El Sahara se ha convertido en polvorín para Hassan II  :   
 El ejército que mantiene en la frontera está desamparado, desmoralizado y desorganizado. 
 ABC.    15/08/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ABC. VIERNES, 15 DE AGOSTO DE 1975.

EL SAHARA SE HA CONVERTIDO EN POLVORÍN PARA HASSAN II

El ejército que mantiene en la frontera está desamparado, desmoralizado y desorganizado

El Aaiun. 14. (Cifra.) El Ejército marroquí desplegado en la frontera sur, desamparado, desorganizado y

desmoralizado, parece convertirse en un peligro mayor para la propia monarquía alahuita que para las

fuerzas españolas destacadas en el Sahara.

Así se desprende de los informes recibidos en El Aaiun, confirmados ahora por el manifiesto rebelde del

Movimiento 16 de Agosto distribuido el martes en Rabat, que acusa a Hassan II de «haber lanzado al

Ejército contra un enemigo exterior para desviar la atención pública de la desastrosa situación interior» e

incita a las Fuerzas Armadas a derribar la Monarquía y establecer en el país un Gobierno republicano.

Esta acción subversiva acaso pudiera ser inminente. En círculos bien informados de esta capital del

Sahara ha llamado poderosamente la atención el hecho de que el pronunciamiento del Movimiento 16 de

agosto se haya producido cuatro días antes de la fecha que le da nombre y parecen existir serios indicios

de que la reacción del Ejército contra Hassan II puede no hacerse esperar.

LA ORGANIZACIÓN.—Como se sabe, esa organización clandestina está vinculada al golpe

frustrado del 16 de agosto de 1972, cuando un avión rebelde de las fuerzas Armadas marroquíes

intentó derivar el aparato en que viajaba el monarca.

Las denuncias aparecidas en Rabat están completamente confirmadas por los hechos. A raíz de aquel

atentado el Ejército marroquí fue desarticulado, eliminados los líderes, diezmados los cuadros y limitada

la capacidad de acción de sus unidades.

Por necesidad política de aproximación al bloque árabe, Hassan II improvisó algunas unidades para

apoyar el frente sirio del Golán contra Israel en la última guerra de octubre del 73. que regresaron a

Marruecos experimentadas y triunfalistas. Este nuevo Ejército, incómodo para el monarca en sus

guarniciones de origen, fue desplazado al sur en un récord de tiempo a un costo incalculable y en una

operación logística tan gigantesca como irracional para apoyar sus planes expansionistas en el Sahara.

CONDICIONES DESFAVORABLES.—

Desde el punto de vista militar, las condiciones no pueden ser más desfavorables. Las fuerzas del Sur,

calculadas en una división de entre 12.000 y 16.000 hombres y desplegadas en profundidad sobre una

frontera de 450 kilómetros carecen de la infraestructura indispensable para garantizar una permanencia

larga y una operación ofensiva seria.

Los equipos se mantienen a la intemperie en condiciones precarias azotados por los fuertes vientos

arenosos —siroco— tan frecuentes en el Sahara. Aunque es verdad que en el desierto —casi tanto como

en el mar— «se hace camino al andar», en el caso militar es una verdad relativa. La falta de rutas

asfaltadas desgasta las unidades móviles y obstaculiza considerablemente cualquier acción de

envergadura. A esto hay que añadir los graves problemas de mantenimiento técnico tanto por la

inexperiencia de los cuadros como por las condiciones desfavorables del terreno en que se mueve.

DESENGAÑO.—Los grupos políticos marroquíes —Istiqlal. Unión Nacional de Fuerzas Populares,

Unión Marroquí de Trabajadores. Partido Comunista, etc.— que en aquel momento se congregaron

alrededor del trono para apoyar la causa expansionista, se han ido dispersando para volver a sus

barricadas iniciales de oposición agresiva, desengañadas del juego político del monarca.

El dirigente de la U. N. F. P., Abdelharraman Yussufi, exiliado y condenado a muerte en rebeldía,

desenmascaró este juego a una revista española diciendo que «la prolongación indefinida de un

contencioso con España, que el poder marroquí conserva hábilmente en la nevera, permite que dicho

poder se sirva periódicamente de esta rencilla para desviar la atención de los problemas internos»

El manifiesto rebelde del Movimiento 16 de Agosto que acaba de circular en Rabat, no hace más que

confirmar todos estos síntomas. La aventura del «Sahara expoliado» manejada por Hassan II para

afirmarse en el trono, se ha convertido en poco tiempo en un peligroso Polvorín que puede hacer saltar la

Monarquía.

 

< Volver