Relaciones con el exterior. Según un portavoz de la Liga Árabe. 
 No cabe pensar en una guerra entre España y Marruecos     
 
 Informaciones.    21/03/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EMPRESAS

RELACIONES CON EL EXTERIOR

SEGÚN UN PORTAVOZ DE LA LIGA ÁRABE:

"No cabe pensar en una guerra entre España y Marruecos"

MADRID, 21. (INFORMAC1ONES.) - «Ni España ni Marruecos han sido nunca países agresores. No

cabe,pues, pensar que los problemas que existen entre ellos puedan conducir a un conflicto armado»,

opina el señor Mohamed-al-Tuhmay (director de la Oficina de Información de la Liga de Estados Árabes

en Madrid) en unas declaraciones a la agencia Pyresa, casi a la vez que se conocían nuevas compras de

armamento americano por Marruecos.

«Tanto España como Marruecos son dos países amantes de la paz y estoy seguro que esos problemas

encontrarán una solución amistosa» afirma el señor Al-Tuhmay. En la entrevista, aun tratando puntos

delicados no se mencionan ni Sahara ni Ceuta, Melilla o los peñones, por lo que el portavoz de la Liga

Árabe en España esquiva en sus declaraciones, muy diplomáticamente, considerar el fondo de la cuestión.

La posición oficial de la Liga de Estados Árabes en el contencioso entre España y Marruecos --

formalmente dos lo expone el señor Al-Tuhmay en estos términos: «Todos los países vecinos tienen

problemas, pero está claro que si los que tienen conflictos no buscan escalarlos y quieren encontrar una

solución, no necesitan acudir a la guerra. Cualquiera que haya seguido con detenimiento la crisis entre

España y Marruecos se habrá dado cuenta de que las dos partes quieren llegar a una solución pacífica. Las

buenas relaciones que han existido siempre entre España y Marruecos hace pensar que encontrarán esa

solución sin necesidad, en ningún caso, de emplear la fuerza."

MARRUECOS SE ARMA

Las compras marroquíes de armamento a Estados Unidos pueden ser más bien una compensación de las

pérdidas sufridas en la guerra árabe-israeli, último episodio (Marruecos desplazó un cuerpo

expedicionario de su Ejército que combatió en el Golán, la zona más castigada), que un aumento de la

capacidad total ofensiva de las fuerzas armadas reales, aunque en tanto no puedan ser conocidos con

detalle la cantidad y el tipo de armamento (al parecer y entre otros, hay cantidad suficiente para nutrir a

tres regimientos completos de transportes ligeros para infantería, de los que aquí se denominan TOA),

adquirido las especulaciones serían movedizas. Con todo, puede no ser inquietante. Como es usual en

tiempo de paz además, las entregas se contingentan según unos determinados plazos.

La clave de la cuestión podría estar en el cuidado norteamericano por consolidar todo lo posible al

régimen moderado del Rey Hassán II en el Trono de Marruecos. Al bloque occidental le preocupa

bastante que un eventual cambio político en el país introdujera (el príncipe heredero Muley es un niño de

corta edad todavía, y respecto a la salud del monarca no deja de opinarse que existen causas para temer

por ella) otro régimen, inspirado éste en el modelo socialista extremado de Libia.

Así pues, argumentan quienes razonan los «beneficios generales» de estas compras de armamento de

Marruecos si no fueran suministradas por Estados Unidos con toda seguridad podrían serlo por países del

bloque comunista, con sus consiguientes servidumbres.

21 de marzo de 1975

 

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