. ¡Qué cosas!—ARGOS.

 

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