Autor: Crespo García, Pedro. 
   El Sahara y la reunión     
 
 ABC.    24/05/1975.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

ABC. SÁBADO 24 DE MAYO DE 1975.

MERIDIANO NACIONAL

EL Sahara y la reunión

POSTURA.—El deterioro que las últimas semanas trajeron respecto a la situación en el Sahara había

provocado una seria tensión internacional, acompañada de no poca incertidumbre, ésta especialmente a

nivel nacional. Intencionados augures hacían cabalas y pronosticaban enfrentamientos y choques.

La declaración del Gobierno, reafirmando su postura, y su deseo de cumplir con las resoluciones

aprobadas por las Naciones Unidas, y anunciando su propósito de transferir la soberanía de aquel

territorio, ha acabado con las especulaciones que convertían hipotéticamente aquellas arenas en un foco

de desequilibrio con repercusiones en el propio suelo español.

La transferencia se hará en el más breve plazo posible y en «la forma y modo que mejor convenga a sus

habitantes y a la satisfacción, en su caso, de cualquier legítima aspiración de países interesados en aquella

zona». Así se traspasa, formalmente, la parte de responsabilidad que toca a las Naciones Unidas en el

caso, con cuyos acuerdos España ha sido siempre respetuosa y obediente.

DERECHO.—Y será el Derecho Internacional —al que han acudido Marruecos y Mauritania para pedir

dictamen consultivo— la vía de defensa de nuestros intereses, por otra parte indudablemente legítimos, en

aquellas tierras, y no la fuerza de las armas. La función de arbitraje no puede ejercerse cuando no existen

unas mínimas condiciones para ello. Si los acontecimientos se precipitasen serían los «cascos azules»

quienes habrían de encargarse de ella.

Con su actitud pragmática el Gobierno ha evitado que España pudiese servir de excusa para el

enfrentamiento velado de quienes aspiran a disputarse el Sahara, propiciando, al tiempo, el vehículo de

una autodeterminación que parece ahora inclinarse, decididamente, hacia la independencia.

REUNIÓN.—Con las elecciones sindicales a la vista cabía no esperar por más tiempo el decreto sobre

regulación de la libertad de reunión en dicho ámbito. Después de haber concitado la atención y el estudio

de los últimos Consejos, ya es una realidad.

Las reuniones sindicales de empresa, pieza fundamental para la campaña electoral de base, son el objeto

fundamenta) del decreto. Hasta ahora, para que los trabajadores pudieran reunirse en su empresa, tenían

que cumplir una enojosa serie de trámites, que comenzaban por la petición —con establecimiento de

fecha, hora y lugar, así como los asuntos a tratar según el orden del día, el número de personas

convocadas, con sus nombres o circunstancias profesionales, y el carácter de la reunión—, incluyendo el

permiso del presidente de la Unión de Trabajadores y Técnicos, y el cuidado de no exceder determinada

cifra de participantes.

Celebraremos que el nuevo decreto agilite las cosas suficientemente.—Pedro CRESPO.

 

< Volver