La semana política     
 
 Informaciones.    06/05/1972.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EL Consejo de ministros de ayer ha vuelto a incidir sobre el problema de los precios, insistiendo en su intención de controlarlos. El Consejo anunció que no se autorizará la elevación de las tarifas del Metro madrileño. Sobre este mismo tema viene a cuento una declaración del Consejo de Trabajadores y Técnicos de Córdoba, en la que se habla del malestar existente entre los trabajadores de la provincia por la constante subida de los precios; para solucionar este problema proponen medidas de política económica a nivel nacional. Presumiblemente, la situación expuesta por los trabajadores cordobeses pudieran suscribirla los de muchas otras provincias. Por lo que respecta al Consejo, apenas nada más que haya sido hecho público. El próximo viernes volverá a reunirse, contra la costumbre del Consejo quincenal.

En San Sebastián —el pasado domingo— pronunció su esperado discurso- don Federico Silva Muñoz, una de las figuras más prestigiosas y relevantes de nuestra política, con motivo de serle entregada la medalla de oro de la ciudad. Dos temas importantes abordó el señor Suva en su discurso: la violencia que últimamente ha hecho mella en el País Vasco y la integración de España en Europa. Respecto a lo primero, el ex ministro de Obras Públicas tuvo palabras condenatorias para toda forma de violencia, de exaltación del Pueblo Vasco y de repudio, por anacrónico, de un hipotético «hecho diferencial vasco». Respecto a Europa, el señor Silva dijo: «Nuestra meta es Europa. Se trata de acabar con el aislamiento español de siglos y con el hecho diferencial del subpirineo para asociarnos a la empresa común de un grupo de naciones unidas que, en este caso, son las diez del viejo continente, al que pertenecemos por imperativos geográficos históricos. Se trata de la incorporación definitiva de nuestro, nación al espíritu y a la realidad del mundo moderno.»

En este ámbito de los discursos políticos y de las alusiones a nuestra problemáttica europea hay que registrar lo dicho por don José Antonio Elola en un acto falangista en Zaragoza: «Queremos que nos acepten (refiriéndose implícitamente a la C. E. E.) como somos, que no nos impongan claudicaciones ni disfraces políticos, que no van con nuestra hechura y menos todavía con nuestra esencia. Tenemos que convencerles, y si es preciso con la entereza de que dimos prueba en el año 46...» Más adelante añadió: «... Que en el año 2000 nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos se consideren hombres del 18 de julio...»

Mañana habrá Montejurra. El ministro de la Gobernación ha autorizado los tradicionales actos religiosos del carlismo. Cualquier acto de matiz político ha sido prohibido, bajo responsabilidad de los organizadores. Como es sabido, desde hace varios años la romeria-rosario de Montejurra, aparte su vertiente religiosa o emotiva, tiene una fuerte carga de motivaciones y proposiciones políticos.

El ministro comisario del Plan de Desarrollo ha expresado su fe en que la empresa española repetirá en la década de los setenta un nuevo «milagro económico». El dictamen del III Plan de Desarrollo, por otra parte, será sometido a li aprobación por el Pleno de las Cortes el próximo martes. La Comisión Europea ha elevado al Consejo de ministros de la C. E. E. las propuestas para que nos sean concedidas las preferencias generalizadas instituidas por la Comunidad el pasado mes de julio. El ministro de Información y Turismo, al inaugurar una biblioteca, ha dicho: «Ya estamos dentro del Mercado Común.»

El titular de Trabajo, prácticamente ha terminado ya su peripio iberoamericano. El ministro de Asuntos Exteriores ha anunciado su próxima visita a Portugal el día 14; y el jefe del Alto Estado Mayor, teniente general Díez-Alegria, ha marchado a Irán, invitado oficialmente por su colega persa.

Para finalizar, una noticia que nos deparan las Cortes y que, contra lo que pudiera parecer, no es meramente anecdótica: se ha equiparado la mayoría de edad de la mujer con la del hombre, estableciéndola en los veintiún años, sin otras cauciones. El proyecto de ley que así lo establece seguirá su trámite normal, y cabe suponer que sea aprobado por el Pleno de la Cámara.

 

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