Autor: Sebastián Bueno, Pablo. 
 ABC en La Haya. 
 El Tribunal Internacional emitirá su dictamen sobre el Sahara antes del verano  :   
 Al finalizar el plazo de la presentación de documentos, Marruecos y Mauritania piden la designación de un juez más, aduciendo que entre sus componentes figura un español. 
 ABC.    30/03/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC. DOMINGO 30 DE M A R Z O DE 1975.

ABC EN LA HAYA

EL TRIBUNAL INTERNACIONAL EMITIRÁ SU DICTAMEN SOBRE EL SAHARA ANTES DEL

VERANO

Al finalizar el plazo de la presentación de documentos, Marruecos y Mauritania piden la designación de

un juez más, aduciendo que entre sus componentes figura un español

LA HAYA, 29. (Servicio especial, por télex.) Sólo nueve naciones, España, Marruecos, Mauritania,

Francia, Guatemala, Nicaragua, Panamá, República Dominicana y Chile, acudieron a la cita de la Corte

Internacional de Justicia de La Haya para aportar información y documentación en torno al

dictamen consultivo que este alto Tribunal de las Naciones Unidas debe pronunciar sobre el Sahara

español u occidental.

La primera impresión que se obtiene en el Palacio de la Paz de La Haya, a la vista de la escasez de países

interesados, es la de la existencia de una gran indiferencia en la comunidad internacional ante este debate

jurídico, que, sin modificar las Resoluciones de la Asamblea General de la O. N. U., puede convertirse en

precedente jurídico-político de altura y trascendencia para las naciones miembros de la citada

organización internacional. En unos casos fue la estrategia política-diplomática y en otros la falta de

interés la causa esencial de la falta de respuesta a la convocatoria de la Corte, que cerró el plazo de

admisión de documentos el pasado día 27.

Sobre las naciones que respondieron a la convocatoria y su respectiva aportación podemos decir hoy lo

siguiente: Marruecos ha presentado un libro de unas 110 páginas, mecanografiado en lengua francesa y

acompañado de un solo mapa.El Gobierna de Rabat, olvidando quizá el carácter jurídico puro del

dictamen, utiliza, al parecer, un tono puramente político y agresivo, como puede demostrarlo el

encabezamiento de su párrafo primero, que dice así: «La resistencia marroquí expresa el no

reconocimiento de los títulos jurídicos invocados por España frente al Sahara occidental», y todo ello

encuadrado en un primer capítulo titulado: «La resistencia marroquí a la colonización española prueba

que el Sahara occidental no ha sido nunca un territorio sin dueño». En su Informe Marruecos menciona

tratados, textos y declaraciones de países y personalidades ajenos a sus fronteras y en muchos casos

menciona textos hispanos que pone en boca de figuras españolas, como Indalecio Prieto o Agustín Muñoz

Grandes, interpretando, naturalmente, a su modo y manera dichas recopilaciones.

Mauritania presentó un libro de unas 150 páginas, con una carpeta de mapas. El tono mauritano se adapta

más a la solicitud de/ Tribunal y en las secciones de su informe (en la tercera exactamente) pueden leerse

títulos de párrafos como el siguiente: «Lazos jurídicos entre el territorio del Sahara occidental y el

conjunto mauritano».

Francia, como ya indicamos en crónicas anteriores, no presentó documentación concreta y remitió al

Tribunal los escritos que el Gobierno de París le entregó a la Corte en 1952 con motivo de un contencioso

con los Estados Unidos sobre la instalación de súbditos americanos en Marruecos. La postura francesa, de

no tomar parte directa, es considerada como evasiva.

Chile, Nicaragua, República Dominicana y Panamá han presentado un breve escrito, cada país, en el que

se apoyan las tesis españolas y se pide la simple aplicación de las Resoluciones de la O. N. U., relativas a

la autodeterminación e independencia del Sahara occidental.

Guatemala, por el contrario, apoya a Marruecos. El Gobierno guatemalteco, que presenta su exposición

con unas palabras muy amables para España, sigue las tesis de Rabat en consecuencia con su política

sobre Belice, tierras que el Gobierno de Londres quiere independizar y que Guatemala desea anexionar a

su territorio. Guatemala quiere, sobre todo, dejar su posición como eventual precedente jurídico ante la

Corte.

