Habla la esposa del señor Vila Reyes     
 
 Ya.    18/06/1972.  Página: 16. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Los partidos políticos

Don Antonio Garrigues, embajador, dice en "ABC":

"Este equilibrio y complementariedad entre conservación y renovación es lo que da tanto consistencia y estabilidad como dinamismo y vitalidad a un régimen político. El suplemento básico que hace esto posible es la aceptación por ambas tendencias de unos mismos principios de tolerancia y convivencia. El comunismo ruso no es totalitario porque rechace una economía libre, sino por aplastar la "primavera de Praga", que no renegaba el sistema, sino su monoteísmo.

Aplicado este esquema a la teoría de los partidos políticos, un régimen de partidos no puede funcionar más que si en el bipartidismo o en el pluripartidismo la derecha y la izquierda coinciden en las bases de convivencia y discrepan en aquello que no afecta o no amenaza a ese fundamento. Cuando, por el contrario, estas dos tendencias se hacen antagónicas e incompatibles se pasa del "status" de partidos políticos al de guerra civil, potencial o actual. No hay alternación o turno posible entre partidos que representen sistemas políticos, o sociales, o económicos—y, hasta hace poco, religiosos—que sean radicalmente antagónicos. Cuando existen de hecho estas situaciones son meros interregnos de coexistencia de los regímenes, que no partidos distintos, de los que uno está en el Poder, y otro, frente a él."

"Con todo, la sustancia de los conceptos de derecha e Izquierda permanece siempre. Representa la tensión generacional entre la Juventud y la madurez, la tensión entre realismo e idealismo, entre la objetividad del "ser" y la subjetividad del "deber ser". Son dos actitudes existenciales, vitales, que el legislador no puede suprimir ni ignorar. Hasta teológicamente —con expresiones que no purden tomarse al pie de la letra— la derecha y la izquierda están consagradas.

No se puede hacer una política que no sea de derechas o de izquierdas, es decir, que ni sea de derechas ni de Izquierdas. Esa política es la "no política", la pura gestión. El eje central equidistante de esas dos tendencias corresponde en un sistema político a las instituciones que no deben hacer, "que no se deben meter en política", tales como la Jefatura del Estado, determinados altos "consejos", un tribunal constitución nal o instituciones semejantes. En lo que sí cabe una posición centro y las máximas gradualidades es en el seno de una u otra de esas tendencias.

Son dos actitudes que no tienen necesariamente que expresarse y encarnarse en partidos políticos, y menos en un partido único, porque los partidos son de ayer, mientras que esas actitudes han existido siempre y seguirán subsistiendo cuando la fórmula de los partidos políticos sea un recuerdo. Pero, precisamente por esa subsistencia, porque son insoslayables, tienen que encontrar una solución política en el contexto nacional e internacional de la hora presente que salvaguarde y refuerce la sustancia de la unidad nacional y coadyuve a una mayor integración internacional, porque lo uno y lo otro son cuestiones de ser o no ser."

 

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