Ante la gran Europa     
 
 Informaciones.    29/07/1972.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

Ante la gran Europa

LOS empresarios signen insistiendo en que están dispuestos a afrontar los riesgos de una incorporación a corto plazo al Mercado Común. (Como es sabido, otras opiniones se inclinan por afirmar que lo que impide nuestro ingreso en la C.E.E. es la necesidad de salvaguardar la mera existencia de nuestras empresas.) A la declaración del 11 de julio de las más importantes entidades económicas de Cataluña, se na unido ahora el presidente del Consejo Provincial de Empresarios de Barcelona, quien ha dicho: «Se estima más peligrosa una excesiva prolongación de las actuales posiciones (ante la C.E.E.), que podríamos calificar de meramente defensivas, que el iniciar otras, cara a una decisión final...):

Las preocupaciones derivadas de nuestra peculiar situación como único país plenamente europeo no inserto plenamente en las instituciones comunitarias, se amplía con la constitución de la Gran Europa. El pasado sábado se formaba en Bruselas una gran zona de libre cambio europea entre la C.E.E. y los seis países de la E.F.T.A, no Candidatos al ingreso en la misma, entre los que se encuentra Portugal.

Esta preocupación ha encontrado eco y respuesta incluso fuera de nuestras fronteras. «Le Monde», en el editorial en el que glosaba la creación de esta zona de libre cambio, llamaba la atención sobre la exclusión de España —obligada por cnanto no somos miembros ni de la C.E.E. ni de la E.F.T.A.— y señalaban que esta anomalía era preciso corregirla. Días después, el vespertino francés dedicaba un suplemento de ocho páginas al tema «España, cara a la Europa de los "diez"».

A juicio de «Le Monde», España será para fines de la di cada de los setenta una de las diez potencias industriales del mundo y, por consecuente, no se concibe que al tiempo se constituya en el único país europeo fuera de las instituciones o asociaciones del Mercado Común.

Puntos de vista más optimistas corresponden a las recientes declaraciones de don Alberto Ullastres, nuestro embajador ante las Comunidades. «Desde el punto de vista español —ha dicho—, tengo que decir que a nosotros nos vienen bien, en contra de lo que se ha comentado, los acuerdos firmados entre la C.E.E. y los seis países de la E.F.T.A. no candidatos, porque nos abren horizontes y caminos para llegar a esos horizontes.» ES una opinión «contra corriente», pero muy estimable por cnanto el señor Ullastres es —obviamente— el hombre mejor informado sobre toda la problemática de las relaciones de España con las instituciones europeas.

 

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