Declaraciones del General Salas Larrazábal     
 
 ABC.    30/05/1975.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

DECLARACIONES DEL GENERAL SALAS LARRAZABAL

Málaga, 29. (Cifra.) «En el Sahara cuando menos tiempo estemos, mejor», dice el general don Ramón

Salas Larrazábal, ilustre historiador, en una entrevista que hoy publica el diario «Sol de España».

El general Salas Larrazábal ha pronunciado una conferencia en el Ateneo de Málaga sobre «La guerra

civil española».

SAHARA.—En el transcurso de la entrevista el periodista le pregunta al general su personal

interpretación sobre el problema del Sahara, y éste le contesta: «Yo tengo un punto de vista personal

sobre este tema, pero no olvide usted que he venido a hablar del pasado, no del presente y mucho menos

del futuro. Soy un militar que está en activo y en este aspecto ni puedo expresar opiniones políticas ni lo

debo hacer. Me ha satisfecho mucho la última nota del Gobierno. Lo único que creo, que hace un par de

años hubiera sido mejor todavía. Allí, cuando menos tiempo estemos, mejor. Me encuentro totalmente

identificado con la política que ha marcado el Gobierno en el último Consejo de Ministros. Siento no

poder extenderme más, pero es una realidad en nuestro país y en todos los países del mundo, que los

militares en activo no tenemos opinión nada más que cuando emitimos el voto, que es secreto.»

EJERCITO. — También se le pregunta, cuál es, en la actualidad, la función y espíritu del Ejército

español, y responde:

«El Ejército es un servidor de la Nación. No puede ser otra su función. Ni siquiera del Estado, ni siquiera

del Gobierno, es un servidor de la Nación y como tal debe estar supeditado a lo que ésta disponga en cada

momento. La única manera de servirla es no participar en el juego social que dentro de ella se suscite.»

A la pregunta sobre si se aprecia en el Ejército en estos momentos una progresiva intelectualización,

responde: «Efectivamente. De la misma manera que la dinámica social ha conseguido una notable mejora

de los niveles económicos de los habitantes de este país, también lo ha hecho con los niveles intelectuales,

a los militares en este país se nos ha considerado siempre con una imagen peyorativa. Esto ha sido

siempre falso. Hasta el punto que yo me atrevería a asegurar que el nivel cultural medio de la oficialidad

ha sido siempre superior incluso al de las clases que se consideraban cultas. Lo que ocurre en el ejercicio

libre de las profesiones liberales es que se produce una selección natural. La sociedad selecciona a los

mejores, y cuando contemplamos las distintas profesiones sólo vemos a los que en ellas han triunfado. Sin

embargo, por una serie de razones, algunas de ellas muy importantes, en el Ejército actúa lo que se

denomina escalafón, y resulta que a los puestos de mando en el Ejército llegan aquellos que tienen más

salud o que ingresaron mas jóvenes, que no necesariamente tienen que ser los más inteligentes ni los

mejor preparados. Los otros enseñan sus niveles seleccionados. Nuestro nivel medio es lo que se ve. Por

otra parte, la necesidad de destacar no presiona tanto como en otras carreras en los militares, que

dependen del puesto que ocupen en el escalafón. Como efecto secundario, esto produce que muchos

militares dejen de estudiar cuando salen de la Academia. Sin embargo, he de decir que hoy día nuestros

universitarios saben mucho menos que nuestros cadetes.» Finalmente se refiere a la gran virtud y al gran

defecto del Ejército español, y dice: «La gran virtud ha sido siempre que en su Cuerpo de oficiales ha

habido una decidida vocación de servicio y un gran espíritu de sacrificio. Su gran defecto, el que esa

virtud no haya estado acompañada del mismo deseo de perfeccionamiento.»

 

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