Autor: Baró Quesada, José. 
   El pueblo y las minorías rectoras     
 
 ABC.    26/11/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

LA SEMANA POLÍTICA

EL PUEBLO Y LAS MINORÍAS RECTORAS

Un Consejo de ministros, un Pleno a puerta abierta —quizá por su escasa importancia— del Consejo Nacional del Movimiento y debates de tres Comisiones en las Cortes. Actividad inaugural del Jefe del Estado de fraterno carácter hispano-portugués —exposición bibliográfica de «Os Lusiadas» y Camoens— y presencia suya, con el Principe, en las honras fúnebres por José Antonio Primo de Rivera en el Valle de los Caídos. Viaje de Don Juan Carlos y Doña Sofía a Londres. Llegada de personalidades extranjeras. Relevante discurso de Fernández de la Mora, ministro de Obras Públicas, en la capital valenciana. Multitudinario homenaje de los transportistas españoles a don Vicente García Ribes. Persistencia de algunas tensiones universitarias y laborales. Mucha dialéctica política y muchos comentarios políticos escritos.

La politización sigue produciéndose con desordenada lentitud, aisladamente, de forma desigual y, en cierto modo, espontánea. Su desarrollo tiene como cauces adecuados los previstos en la Ley Orgánica, que es la máxima norma constitucional del Estado surgido el 18 de julio de 1936. A ellos hay que recurrir, dándoles todo su vigor, sí de verdad interesa que España se politice en un doble ambiente de orden y libertad. Lo que se ha bautizado con el nombre de «contraste de pareceres», y que es en definitiva el derecho a expresar en voz alta las diferentes opiniones, requiere el vehículo legal apropiado a tales efectos. Porque, ante todo, se trata de convivir. Y convivencia es mutuo respeto, sujeción a la Ley, cordialidad, constructividad, civilización.

El futuro está asegurado sobre el papel, pero hay que amarrarle también en otros aspectos no menos importantes. Se impone la reeducación, o, mejor aún, educación política. El aprendizaje de un funcionalismo cívico que no admite improvisaciones de ningún género. Y esto no sólo por lo que concierne a las minorías rectoras. El pueblo, en todos sus niveles, ha de saber comportarse políticamente en las etapas venideras. Sí es así, la acción coactiva estará de más. Lo que no impedirá ni mermará nunca la legítima y necesaria vigilancia de los Mamados, por patriotismo y por ley, a ejercerla. Tiempo es éste de preparación o formación.

Esas minorías —a las rectoras aludo— están dando buenas pruebas de saber lo que llevan entre manos. Y ello es así, guste o no guste, lo que digan o lo que hagan. Lo han demostrado esta semana, en diversos órdenes, otra vez. Lo malo es que no basta con eso. El pueblo también cuenta. Los que trabajan y pagan impuestos, aunque no sean políticos, tienen asimismo que contar. Hay que librarles de oportunistas y demagogos. ¿Cómo? A través de una acción paralela: la cívica de tu cultura y la política de sus derechos y sus deberes.—José BARO QUESADA.

 

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