Autor: Meseguer Sánchez, Manuel María. 
 ABC en El Aaiun. 
 Es posible que se recrudezcan las acciones terroristas en el Sahara  :   
 Según informaciones procedentes de cuatro desertores del Ejército marroquí. 
 ABC.    18/06/1975.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

ABC, MIÉRCOLES 18 DE JUNIO DE 1975. PAG. 7.

ABC EN EL AAIUN

ES POSIBLE QUE SE RECRUDEZCAN LAS ACCIONES TERRORISTAS EN EL SAHARA

Según informaciones procedentes de cuatro desertores del Ejército marroquí

El Aaiun, 17. (Crónica telefónica de nuestro enviado especial.) Es posible que las acciones terroristas

sobre El Aaiun, paralizadas desde hace algo más de un mes, sufran un recrudecimiento, según las

informaciones obtenidas de cuatro desertores del Ejército marroquí, que, ayer mañana, fueron recogidos

por la Policía Territorial a unos 25 kilómetros al norte del puesto de Hausa y a unos 40 de la frontera.

Los cuatro desertores —un cabo y tres soldados—, todos ellos de la tribu de Erguibat, proceden de la

octava compañía del séptimo batallón Meharista, de guarnición al norte de Suaslel, mandada por el

capitán Habuha Uld Lebiad, cuya orden era la de atacar el pasado domingo, día 8, el puesto de Echdeiria,

en acción conjunta con el capitán Abbua Chej, que tenía orden de atacar el puesto de Mahbes, y con otros

dos capitanes, que debían ocupar los puestos de Hagunia y de Tah.

Según confirmación de los cuatro desertores, la acción no se llevó a cabo debido a que un radio urgente

dio cuenta del desastre de Mahbes. Sin embargo, la orden de ataque a los puestos citados debe ser

considerada que continúa en pie, puesto que no ha sido revocada y las patrullas de las F. A. R. M.

(Fuerzas Armadas Reales Marroques) continúan en su misión por la zona.

INTERROGATORIO

Sometidos a interrogatorio por la Policía Territorial, los cuatro desertores han ampliado datos sobre el

tema, al tiempo que uno de ellos, que el pasado día 12 se encontraba de permiso en Tan-Tan, pudo

advertir la presencia de tres camiones repletos de voluntarios —reclutados entre los parados de la zona—,

que se dirigían hacia Abatih con el fin de instruirse para continuar los actos terroristas en las ciudades del

Sahara, especialmente en El Aaiun.

Las causas per las que han desertado son, según ellos, el descontento con la actuación de las F. A. R. M.

En este sentido, resulta curioso el hecho de que el cabo Dahaman Ben Zairni Ben Mohamed, que llevaba

catorce años al servicio del Ejército marroquí, tomando parte en acciones militares, entre otras en Siria, ha

optado por pasarse definitivamente al territorio sahariano.

Si las noticias proporcionadas por los cuatro desertores fueran ciertas —y de momento no hay razones

para pensar lo contrario— quedarían en franca contradicción con la promulgación de un dahir (decreto

real) de Hassan II por el que se expulsa de las F, A. R. M. a cuantos tengan ascendencia saharaui,

señalando de paso que tal medida podría estar provocada por la desconfianza hacia ellos.

Pero la simple desconfianza no puede llevar a emitir un decreto que se enfrentaría claramente con los

supuestos hasta el momento utilizados, ya que parece incongruente que Marruecos se desprenda,

despreciándolo, del volumen de saharauis reclutados.

Podría, por lo demás, barajarse una segunda hipótesis que le daría sentido a un dahir de cuya existencia

solamente se tiene constancia a través de la emisora de Tarfaya, al otro lado de la frontera sahariano-

marroquí.

Esta segunda hipótesis nos llevaría a contemplar tal «expulsión» como un intento de formar un F. L. U.

independiente, en teoría, sin concomitancia alguna con el Ejército marroquí. El montaje quedaría de esta

forma más acorde con una realidad que se quiere presentar: la de que el F.L.U. es semejante, en cuanto a

Marruecos, a lo que es el F. Polisario respecto a Mauritania.

Para los altos jefes militares a los que he pedido su opinión, el hecho de la deserción de los cuatro

soldados del Ejército marroquí resulta sumamente impórtame porque demuestra el descontento que existe

entre las compañías del Batallón Meharista, nutridas en su mayor parte por saharauis que en el momento

del reparto cayeron al otro lado de la frontera, entre ésta y el río Draa. Lo que es evidente es que a lo largo

de la frontera sahariano-marroquí al único sentido de las deserciones es hacia el Sahara, mientras que en

las fronteras con Argelia y Mauritania las deserciones se producen hacia los campamentos donde se

encuentra el F. Polisario.

EL POLISARIO

La jabara sobre la presencia de quince polisarios en Villa Cisneros ha resultado finalmente falsa, aunque

es posible que se pueda dar una nueva interpretación a los sucesos del pasado día 10 entre facciones

rivales del F. Polisario. durante los cuales resultaron dos muertos y varios heridos.

La infiltración de los elementos marroquíes en los mandos del F. Polisario parece de día en día menos

controvertible a la vista de una curiosa información en la que se da cuenta de la procedencia de los

componentes de la «sommet» del Polisario, que no es más que una especie de Alto Estado Mayor de la

organización.

Mientras que esta «cumbre» está regida por elementos procedentes de Marruecos y de Argelia

(concretamente Luley tiene una clara ascendencia marroquí), la «base» del Polisario se nutre de saharauis.

tanto procedentes de los puestos de la Policía Territorial y del Ejército como por elementos civiles que se

fueron a la zona de Tinduf en los primeros momentos.

POSICIONES

De un tiempo a esta parte se han producido enfrentamientos incruentos entre la «base»´y la «cumbre»

directora, por lo que no es aventurado asegurar que el del pasado día 10 se revistiera de una mayor

importancia, con los resultados ya conocidos.

De resultar cierta esta información podrían quedar nítidas dos posiciones claramente definidas. Por un

lado, la infiltración permanente de elementos marroquíes en un Frente de Liberación que comenzó siendo

independentista, puro, para pasar a ser considerado como una organización con respaldo argelino. Por

otro lado, el disgusto de determinados miembros del Frente Polisario, desertores algunos de ellos de sus

filas ante el giro de los acontecimientos, que un grito independentista, sin mixtificaciones, han pasado a

contraer una serie de obligaciones cuya factura habrá que pagar más pronto o más tarde.—Manuel María

MESEGUER.

 

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