Autor: Marín Rodríguez, Antonio. 
   Piniés denuncia la maniobra marroquí y afirma que el Comité de Descolonización carece de fundamento para ocuparse de Ceuta, Melilla, los peñones de Alhucemas y Vélez de la Gomera como supuestos territorios autónomos  :   
 España replica a Marruecos. 
 ABC.    23/02/1975.  Página: 15,17. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

ABC. JUEVES 13 DE FEBRERO DE 1975.

PINIES DENUNCIA LA MANIOBRA MARROQUÍ Y AFIRMA QUE EL COMITÉ DE

DESCOLONIZACIÓN CARECE DE FUNDAMENTO PARA OCUPARSE DE CEUTA, MELILLA,

LOS PEÑONES DE ALHUCEMAS Y VELEZ DE LA GOMERA COMO SUPUESTOS

TERRITORIOS NO AUTÓNOMOS.

NACIONES UNIDAS 12. (Crónica recibida por télex.) «Los propósitos del Gobierno marroquí, según

vienen enunciados en la carta que su representante permanente ha dirigido el día 27 de enero último a

vuestra excelencia, constituyen un intento encaminado a quebrantar la unidad nacional y la integridad

territorial de España, y son incompatibles, por tanto, con los propósitos y principios de la Carta de las

Naciones Unidas, y contrarios a la declaración sobre la concesión de la independencia a los países y

pueblos coloniales, contenida en la Resolución 1.514 (XV), de 14 de diciembre de 1960», afirmó el

embajador Jaime de Piniés en carta que dirigió al presidente del Comité especial de los «Veinticuatro».

Salim Ahmed Salim.

Al mismo tiempo rechazó con sólidos argumentos todo intento de establecer paralelo con el caso de

Gibraltar.

ESPASA REPLICA A MARRUECOS

Melilla, Ceuta, los peñones de Alhucemas y de Vélez de la Gomera y las islas Chafarinas se integran en la

unidad nacional de España y forman parte de su territorio desde hace siglos. Mucho antes de que los

árabes llegaran a Occidente, estos territorios del norte de África estaban unidos política y

administrativamente a la Península Ibérica bajo los imperios de Roma y Bizancio y el Reino visigodo.

Incluso durante el largo período de dominación árabe en la Península Ibérica, Ceuta y Melilla fueron

partes integrantes de los Reinos musulmanes establecidos en la misma.

«La integración de Melilla, Ceuta y los peñones de Alhucemas y de Vélez de la Gomera —señala un

pasaje de la comunicación— en la unidad nacional española tiene lugar en los siglos XV y XVI al

constituirse España como Estado nacional y antes de la existencia del Reino de Marruecos como entidad

política, las islas Chafarinas fueron ocupadas por España cuando se hallaban abandonadas y totalmente

despobladas, sin que sobre las mismas se ejerciese ninguna otra soberanía. Desde entonces hasta hoy, el

ejercicio de soberanía española sobre Melilla, Ceuta, los peñones de Alhucemas y de Vélez de la Gomera

y las islas Chafarinas ha sido permanente y efectivo —de la misma forma que en el resto del territorio

nacional y por análogos títulos—, no ha sido discutido por nadie y ha quedado reconocido por la conducta

de todos los Estados, así como por una larga serie de Tratados internacionales suscritos por

Marruecos, en los que se confirma la soberanía española sobre ellos. La declaración conjunta

hispanomarroquí de 7 de abril de 1956, que puso fin al protectorado, afirma en su artículo segundo la

Integridad territorial de Marruecos "según queda garantizada por los Tratados internacionales",

disposición que protege, a la vez que circunscribe, el ámbito espacial de soberanía marroquí.»

