Autor: Calle, Ángel Luis de la. 
 El Sahara, en su hora decisiva. 2. 
 El PUNS y el F.Polisario, dispuestos a llegar a un acuerdo     
 
 Informaciones.    26/08/1975.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 25. 

EL SAHARA, EN SU HORA DECISIVA

EL P. U. N. S. Y EL F. POLISARIO, DISPUESTOS A LLEGAR A UN ACUERDO

Por Ángel Luis DE LA CALLE (Enviado especial de INFORMACIONES.)

EL AAIÚN, 26.

LAS distintas fuerzas políticas Que agrupan a los saharauis no han dado en los últimos meses una imagen

que favorezca las pretensiones de independencia que todas propugnan. Divisiones, enfrentamientos

violentos, acusaciones, producen una enorme sensación de desconfianza en los ambientes donde el

problema del Sahara se estudia de manera especial. La falta de madurez política del pueblo saharaui ha

sido y es aún, un argumento favorito de quienes no creen o no están interesados en la independencia del

territorio.

En este sentido, también parecen observarse variaciones. El hito del cambio podría situarse en el

recientemente celebrado Congreso del P.U.N.S. (Partido de Unión Nacional Saharaui), que se celebró en

El Aaiún con la multitudinaria pero pacífica "contestación" del Frente Popular de Liberación de Saguia el

Hamra y Río de Oro (Frente Polisario). Las manifestaciones de los "polisarios" mientras los "punsistas"

estudiaban su estrategia, ofrecieron un contraste diametral con respecto a los graves enfrentamientos del

pasado día 6 de julio, que parecieron abrir una sima difícilmente salvable entre ambos grupos políticos.

Tanto el Congreso del P.U.N.S. como la masiva presencia del Frente Polisario en las calles de El Aaiún

constituyeron dos hechos indicadores de que las dos fuerzas pretendían ejercer el juego de la democracia

y de que deseaban que este libre juego fuese constatado en el exterior. A pesar de que hubo ocasiones

para ello, ni el P.U.N.S. respondió a los gritos provocadores del Polisario ni éste intentó en ningún

momento tomarse la revancha del duro castigo recibido durante los sucesos del día 6 de julio.

También las fuerzas de seguridad españolas (que en este caso es la Policía Territorial, cuerpo compuesto

por soldados españoles 7 saharauis) mantuvieron una neutralidad digna de alabanza. El P.U.N.S. es un

grupo político legalmente reconocido en el territorio y el Frente Polisario no; sin embargo, las autoridades

españolas (como lo hicieron durante la misión visitadora de la O.N.U.) permitieron que los militantes y

simpatizantes de este último partido, en un número mucho mayor que sus rivales del P.U.N.S.,

manifestaran libremente sus ideas, agitaran sus multicolores banderas, gritaran sus "slogans" y llenaran de

frases políticas las paredes de El Aaiún.

CONGRESO

En su Congreso, los delegados del P.U.N.S., - unos trescientos, discutían lo que en principio podría

catalogarse como las bases de la futura Constitución; en los borradores estaba claramente establecido que

el P.U.N.S. deseaba un Sahara independiente "en colaboración con España". Este punto, sin embargo,

quedó en suspenso al final; paralelamente, se llegaba al acuerdo, no previsto, de crear una comisión de

seis miembros qne tratase de llegar a un acercamiento con el Frente Polisario.

Al mismo tiempo, la propaganda de este último grupo, profusamente repartida por el territorio, contenía,

por primera vez, expresiones no excluyentes. Ya no se hablaba de la "única" fuerza política del Sahara,

sino de la "auténticamente representativa" o de la aceptada unánimemente "por la mayoría" de la

población. En la base, por supuesto, a nivel de manifestante, se seguía utilizando el mismo vocabulario:

"Los del P.U.N.S. son unos ´mercenarios´ al servicio de Marruecos", "España ha pactado con Hassan"; en

las "alturas" el cambio se hacía patente.

¿Qué ha pasado? ¿Cuáles son las razones de que el P.U.N.S. intente un acercamiento al Frente Polisario y

de que éste no se considere protagonista exclusivo de la cuestión? Para dar respuesta a estas preguntas es

preciso conocer algunos datos sobre las anteriores circunstancias de estos dos grupos políticos.

EL P.U.N.S.

Cuando empezó a plantearse seriamente la próxima perspectiva de que España no podría permanecer

indefinidamente en el Sahara, las autoridades españolas comenzaron a preparar el camino de salida en las

más favorables circunstancias para todos. En el aspecto político, alentaron y animaron a un grupo de

saharauis para que formaran un grupo al que poder entregar en el futuro, con suficientes garantías, los

resortes de la Administración y del Poder. El P.U.N.S., nacido de esta idea, contó con toda clase de

bendiciones, y sus líderes (fundamentalmente su secretario general, Halihenna Rachid) obtuvieron gran

número de favores personales.

El P.U.N.S., tras su primer Congreso, elaboró un programa de catorce puntos, basados en la

independencia del territorio, en los que la posición de España en el futuro (intereses militares, políticos y

económicos incluidos) quedaba en magníficas circunstancias. A raíz de este programa, el partido

comenzó a recibir las primeras acusaciones e investivas, resumidas básicamente en dos palabras:

acomodaticios y colaboracionistas.

La llegada al Sahara de la misión visitadora de la O.N.U. marcó el principio del fracaso del P.U.N.S. Las

voces de sus partidarios, si es que las hubo, fueron ahogadas por las infinitamente más superiores del

Frente Polisario, que sorprendía a la opinión pública española (ya que no a las autoridades, de sobra

conocedoras de la fuerza y el arraigo del Frente Popular) con una demostración masiva de sus partidarios

por las calles de las principales ciudades del territorio.