APORTACIÓN ESPAÑOLA,—España ha causado toda una sorpresa. El Gobierno de Madrid, a pesar

del corto plazo concedido por el Tribunal, envió a la Corte un total de siete volúmenes, una carpeta con

mapas y otra con documentos inéditos. El primer volumen español, encuadernado en rojo y titulado

«Sahara occidental, exposición del Gobierno español», está dividido en dos partes: la primera, relativa al

marco general en el que se encuadra la labor del Tribunal, donde se insiste en las resoluciones de la O. N.

U. relativas a la autodeterminación e independencia del Sahara, e indica el carácter histórico y puramente

académico de este dictamen, contemplado desde la perspectiva de las citadas resoluciones anteriores de la

O. N. U.; la segunda parte se refiere, de manera concreta, a las dos cuestiones sobre las que debe

dictaminar el Tribunal y recuerda que la existencia de Mauritania atravesó, en 1960, las mismas

ambiciones expansionistas de Rabat que hoy sufre el Sahara occidental, anuncia el riesgo de que la Corte

pudiera fallar sobre los derechos de la potencia administradora sin el permiso de esta nación, recuerda que

el Gobierno español no cree que la jurisdicción consultiva sea el cauce apropiado para un examen

completo sobre la soberanía territorial, insiste en la ambigüedad de la pregunta de la Resolución 3.292, en

la que se pide si el Sahara era tierra de nadie «en el momento» de la colonización española, indicando que

«el momento» no es un lugar histórico ni fecha precisa, y, por último, adjunta toda una colección de docu-

mentos citados en este primer volumen y reproducidos a lo largo de otros seis como pruebas históricas de

la presencia de España en el Sahara. Quizá uno de los más significativos lo sea el Tratado de Paz y

Comercio firmado entre el Rey Carlos III y el Emperador de Marruecos Mohamed Ben-Abdala, en cuyo

articulo 18 se dice: «Su Majestad Imperial se abstiene de deliberar a propósito del establecimiento que Su

Majestad católica quiere fundar al sur del río Non (zona del Sahara español), pues ella no puede consi-

derarse responsable de los accidentes y des-gracias que podrían producirse, visto que su soberanía no se

extiende hasta allí...» El Emperador de Marruecos reconocía así que dicha zona no le pertenecía; era,

entonces, terreno de nadie.

LOS AUSENTES.—Destacan entre las naciones ausentes Argelia, Estados Unidos, Gran Bretaña,

Alemania, Italia y los países árabes y africanos. Argelia, actualmente en malas relaciones con Marruecos

por motivos políti-cos y territoriales, parece haber jugado una mala pasada a Rabat con su abstención. Es-

tados Unidos, Alemania, Gran Bretaña e Italia, naciones con medios y datos, prefirieron eludir el

compromiso geopolítico de la zona y las naciones árabes y africanas, supuestos aliados de Rabat,

guardaron silencio porque la postura marroquí es un arma de doble filo, que podría desencadenar en el

Continente toda una batalla de reivindicaciones de fronteras, en contra del Tratado de Berlín de 1885 y el

de la O. U. A. de 1967, relativos a la aceptación de las fronteras coloniales de África. Se pueden añadir en

las causas de las ausencias que no gustaría que Marruecos sea el único propietario de las reservas de

fosfatos del mundo y de la costa sur de la entrada al Mediterráneo como elemento estratégico político.

Por último, tenemos que decir que el Tribunal se reunirá, por primera vez, el día 10 de abril para declarar

el procedimiento a seguir, decir si habrá otra sesión oral del dictamen y si acepta incluir un juez «ad hoc»

solicitado por Marruecos y otro por Mauritania, visto que en el Tribunal está don Federico de Castro, juez

español. Madrid impugnaría la aceptación de dichos jueces o pediría un juez «ad hoc» propio, dado que se

trata de un dictamen consultivo y no de un contencioso entre dos naciones.—Pablo SEBASTIAN.

 

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