Autor: Baró Quesada, José. 
   Fracaso de la subversión     
 
 ABC.    07/05/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA SEMANA POLÍTICA

FRACASO DE LA SUBVERSIÓN

Se abrió la semana con la resonancia del discurso del ex ministro Silva Muñoz en San Sebastián y se cerró con los ecos nacionales del pronunciado en Valladolid ante miles de personas procedentes de toda España por el también ex ministro Girón de Velasco. De ellos nos hemos ocupado con detenimiento en estas páginas. Fueron dos oraciones políticas que enfocaron el trascendente momento actual español y, más aún, el inmediato y decisivo futuro. Girón, hombre de gran influencia y prestigio entre los veteranos falangistas y los ex combatientes, en el sindicalismo, en amplias esferas del Movimiento Nacional y, en general, en las masas trabajadoras de la ciudad y del campo, habló de la Monarquía y del Rey con palabras de fidelidad a la Institución Monárquica y de precisión de las altas funciones que, por encima de toda clase de banderías y partidismos, como «árbitro ecuánime y tutor de la libertad y de la justicia» encarnará nuestro futuro Soberano. Al mismo tiempo—y esto tiene también mucha importancia—indicó las tendencias dialécticas recomendables—o posibles—después del período constituyente de Franco: la revolucionarla e progresista, la conservadora o tradicional, y la moderada sin radicalismos. Tendencias que insensiblemente perfilan o configuran para en su día, siquiera en lo secundario o adjetivo y accidental, algo más que un simple quehacer dialéctico, aunque el nombre dé ese quehacer no sea el de "asociaciones" ni mucho menos el de "partidos", cosa ya aclarada, decidida y, a lo que parece, resuelta,

El Jefe del Estado desplegó sus intensas actividades semanales y, además de presidir un Consejo de Ministros, asistió con su esposa y con Don Juan Carlos y Doña Sofía a la XV Demostración Sindical. Los Príncipes partieron en viaje oficial hacía Addis Abeba, como invitados del Emperador etiope. Licinio de la Fuente finalizó su fructífera gira de buena voluntad español» por América del Sur. Algún movimiento en las Cortes y en el Consejo Nacional. Y fracaso rotundo de las manifestaciones y huelgas subversivas orquestadas por el comunismo al servicio de Pekín y Moscú y por tus inconscientes y supuestamente democráticos compañeros de viaje.

De nada sirven la revuelta callejera ni la demagogia verbal o escrita frente a las leyes, la Policía y el sentido común. Los avances sociales españoles se han producido, bajo el mandato de Franco, sin apelar m la violencia. La huelga e* en España ilegal y nadie puede ir a ella a apoyarla o justificarla sin infringir el ordenamiento jurídico vigente. Mucho menos cuando se trata, como en el reciente cato, de un movimiento hostil al Estado español, de una subversión política. Es en los Sindicatos, en la Magistratura del Trabajo y en otros terrenos legales donde cualquier auténtica y legítima reivindicación laboral hallará la solución que en justicia corresponda.—José BARO QUESADA.

 

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