Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   ¿Cascos azules en el desierto saharaui?     
 
 Informaciones.    21/05/1975.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

¿«CASCOS AZULES» EN EL DESIERTO SAHARAUI?

MADRID, 23. (INFORMACIONES, por A. H.)

LA conclusión que se saca de la declaración del Consejo de ministros es que España quiere salir cuanto

antes de la "ratonera" del Sahara, sin caer en la trampa de una guerra colonial. Allí, salvando las

inversiones cuantiosas —unos veintiséis mil millones de pesetas— en los fosfatos de Bu Craa, nada tiene

que ganar y sí mucho que perder. Estos intereses económicos serán defendidos por los cauces del Derecho

internacional. Además, cada año más allí le cuesta a España muchos millones de pesetas.

Es posible que la decisión del Gobierno de Madrid haya estado empujada por la actitud del F. Polisario,

que se hizo dueño de la calle durante la visita de la misión de la O.N.U). y que ha demostrado su decisiva

influencia entre la población. El ardiente fervor nacionalista y socialista del Frente le ha conducido a una

postura irreconciliable con la serena y limpia actitud española de entregar en paz el territorio a sus

habitantes.

Ante la falta de comprensión para la tarea descolonizadora española, siempre fiel a las resoluciones de las

Naciones Unidas, el Gobierno de Madrid ha optado, si las circunstancias lo aconsejan, por lavarse las

manos, hacer las maletas e irse. Allá ellos. Que esto puede ocasionar un vacío de poder y de autoridad en

la zona, es patente. Que esta decisión puede acelerar el enfrentamiento armado (ya de por sí probable)

entre Argel y Rabat por culpa del Sahara, también parece claro. Pero también es cierto que España no

tiene obligación de dejar sus hombres y su dinero en el desierto.

Así las cosas, no seria nada extraño que dentro de poco en el desierto del Sahara hubiera «cascos azules».

El Sahara se convertiría en un fideicomiso de la O.N.U.

Encomendar este fideicomiso a España, tesis mantenida, al parecer, por los emisarios de las Naciones

Unidas, no pareció bien, por lo visto, al F. Polisario. Ahora le quedaría a la O.N.U. conseguir que España,

Marruecos, Argelia y Mauritania aceptaran este fideicomiso para evitar el enfrentamiento.

Así, pues, la defensa de las fronteras del territorio estaría a cargo de los «cascos azules».La seguridad in-

terior tendrían que mantenerla los propios saharauis. Los funcionarios españoles se convertirían en

funcionarios de las Naciones Unidas mientras durara el fideicomiso, hasta las elecciones generales en el

nuevo listado.

 

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