El Doctor Jiménez Díaz y su Fundación     
 
 ABC.    26/06/1960.  Página: 92. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC DOMINGO 26 DE JUNIO DE 1969

EL DOCTOR JIMÉNEZ DÍAZ Y SU FUNDACIÓN

El doctor Jiménez Díaz ha donado el medio millón de pesetas correspondiente al premio dé la "Fundación

"Juan March" de Ciencias Médicas para la adquisición de aparatos con destino al Instituto de

Investigaciones Clínicas y Médicas. El Instituto; fundado y dirigido por el doctor, es la obra de sus

preferencias, de su trabajo y de su ilusión. En la Memoria explicativa de Ir, labor realizada por la

Institución durante el pasado año figura una lista de donativos hechos para creación de becas y

adquisición de microscopios, polioscilógrafos, miógrafos, un corazón y un riñón artificiales y otros

aparatos igualmente importantes. Uno de los donantes, el principal, es D. Carlos Jiménez Díaz, con

3.164.219 pesetas. Finalidad clara de los ingresos del ilustre médico. Como el sastre, del epigrama, el

doctor, además del trabajo, pona la tela y el hilo.

Esta ejemplar filantropía suele darse en los grandes médicos, como efusión natural de generosidad que

brota por contraste de su constante trato con el dolor y la infelicidad humana.

El Instituto de Investigaciones Clínicas y Médicas celebró este año sus bodas de plata, dentro del recato y

moderación en que desarrolla - su labor el eminente clínico, opuesto por gusto y temperamento, muy

propio en los famosos investigadores, a cuanto signifique espectáculo. Más de doscientos médicos,

analistas, catedráticos, especialistas formados en aquella Escuela se congregaron en -torno al maestro en

unos actos de confraternidad que por imperio de la vocación de los reunidos, tuvieron carácter de

docentes.

Hace veinticinco años, el doctor Jiménez Díaz exponía los planes de su obra soñada a un grupo de

personajes interesados en apoyarle en su empresa, a la cabeza de los cuales figuraba un financiero y

filántropo ilustre: don Pablo Gárnica. Así comenzó la obra, difícil y vacilante en su primera fase,

interrumpida después por la, guerra, y reanudada hasta alcanzar la granazón actual, con la Clínica de

Nuestra Señora de la. Concepción .y la Escuela de Posgraduados y de Especialización.

En el proceso evolutivo de la Fundación, asistida con singular y decidido apoyo por el Jefe del Estado, el

Gobierno y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, conscientes de su trascendencia para la

ciencia médica española, aquélla se amplió con la incorporación del Instituto Rubio cedido por el Consejo

Médico del mismo. Don Federico Rubio intuyó la necesidad de crear escuelas de posgraduados,

destinadas a formar especialistas mediante adecuada ampliación y perfección de sus conocimientos.

El Instituto Rubio y el de Investigaciones Clínicas y Médicas coincidían en el mismo camino y se,

identificaban en sus fines. Pero los propósitos de la Fundación eran más ambiciosos,, pues comprendían

Objetivos benéfico-sociales, asistenciales, docentes, de investigación clínica y de laboratorio. El Instituto,

ha explicado el doctor Jiménez Díaz, está concebido como un auxilio y una extensión de la labor

universitaria, y siempre bajo el signó de la Universidad, Un conjunto de jóvenes, ayudantes, internos y

asistentes,-consagrados a su obra formativa en el hospital, en los laboratorios, trabajar al lado de jefes con

muchos méritos- y experiencia bajo la, suprema dirección del doctor Jiménez Díaz. De esta Institución

salió para proseguir su labor en laboratorios de ´ Norteamérica don Severo López, aureolado hoy con el

Premio Nobel.

Cada año; la Fundación se engrandece con nuevos" Departamentos de investigación -clínica -y

experimental, con nuevas instalaciones y los más modernos aparatos para labores clínicas. La obra

docente es muy extensa y comprende cursos,- conferencias, publicaciones, comunicaciones y ponencias

en Congresos que se cuentan por centenares.

En conjunto, el Instituto de Investigaciones Clínicas y Médicas es una fundación grandiosa en marcha.

Una obra grandiosa en, situación de competir, con las más celebradas instituciones similares de Europa y

América. En continuo proceso de mejora y perfección, siempre en alerta para conocer el último

descubrimiento o la más adelantada técnica, porque la Medicina es ciencia infinita, como es infinito el

mal. Su enemigo, y todos los días llega más allá y consigue nuevas conquistas.

A acelerar ese avance ha destinado el doctor Jiménez Díaz el Premio do la "Fundación Juan March",

recompensa a una vida consagrada plenamente a una vocación que para el sabio médico es su voluntaria

esclavitud y su gloria.

 

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