Autor: Baró Quesada, José. 
   Siempre América     
 
 ABC.    09/04/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

LA SEMANA POLÍTICA

SIEMPRE AMERICA

Se reanudaron las actividades políticas tras el párentesis de la Semana Santa, aunque esa reanudación no fue ni mucho menos lo que algunos esperaban. No hube crisis ni tampoco serios atisbos de una inminente reorganización del Gobierno o de más importantes medidas a más altos niveles. Renació para unos la confianza y surgió para otros la desilusión. Todo al compás de las discusiones del III Plan de Desarrollo en la Cámara Legislativa, bajo la experta dirección de don Joaquín Bau, y de una serle de acontecimientos tales como el Consejo de Ministros del viernes, la jornada aérea presidida por los Príncipes Don Juan Carlos y Doña Sofía en Sevilla e intensas actividades—silenciosas unas, resonantes otras— de los titulares de Hacienda, don Alberto Monreal Luque; de Obras Públicas, don Gonzalo Fernández de la Mora; de Educación y Ciencia, don José Luis Villar Palasí; de Trabajo, don Licinio de la Fuente, y de Relaciones Sindicales, don Enrique García-Ramal.

Paralelamente se produjo la repulsa general del país frente «los tristes sucesos de las provincias Vascongadas. El amor a la unidad nacional y al orden público, indisolublemente vinculado al orden político, se puso nuevamente de manifiesto ante la campaña terrorista de quienes ofenden con su actitud a España, a la libertad, a la convivencia de los españoles y a ese españolísimo pedazo de tierra llamado Vasconia. Las destrucciones y la sangre vertida son claro exponente de incivilidad, de barbarle y de falta absoluta de capacidad de diálogo y de la más pequeña partícula de ratón.

Esa fue la nota negra, amarga, muy penosa, de unos días que en otra vertiente, esperanzadora y cordial, ofrecieron la presencia honrosa y grata de don Marte Gutiérrez, ministro de Relaciones Exteriores y Culio de la República de Solivia, recibido en audiencia, en El Pardo y la Zarzuela, por Franco y Don Juan Carlos. El ilustre visitante declaró a su llegada que «España constituye el nexo entre Europa e Iberoamérica» y que «se abre un amplio campo de acción para las relaciones entre la vieja Madre Patria y Bolivia».

De nuevo quedó bien patente el acercamiento, cada vez más estrecho, más periódico, entre el reino español y los pueblos de nuestra estirpe, A. la vaciedad de una retórica de relumbrón, anclada en los juegos florales y otros actos rutinarios y anodinos del pasado, sustituye un contacto personal con intercambio de pareceres, conocimiento mutuo y firma de convenias que no son letra muerta sobre el papel. ¡Siempre América en el corazón de España! Pero ahora con signo ejecutivo, con proyectos efectuados o en trance de realización, con lenguaje abierto, llano, henchido, de claridades.

Somos, en efecto, un puente, un lazo de unión y de comprensiones entre el Continente europeo, de una parte, y el americano, de otra. Y algo más: la Hispanidad en bloque, con voz y voto en un mundo ambicioso y turbulento que no nos puede ignorar y desoír.—José BARO QUESADA.

 

< Volver