Dice después el representante permanente de España: «En contra de lo afirmado en la citada carta del

representante permanente de Marruecos, España no ha mantenido nunca con su país negociación alguna

relativa a la soberanía sobre Melilla, Ceuta, los peñones de Alhucemas y de Vélez de la Gomera y las

islas Chafarinas. El Gobierno español rechaza, pues, las inexactas alegaciones marroquíes

formuladas en la carta de su representante permanente y denuncia la maniobra que supone calificar

arbitrariamente de colonialismo la existencia pacífica, legítima, históricamente testificada e

internacionalmente reconocida de las mencionadas ciudades e islas españolas. «España, desde su ingreso

en las Naciones Unidas, colabora lealmente con la Organización para el logro de sus fines, y muy

especialmente en el desarrollo del proceso de descolonización de los territorios no autónomos bajo su

administración. Pero las Naciones Unidas no pueden ser utilizadas al margen de sus fines auténticos,

como en este caso traía de hacerlo Marruecos. La Resolución 1.541 (XV), de 15 de diciembre de 1960,

define los principios que deben servir de guía a los Estados miembros para declarar a un territorio como

no autónomo, a los efectos del artículo 73 de la Carta, principios en cuya redacción participó Marruecos

como miembro del Comité de los «Seis», creado por la Resolución 1.467 (XIV) para establecerlos, y

entre los cuales el principio IV especifica que ha de tratarse de su territorio "separado geográficamente y

distinto étnica o culturalmente".»

«Como acontece en muchos otros casos en el mundo, especialmente en las extremidades de los

continentes y en los Estados insulares, puede suceder que las partes firmes del territorio de un Estado se

hallen combinadas con espacios marítimos, sin que por ello exista verdadera separación geográfica, ni

padezca la unidad e integridad territorial del Estado en cuestión. Tal es el caso de Melilla, Ceuta, los

peñones de Alhucemas y de Vélez de la Gomera y de las islas Chafarinas.

Es evidente que no ha existido ni existe diferencia alguna, étnica o cultural, entre estas ciudades y lugares

de soberanía y el resto del territorio español, ya que desde tiempo inmemorial su genuina población

autóctona es española de origen, nacionalidad, lengua, sentimiento, costumbres y cultura.»

NO EXISTE PARALELO CON Gibraltar

El embajador rechaza después en su carta cualquier pretensión de establecer paralelo con la irrenunciable

reclamación española a reincorporar Gibraltar a la soberanía de España. Dice así: «No existe la identidad

que pretende hallar el representante de Marruecos entre las partes del territorio nacional español citadas y

Gibraltar desde el punto de vista de la descolonización. En Gibraltar existe una situación colonial que

destaca especialmente el hecho de que Gran Bretaña, a raíz de su ocupación, expulsó a la población

autóctona española para implantar paulatinamente otra artificial no británica. Gibraltar nunca ha formado

parte de la unidad nacional ni de la integridad territorial del Reino Unido, ha sido calificado por éste de

Colonia, lo administra de forma distinta de la metrópoli y lo incluyó en su momento en la lista de

territorios no autónomos sometidos al procedimiento de descolonización. Melilla, Ceuta y las demás

partes del territorio español citadas no son territorios no autónomos y nunca han constituido un fenómeno

colonial.

Cuando España, según Resoluciones 1.541 y 1.542, decidió transmitir información sobre los territorios

que administraba, lo hizo respecto a todos los que podían tener la consideración de no autónomos, es

decir, Fernando Poo, Río Muni, Sahara e Uní, quedando con ello agotada su obligación al respecto.

«Por todas las razones que anteceden —terminó diciendo Piniés—, durante los casi veinte años que han

transcurrido desde que España es miembro de las Naciones Unidas ni mi país adoptó ni la Organización

ni ninguno de sus miembros propusieron la calificación de territorios no autónomos para las plazas de

soberanía y demás porciones del territorio español a que se refiere el documento A/AC. 109/475. El

Comité especial no ha tenido, pues, que ocuparse nunca del tema objeto de la presente carta y no existe

fundamento, en virtud de todo lo expuesto, para que pueda hacerlo en el futuro. Mi Delegación está a la

disposición del Comité para proporcionarle la información adicional que pudiera necesitar.»

La carta del embajador Piniés será distribuida entre los países miembros de la Organización mundial y

protocolada en el registro del Comité especial, como en el de la Asamblea General.—A. MARÍN.

 

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