Autor: Sebastián Bueno, Pablo. 
 ABC en La Haya. 
 Dura crítica mauritano-marroquí a las tesis españolas sobre el Sahara  :   
 Persiste la diferencia de criterios sobre el texto oficial de la resolución de la ONU. 
 ABC.    16/05/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ABC VIERNES 16 DE M A Y O DE 1975.

ABC EN LA HAYA

DURA CRITICA MAURITANO-MARROQUI A LAS TESIS ESPAÑOLAS SOBRE EL SAHARA

Persiste la diferencia de criterios sobre el texto oficial de la resolución de la O. N. U.

LA HAYA, 15. (Servicio especial por télex.) Marruecos y Mauritania pasaron hoy a la ofensiva, en el

curso de la cuarta audiencia pública que el Tribunal Internacional de La Haya celebró hoy en el palacio de

la Paz de esta ciudad, en el marco del dictamen consultivo que esta Corte podrá emitir sobre el Sahara

español. Los representantes de ambas naciones del norte de África ejercieron hoy con contundencia y una

cierta agresividad sus respectivos derechos de réplica a la exposición española de ayer, a la vez que

respondieron a las preguntas que les fueron formuladas por el Tribunal.

«El Gobierno marroquí expresa su sorpresa y su decepción después de haber oído ayer al Gobierno

español, por medio del embajador de España en La Haya y de su Consejo, presentar delante de la Corte

consideraciones que no solamente tocan el fondo del problema, sino que, además, se desarrollan en el

plano político, en cuestiones ajenas a las que fueron presentadas a la Corte por la resolución 3.292 de las

Naciones Unidas», así comenzó su exposición de réplica el embajador de Marruecos ante las Naciones

Unidas, Driss Slaoui, que preside la Delegación marroquí ante la Corte.

La sala, medio vacía, no dejó de acusar el golpe de efecto lanzado al aire por Marruecos, que entraba de

lleno en aspectos puramente políticos y lejanos de todo apoyo o continuidad jurídica sobre la cuestión de

los jueces «ad hoc» que ocupa actualmente al Tribunal.El representante de Rabat basó su ofensiva

diciendo que la Corte había solicitado, a los países interesados en el debate de los jueces «ad hoc», que se

limitasen a cuestiones jurídicas y que permanecieran fuera de la cuestión de fondo del dictamen, que sería

debatida en otros momentos.Marruecos aseguraba que España abandonó ayer el marco jurídico para

entrar en el terreno de lo político.

El embajador árabe la emprendió, inmediatamente después, con la afirmación hecha ayer por el

embajador español relativa a la «larga colaboración» del Gobierno de Madrid con las Naciones Unidas y

dijo que dicha colaboración no existía porque España, desde 1964, había rechazado la aplicación de las

resoluciones de las Naciones Unidas en favor de la descolonización del Sahara.Por último, el embajador

Slaoui insistió en que la frase española «la preocupación española para cumplir con honestidad la

responsabilidad histórica que le corresponde frente al pueblo saharaui» ocultaba, a su juicio, una política

colonial pura y simplemente.

Hasta aquí, la exposición política de Marruecos que se completaría, por parte del embajador Slaoui,

indicando que la auténtica resolución 3.292 sobre el dictamen consultivo en curso es la que menciona la

existencia de una «controversia» jurídica y no una «dificultad» jurídica, como aparece en el texto oficial

difundido por la O. N. U.Resulta increíble, a estas alturas, que la Corte y los países interesados en este

dictamen estén trabajando sobre un texto oficial que no fue el aprobado por la Asamblea General. Que

hubo un fallo material en la Secretaría de la O. N. U. parece cosa cierta, si es que no surgen más sorpresas

sobre este apartado que es importante a la hora de determinar si existe o no una cuestión pendiente entre

las partes, punto clave para la admisión o rechazo de los jueces «ad hoc». La pelota se encuentra ahora en

las Naciones Unidas que deben aclarar para siempre si es correcto el texto final o si se confirma, como

parece ser lógico el que habla de controversia.

Como era de esperar, los abogados de Mauritania y de Marruecos criticaron duramente la argumentación

española en pro de la negativa de los jueces «ad hoc». Lo hicieron con sus tonos característicos de

meticulosidad jurídica por parte belga y de espectacularidad profesional por parte francesa. Los

profesores Salmón y Dupuy, respectivamente, abundaron en los mismos argumentos que indican la exis-

tencia de partes en el dictamen, la presencia de una diferencia o cuestión pendiente y, en definitiva, en

favor de la admisión de los jueces que solicitaron las naciones a las que representan.

TURNO ESPAÑOL

Los representantes españoles oyeron hoy impasibles y sonrientes (durante la intervención del profesor

francés Dupuy) las réplicas y explicaciones de Marruecos y Mauritania. Réplicas que parecen jurídi-

camente bien fundadas, partiendo desde la base de las tesis propias de cada país, pero que, de manera

general, no contrarrestan la simple y compacta argumentación de España, que no quiso entrar en el juego

jurídico marroquí y mauritano. Ninguno de los dos países ha podido demostrar documentalnente la

existencia de diferencias, cuestiones pendientes o controversias entre España, Marruecos y Mauritania,

cuestión ésta que fue preguntada por el Tribunal y "retada" por España.Los planteamientos son distintos y

se le presenta al Tribunal un simple problema de elección, porque los puntos de partida y los ámbitos

jurídicos no se cruzan en ningún momento.

En lo que a la declaración o ataque político de Marruecos se refiere (en parte apoyado por Mauritania),

creemos que no es justificado. Es cierto que España se salió del marco jurídico de los jueces «ad hoc»,

pero lo hizo después de que Marruecos y Mauritania utilizaran este mismo sistema a lo largo de sus

exposiciones generales. Es por ello que no se comprende demasiado bien este ataque.

Nos queda por añadir que mañana por la tarde tendrá España de nuevo la palabra para replicar y

responder a las cuestiones que ayer le fueron presentadas. Se cree que la intervención hispana será muy

breve, no ejercerá una réplica de fondo, permanecerá en sus posiciones y por último, dará a los jueces las

respuestas solicitadas.—Pablo SEBASTIAN.

 

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