Autor: Baró Quesada, José. 
   Apertura     
 
 ABC.    30/04/1972.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA SEMANA POLÍTICA

APERTURA

Desarrolló intensas actividades el Jefe del Estado con sus habituales audiencias militares y civiles—acompañadas siempre de las correspondientes palabras de Su Excelencia a las nutrida» Comisiones que los manes y los miércoles recibe—y con la reunión de la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos, que presidió en la mañana del viernes y de la que dimos oportuna información. Además atendió, cama de costumbre, al despacho diario de los asuntos públicos.

Fernández de la Mora formuló interesantes declaraciones a su regreso de Londres, donde efectuó una importante misión oficial vinculada a su Departamento. Licinio de la Fuente inició en el Río de Ja Plata una gira de confraternización con algunos pueblos de nuestra estirpe. García-Ramal habló ante la Permanente del Congreso Sindical acerca de los precios y de los convenios colectivos. Los ministro» Allende y López de Letona pronunciaron discurso» en el transcurso de los cuales exaltaron la egregia figura nacional del Principe como clave y timón del inmediato porvenir. Desplegaron gran actividad las Cortes. Hubo los consabidos conatos subversivos de las vísperas del 1.º de mayo. Y en diversos ambientes, y en boca y pluma de significados políticos del Régimen nacido el 18 de julio de 1936, al aperturismo estuvo a la orden del día.

La apertura, tan preconizada y tímidamente puesta a punto en los últimos años, no es un tópico ni un capricho, tino una imperiosa, inexorable necesidad. Apertura no sólo a Europa y, por supuesto, a la irrenunciable y entrañable familia hispanoamericana, sino a los propios españoles, que, mayores de edad, saber y gobierno, pueden decidir serenamente, tras las viejas y amargas experiencias, acerca de sus destinos políticos, económicos y sociales. La concurrencia de criterios, el contraste de pareceres o como quiera llamarse a esa postura es algo legal y previsto en las máximas normas jurídicas y su riguroso y total cumplimiento no puede, en modo alguno, eludirse ni siguiera demorarse. Más de una vez he dicho en esta columna que va en ello nada menos que la estructuración y la consolidación de un futuro feliz. Lo más feliz que puede ter en el ámbito siempre movedizo e inconstante de las inquietudes y las debilidades humanas.

La libertad y la democracia no son conceptos opuestos al respeto y al orden. Por el contrario se compenetran. Una cosa es eso y otra muy diferente el libertinaje y la anarquía, actitudes que cuando se producen inducen a confusión y exacerban las posturas antidemocráticas de quienes Incurren fácilmente en ese yerro. Es cuestión de formación política, y de educación cívica en general. Deslindados con buena voluntad los campos—libertad, libertinaje—el Imperio de la Ley evitará cualquier desviación hacia los extremismos rojos o de derechas, hacia el totalitarismo o al caos. Inevitables son en el futuro las tentativas de unos y otros. Pero lo que importa es un Estado de derecho que, con autoridad y flexibilidad, haga inviables los atentados a la libertad y al orden. Los atentados, en definitiva, a España.—José BARO QUESADA.

 

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