Autor: Baró Quesada, José. 
   Hay que respetar la ley     
 
 ABC.    12/03/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA SEMANA POLÍTICA

HAY QUE RESPETAR LA LEY

El informe que emitió el Gobierno, a puerta cerrada, caite el Plena del Consejo Nacional fue teóricamente el suceso político de mayor relieve. Hablaron, a tenor con la referencia verbal de carácter oficial que el primer secretario de dicho Consejo nos facilitó a los periodistas, el almirante Carrero Blanco y los ministros de la Gobernación, Educación y Ciencia, Relaciones Sindicales y secretario ´general del Movimiento. Fueron abordadas dos cuestiones importantes: el orden público y la Universidad, que guardan en cierta medida una estrecha relación.

Fuera de eso se produjeron otros hechos de insoslayable repercusión en la opinión pública: disturbios en la Ciudad Universitaria madrileña y sus inmediaciones; atentado en Pamplona, mediante explosivos, contra el monumento al duque de Ahumada, fundador de la gloriosa y siempre benemérita Guardia Civil; diversas tensiones laborales y estudiantiles en algunas provincias y, como triste colofón de todo ello, sangrientos incidentes en El Ferrol del Caudillo, donde las Fuerzas del Orden, en reducido número, te vieron obligadas a repeler con las armas ¡a agresión de unos miles de manifestantes que, con gritos subversivos, desencadenaron serios alborotos en aquella pacífica y laboriosa ciudad.

Hay que respetar la ley. Labor que incumbí a todos: a quienes promueven desórdenes en la calle y a los que, tal «ex sin querer y con más Ineludibles deberes de responsabilidad, siembran la confusión con la palabra a con la pluma y alientan divisiones y quimeras, ambiciones y maniobras personales de corta alcance y de provecho —circunstancial el menos—para ios inspiradores de una permanente y solapada subversión. Cualquier imprudencia al hablar o al escribir, cualquier politiqueo aparentemente frivolo, favorece a los agentes de la Intranquilidad, * los pescadores de TÍ» revuelto, a los más audaces y calculadores servidores de Pekín y de Moscú. No se puede jugar con la paz y la unidad de un pueblo que, por larga y doloroso experiencia, debiera estar de vuelta de rencillas y perturbaciones.

Nuestra norma constitucional es la Ley Orgánica. Nuestro Jefe del Estado, el Generalísimo Franco. Y su sucesor, a título de Rey, el Príncipe Don Juan Carlos de Barbón. Con ellos, las Cortes, el Consejo del Reino, el Consejo Nacional, d Consejo de Estado, el Tribunal Supremo de Justicia... Todo lo que configura un ordenamiento legal, respaldado por las Fuerzas Armadas y por la voluntad mayoritaria de un país que quiere vivir tranquilo ante todo.

Respetar y cumplir las leyes—no limitarse, con reservas mentales, a acatarlas—es signo de democracia y civilización. Todo lo demás son torpes maquiavelismos y absurdas ligerezas que se pagan caro. Unidad, serenidad, diálogo, sentido común... Ese es el camino. Y hay que recorrerle, con alegría y rigor, al servicio de España.—José BARO QUESADA.

 

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