Autor: Calle, Ángel Luis de la. 
 El Sahara, en su hora decisiva. 1. 
 Indicios de cambio de rumbo en la postura española     
 
 Informaciones.    25/08/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 22. 

EL SAHARA, EN SU HORA DECISIVA

Indicios de cambio de rumbo en la postura española

Por Ángel Luis DE LA CALLE (Enviado especial de INFORMACIONES)

EL AAIUN, 25.

LA liquidación de la última situación colonial española esta produciendo enormes quebraderos de cabeza

o nuestros políticos y no menos contusiones y temores, entre los españoles que, de un año a esta parte, se

han visto continua, y desagradablemente sorprendidos por el hecho, descubierto de repente, de que

nuestro país se encuentra sumido en un conflicto nada claro y de desenlace menos claro aún. El problema

del Sahara es otro más de los heredados por el Gobierno de don Carlos Arias, y sin duda alguna uno de

los que mayor desazón producen a cualquier nivel de la sociedad española.

No es hora de lamentaciones, sino de planteamientos realistas y concluyentes. Sin embargo, no puede

pasarse por alto la circunstancia de que hace algunos años, concretamente en los 69-70, la

descolonización del Sahara pudo concluirse de una manera mucho menos incómoda, más rentable para

nuestros intereses políticos y económicos y, lo que es más importante, con el ahorro del triste saldo

negativo de vidas españolas, que a estas alturas hemos debido anotar en nuestros libros.

Tampoco es momento de hacer historia, aunque sea reciente, de los últimos acontecimientos ocurridos en

aquel territorio africano. El levantamiento de la calificación de "materia reservada" que pesaba sobre el

tema permitió una información diáfana sobre lo que allí ha venido sucediendo y el pueblo español ha

estado puntualmente informado de circunstancias y hechos.

Si se haré priviso dar a conocer la situación actual en que se encuentra el proceso descolonizador del

Sahara, porque se acerca el momento crucial de la última decisión. La Asamblea General de las Naciones

Unidas comienza el mes próximo, y en su agenda va a figurar el tema saharaui; el Tribunal Internacional

de La Haya estudia ya su dictamen que tiene que ser analizado en el foro mundial la comisión visitadora

de la O.N.U., que recorrió los lugares interesados en el tema, prepara el borrador de su informe. Y para

completar el panorama. Hassan II anuncia por segunda vez en menos de un año que este no finalizará sin

que el Sahara pertenezca a Marruecos por uno u otro camino.

Hace tan sólo unas semanas, los observadores imparciales estimaban que ante la actitud hostil de

Marruecos, que había desplegado su Ejército a lo largo de la frontera con el Sahara en una actitud nada

amistosa, y bajo fuertes presiones occidentales. España estaba tratando de pactar con el Monarca

hahemita el destino del territorio. Numerosos indicios avalaban esta hipótesis, de la que nuestro país

podría obtener numerosas ventajas, fundamentalmente de tipo económico. España habría tenido una

exclusa concluyente para (a pesar de sus promesas de concluir el proceso de autodeterminación del

territorio saharaui) abandonar éste, a tenor de la declaración gubernamental de mayo de este año, en la

que nuestras autoridades mostraban la intención de no permanecer un solo día más en el Sahara si la

situación en aquella zona se deterioraba gravemente. No hay duda de que en más de una ocasión ha

podido aplicarse este calificativo.

LA LEGALIZACIÓN DEL F. POLISARIO PODRÍA TERMINAR CON LAS DIFICULTADES

INTERIORES

LA IMPORTANCIA ESTRATÉGICA DEL TERRITORIO AÑADE NUEVAS CIRCUNSTANCIAS

AL PROCESO DESCOLONIZADOR

Otro factor de estrategia internacional apoyaba la "solución marroquí" al tema del Sahara. Está

suficientemente repetido que tras los descalabros norteamericanos en el sureste asiático, sus ejes de

influencia se han desplazado hacia el Oeste, confiriendo un enorme valor al Mediterráneo y al África

atlántica. Vietnam, Camboya, Turquía y Grecia apartadas de la órbita norteamericana; la vacilante Italia y

el polvorín portugués son otras tantas conclusiones en los mecanismos de defensa del mando occidental,

tal como están establecidos en el tablero norteamericano.

En estas circunstancias, el valor que cobra el Sahara se ha multiplicado. Los Estados Unidos estarían

enormemente contentos de contar con este naciente país en su órbita de influencia. Pero saben que,

conseguida su independencia, esto no será nunca posible, porque el ascendiente argelino sobre el grupo

político más importante del territorio, el Frente Polisario, es absoluto: el Sahara independiente buscará en

sus primeras andaduras independientes un sistema político encuadrado en el amplio marco de lo que se ha

dado en llamar "socialismo islámico", diametralmente alejado de los intereses políticos occidentales. La

presencia española en el Sahara sería garantía de que los Estados Unidos podrían contar con ese territorio

para su estrategia, pero la continuación de esa presencia es imposible. Queda, por tanto, como única

garantía de los intereses norteamericanos en la zona la "solución marroquí".

