Autor: Castro Villacañas, Demetrio. 
   Vayamos concretando     
 
 Arriba.    07/10/1976.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Las claves

VAYAMOS CONCRETANDO

EL final de la huelga de carteros ha traído hasta mi mesa de trabajo un libro singular y muy poco

corriente en la bibliografía nacional. Se trata de un libro eminentemente político. Pero no es un libro

dogmático, ni tampoco un libro apologético. Es un libro que estudia una realidad sobre la que basar un

itinerario que no se ofrece acabado, sino, por el contrario, abierto a toda posible puntualización o

perfeccionamiento. Es, en definitiva, un libro en el que se analiza una circunstancia, se detectan unos

problemas, se evalúan unas posibilidades y se proponen unas soluciones.

EL libro, como obra colectiva, supone el esfuerzo de un equipo que ha aunado distintos

conocimientos al servicio de un mismo interés de investigación y de oferta de soluciones. «Godsa»,

como sociedad de estudios políticos y sociales, ha dirigido, por encargo de Reforma Democrática,

los trabajos de unas comisiones de estudios que han contemplado y estudiado diversos aspectos de

una propuesta de vida colectiva y de ordenación político-social, lanzadas hacia el mañana con evidente

amplitud de horizontes.

ESTA dicho ya, por consiguiente, que el libro es, en el mejor sentido del término, un libro de

propaganda; es decir un libro que aspira a extender y hacer conocer determinadas opiniones.

NO entramos ahora en el análisis de su contenido, por lo demás denso y —ya se advierte en el prólogo—

de desigual valor en sus partes. Lo que queremos resaltar aquí es que por primera vez se ofrece a la

opinión pública, perfectamente sistematizada, la meta y la justificación de una opción política. Y en este

sentido, es conveniente decirlo, el libro se despega de todo, entendimiento de propaganda al uso, que, por

lo general, sólo aspira a incrementar el número de los adscritos a un determinado activismo mediante la

simplificación de los supuestos y el recurso de manipular los resortes emocionales.

MANUEL Fraga escribía hace poco en «A B C» que había que ir pidiendo a los grupos y partidos

políticos que configuraran en concreciones sus propuestas políticas, lejos ya de las solemnes

declaraciones de principios, tantas veces cortinas de humo tras de las que se oculta la inoperancia o el

profundo desconocimiento de los problemas. Es éste, y el profesor Fraga lo citaba excusándose

modestamente de no poder referirse a otro porque ningún otro conocía, un libro en el que los temas se

tratan en profundidad, para ofrecer después soluciones con las que se puede o no estar de acuerdo, pero

que nunca aparecen como improvisadas lucubraciones de arbitrista. Lejos de ser un libro de apología es,

por el contrario, y en cierto modo, un libro de planificación, atento a remediar el mal de nuestro

desconcierto actual, que «procede de la improvisación del futuro, de la ausencia de planificación

prospectiva en la configuración del mañana», y que debió hacerse antes de que el paso del tiempo

arrumbara valores que hoy han quedado obsoletos o que resultan inadecuados para el enfrentamiento que

las nuevas realidades sociales demandan.

ESTE libro no es exactamente un programa político, aun cuando en él esté inserto el programa político

del partido que lo ha promovido. Su lectura, por razón de estructura y del propio contenido, es ardua, y en

ocasiones poco determinantes sus conclusiones. Pero es un intento esclarecedor en este panorama de

tantas confusiones y de tan reiteradas declamaciones de principios que no descienden a las formulaciones

válidas para cada uno de los problemas de nuestro tiempo, de nuestras gentes y de nuestra hora. Y tiene,

entre otras virtudes, la de señalar muy claramente hacia dónde va y por dónde pretende dirigirse un

partido político que llama a los españoles, y en particular a sus afiliados, a un quehacer y a un propósito

que para la adscripción o el rechazo quedan suficientemente configurados.

EL ejemplo es de agradecer; y debe ser imitado por cuantos se han adelantado a constituirse en

comunidades de actuación política. Es hora, en efecto, de ir concretando y exponiendo metas e itinerarios.

En un discurso pronunciado en la Asociación de la Prensa de Madrid, Antonio Maura, decía: «Los

partidos no son marinería que aguarde en el depósito de un gran puerto dispuesta a zarpar lo mismo para

el Ecuador que para el Polo.» Partidos, por otra parte, que no aclaran suficientemente cuál es aquella parte

de su ideal que las circunstancias político-sociales hacen posible, sólo conducen a la subversión o al

desencanto. Y no es ocasión de embarcar nuevamente a los españoles hacia la una ni la otra.

Demetrio CASTRO VILLACAÑAS

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