Declaración de Hassan II a France Inter. 
 Si se impone la autodeterminación en el Sahara, Marruecos marcharía sobre el territorio  :   
 Según el soberano marroquí, el abandono de los saharauis es condición para que no se malogre la cooperación Madrid-Rabat. 
 ABC.    30/04/1975.  Página: 25. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

MIÉRCOLES 30 DE ABRIL DE 1975. PAG. 29.

DECLARACIÓN DE HASSAN II A «FRANCE INTER»

SI SE IMPONE LA AUTODETERMINACIÓN EN EL SAHARA, MARRUECOS MARCHARÍA

SOBRE ESE TERRITORIO»

Según el Soberano marroquí, el abandono de los saharauis es condición para que no se malogre la

cooperación Madrid-Rabat

París, 29. (Pyresa.) «Si se pretendiese imponer un proceso de autodeterminación en el Sahara, el pueblo

marroquí, con su Rey a la cabeza, marcharía sobre ese territorio», ha dicho a la emisora France Inter, en

unas declaraciones hechas a las ocho y media, hora de Madrid, de ayer, el Rey Hassan II.

En vísperas del viaje del presidente de la República francesa a Marruecos, el Rey Hassan II se ha referido

al problema del Sahara español con las siguientes palabras: «Yo creo que en las conferencias de Prensa

que celebré antes y después de la «cumbre» árabe dejé bien clara la actitud marroquí en el caso del Sahara

y de su solución. No obstante, para aclarar a la opinión pública internacional, quiero decir ahora que por

lo que respecta al asunto de Sahara, yo me mantengo dentro de una profunda serenidad, ya que no es la

agitación la que lleva a la independencia, ni los procesos internacionales los que llevan a la restitución de

una parte del territorio, sino la tenacidad y la voluntad de un pueblo para unificarse. En este sentido yo

tengo la experiencia del joven, del militante, del agitador que fui en otro tiempo. Yo pude ver cómo en el

espacio de once años, de 1944 a 1955, se obtuvo la liberación, la independencia.»

«Con la dinámica de la Historia, con descolonización internacional, e incluso puestos en lo peor, es decir,

que este asunto del Sahara se pudra, que se vietnamice, pues bien, el Vietnam ha sido al final vietnamita,

y el Sahara volverá a Marruecos. Porque hoy son 14 millones de personas las que lo quieren así, y que en

1980 serán 16 millones y 20 millones en 1985. Y a medida que pasa el tiempo serán más y más los que

desearán esa unidad.

El Ejército que yo tengo en la zona sur da Marruecos no es un Ejército para combatir a los españoles

dentro de las reglas clásicas. No se olvide que nosotros tenemos 500 kilómetros de fronteras, casi la

misma longitud que la frontera que separa a Israel de Jordania. Para defender esa frontera, tanto por parte

española como marroquí, harían falta varias divisiones, y ni los españoles tienen el deseo —creo yo— de

perder sus divisiones en el Sahara, ni yo tengo la posibilidad de mantener una serie de divisiones en esa

frontera. ¿Por qué mantenemos entonces esas fuerzas en el sur? Por dos razones: primera, para afirmar

nuestra presencia, y segunda, que es la más importante, para servir de marco a la marcha inexorable que

no dejará de hacer el pueblo marroquí, con su Rey á la cabeza, si un día unos espíritus ligeros

pretendiesen imponer un proceso de autodeterminación en el Sahara.»

COOPERACIÓN.—«Ese Sahara ha mirado siempre hacia el norte y nunca en otras direcciones. El

Sahara es la cuna de la dinastía de los almoradifes y yo tengo tres antepasados saharauis de las tribus del

sur del Sahara, por la filiación de las mujeres. No es de ayer que el Sahara es marroquí o que Marruecos

es saharaui. No se trata de que nosotros volvamos al Sahara o de que el Sahara vuelva a nosotros. Yo

deseo que este problema se resuelva por un diálogo entre España y Marruecos. Esto ahorraría mucho

tiempo, muchos sinsabores, mucho dinero y, sobre todo, serviría para facilitar una cooperación que

estamos a punto de malograr.

Yo deseo que España comprenda lo bien fundado de nuestras aspiraciones y se convenza que al final

deberá abandonar el Sahara. Al abandonarlo conseguirá que el Sahara vuelva a la madre patria o, en caso

contrario, va a crear un Vietnam. En esa caso tampoco habríamos perdido el tiempo, porque políticamente

y en todos los órdenes combatiremos por e! Sahara, y aún en el caso de que este asunto se pudra, lo hará

en favor de Marruecos. Por todo ello me mantengo sereno ante lo que se llama si problema del Sahara.»

 

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