El fantasma del pacto con Marruecos ha flotado en el ambiente político español y en la población saharaui

como un triste presagio. En más de una ocasión se ha aludido incluso a que los Estados unidos han

utilizado el tema del Sahara como instrumento de presión ante España, en las negociaciones en curso para

la renovación de los acuerdos de amistad y cooperación entre los dos países, que expiran a finales del

próximo mes.

CAMBIO

Las cosas parecen haber variado en las últimas semanas, sin embargo. Los indicios hacen pensar que las

promesas españolas de respetar la voluntad de los saharauis van a cumplirse en toda su extensión. ¿Qué

supone esto? Pues supone el reconocimiento de la fuerza política más relevante del territorio, el

acercamiento a sus líderes y la aproximación a los países que patrocinan a este grupo. Las circunstancias

demuestran que esto se está produciendo. Las próximas semanas serán testigos, muy posiblemente de

importantes decisiones de las autoridades españolas con respecto al Frente Polisario, y hay constancia de

que el tema del Sahara ya ha sido tratado en amplitud con representantes de Argelia, cuya influencia en el

futuro Sahara independiente será determinante

LA POSIC´ION DE KURT WALDHEIM.— A pesar de las veleidades del "Comité de los 24", de la falta

de unanimidad de la misión visitadora de las Naciones Unidas y de las reticencias del bloque de países

dominados por los Estados Unidos en la organización internacional, la posición del secretario general,

Kurt Waldheim, ha sido muy clara desde un principio: en las actuales circunstancias, el Sahara representa

un grave peligro para la paz. El secretario general (de quien se explica que es un decidido

"tercermundista") conoce claramente que Marruecos y Argelia tienen una guerra pendiente y que el

Sahara podría ser el elemento desencadenante de esa confrontación, que, de rechazo, volvería a poner

frente a frente al bloque occidental y al socialista.

En algunos círculos se apunta que en una de las recientes conversaciones entre Waldheim y el

representante español en la O.N.U., señor Piniés, el primero habría transmitido al diplomático español su

preocupación personal por un posible pacto hispano-marroquí sobre el Sahara. Esta misma preocupación

habría sido transmitida por el propio secretario general a nuestro presidente del Gobierno, Carlos Arias,

en la reciente "cumbre" de Helsinki.

• LA ACTITUD DEL EJERCITO.— La parte del Ejército español que permanece en la última

colonia española está dando una de las lecciones más ejemplares de la reciente historia del país. Se

encuentra en estado de vigilia permanente, debe recibir los constantes ataques y hostigamientos de las

fuerzas marroquíes sin siquiera tener el descargo emocional de contestar con todo su poder a esas

agresiones; reprime disciplinadamente su dolor ante la muerte de algunos de sus soldados y el cautiverio

de otros. Cumple fielmente, en fin, las órdenes recibidas.

• LA PRENSA. — Los medios informativos, por último, están jugando un papel fundamental en

estos últimos meses de la presencia española en el Sahara. Los periodistas están recogiendo, con unas

facilidades insólitas, de las que hay que dejar constancia, todos los aspectos relacionados con las

circunstancias del Sahara y con cuya diáfana exposición se ha contribuido a formar en la opinión pública

española una conciencia bastante clara del problema.

A.L.C.

Miembros del F. Polisario se manifiestan en El Aaiún durante la celebración del Congreso del

P.U.N.S.

EL ACERCAMIENTO

En estas circunstancias se asienta la nueva actitud española con respecto al problema saharaui.

¿Y de qué forma puede materializarse esta política? Los hechos irán dando la respuesta. Pero la lógica

hace intuir los más probables caminos.

En primer lugar, es muy probable un reconocimiento total y absoluto del F. Polisario, cuya

representatividad, constatada durante la presencia de la misión visitadora de la O.N.U. y durante el

reciente congreso del P.U.N.S., es evidente. Es muy posible que ya en ocasiones anteriores se hayan

realizado esfuerzos en este sentido, contentados negativamente por los líderes del Frente; en los actuales

momentos, sin embargo, todo parece indicar que Argelia, a quien respetuosamente escuchan los

responsables de este partido, ha aconsejado a éstos que inicien rápidas conversaciones con España.

Los escollos existentes por ambas partes (los prisioneros españoles en poder del Frente y los miembros

del Frente Polisario que permanecen en prisiones españolas) para una negociación sincera podrían

resolverse muy pronto, sobre todo si, por nuestra parte, la nueva consideración administrativa de1 Sahara,

que se espera de un momento a otro, permite fórmulas jurídicas que faciliten la puesta en libertad de

algunos miembros del Polisario.

La legalización oficial del Frente no es problema, y el gobernador general del Sahara tiene poderes

suficientes para hacerlo. Los en algún momento violentos enfrentamientos entre el P.U.N.S. y el Polisario

pueden definitivamente excluirse si la voluntad expresada por representantes de ambos grupos de

entenderse y negociar se cumplen. Y si todos (España, el P.U.N.S.. el Polisario) se ponen de acuerdo en

trabajar en un sentido concreto, el resultado final será optimista y sobre todo honorable.

25 de agosto de 1975

 

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