De forma casi seguida a este primer descalabro se produjo el segundo: Halihenna Rachid, el mimado

secretario general del P.U.N.S., desaparecía de la escena con unos cuantos fajos de billetes de las arcas

del partido, para aparecer súbitamente al servicio de la Corona marroquí. Las explicaciones a esta

deserción, que acabó de hundir la quebrada moral de los "punsistas", fueron para todos los gustos: unos

afirmaban qne Halihenna había sido ganado con dinero para la cansa marroquí; otros, que el P.U.N.S. era

una simple creación española para facilitar el entendimiento con Marruecos; otros, que Halihenna, tras la

estancia de los representantes de la O.N.U., había hecho una serie de peticiones a las autoridades

españolas, inaceptables para éstas y que despechado o desencantado había optado por abandonar.

El partido, acéfalo, desanimado, criticado cuando no ridiculizado, estuvo a punto de desaparecer. Hubo

mucho interés en que esto no sucediese, y con la ayuda de algunos, el respaldo de otros y el entusiasmo

de unos pocos, el P.U.N.S. fue reorganizándose, buscando nuevos partidarios, reconociendo errores

anteriores y confesando, que su mayor hándicap había sido nacer con excesivas tutelas por parte de

España.

El Congreso de hace dos semanas marcó la cúspide del renacimiento "punsista". Sus planteamientos

fueron más autóctonos, la idea de la sumisión y el colaboracionismo desapareció de su estrategia y se

sustituyó por el interés por la unión y el acercamiento al Frente Polisario. Aunque todo esto, al final, haya

quedado minimizado por una nueva y sospechosa deserción, la de Jalifa Buyemaa Mohamed, tesorero del

P.U.N.S, que ha vuelto a mermar en seiscientas cincuenta mil pesetas las no muy boyantes cajas del

partido.

EL FRENTE POLISARIO

Este grupo, nacido en 1970 tras enfrentamientos habidos entre saharauis y tropas españolas a raíz de una

manifestación, cuenta en la actualidad con amplias simpatías en el Sahara, sobre todo entre los jóvenes y

las mujeres. Entre los primeros, porque su ideología y su vocabulario es de contenido supernacionalista y

su filosofía está impregnada de esa especie de romanticismo político que de forma tan fácil cala en lee

jóvenes de todo el mundo; entre las segundas, porque la mujer saharaui ha admirado siempre al hombre

valiente, y los militantes del Frente Polisario se muestran aguerridos ante sus ojos.

El grupo, por su ideología hábilmente sostenida por regímenes socialistas africanos, recibe apoyo y tutela

por parte de Argelia y Libia; en el primero de los países, el Frente Polisario tiene libertad absoluta de

movimientos; nosotros mismos hemos visto en Tinduf circular, sin matrícula, algunos de los automóviles

secuestrados a militares y particulares españoles y saharauis en las acciones dentro del territorio. Libia,

por su parte, ofrece dinero (parece que a través de un diario titulado "Nuevo Amanecer"), gestiona

compras de armamento, regala becas de estudio a sus dirigentes y mantiene un programa de radio

dedicado a la "liberación" del Sahara.

Los líderes del Frente Polisario (Lulcy, Muisa, Gali...) poseen una formación política superior a la de los

responsables de los otros grupos. Su programa de diez puntos, expuesto en más de una ocasión, incluye

puntos como la inmediata salida de todos los europeos del Sahara, la nacionalización de las fuentes de

riqueza nacionales y el reconocimiento del grupo como único representante del pueblo saharaui.

Aunque el Frente Polisario hace constante alusión a que su "lucha" no está planteada contra el pueblo

español, sino contra el "colonialismo", lo cierto es que en sus acciones ya ha perdido la vida un soldado

español, Ángel Moral, muerto durante el secuestro de una de las patrullas que aún permanecen en

territorio argelino, en poder del grupo. Sus acciones violentas han tenido, la mayor parte de las veces,

objetivos económicos o militares concretos: la cinta transportadora de fosfatos, el cuartel

de 1a Policía Territorial, etcétera.

El Frente Polisario no es, como en muchas ocasiones ha parecido, un grupo político coherente, sin fisuras.

En algunas circunstancias se han producido en el seno del grupo graves divisiones motivadas unas veces

por el descontento de la "base" con el "sommet" o grupo dirigente del partido y otras por las diferentes

maneras de enfocar la postura del grupo frente a España, Argelia, Marruecos o Mauritania, partes

interesadas en el conflicto.

EL ARREGLO

Tanto los dirigentes del P.U.N.S. como los del Frente Polisario, a juzgar por los últimos indicios, han

llegado al convencimiento de que sus divisiones en nada favorecen al proceso de la independencia. En el

plano exterior, saben que España se encuentra en una difícil situación, en la que la postura hostil de

Marruecos hace presentir poco halagüeñas perspectivas con respecto a Ceuta y Melilla en el caso de un

desenlace del tema del Sahara desfavorable a las pretensiones del Reino alanita; en el interior, conocen

que los enfrenta, mientes y las pugnas pueden resultar una excusa más que apropiada para determinar la

inmadurez del pueblo saharaui para gobernarse a sí mismo y, por tanto, la imposibilidad de acceder a sus

deseos de independencia.

El P.U.N.S. no quiere ser tachado de acomodaticio, de neocolonialista o de colaboracionista, y quiere la

independencia; el Frente Polisario no desea mantener indefinidamente su situación de clan, destinidad,

con las desventajas que esto supone, y tampoco quiere que se le atribuyan todos los actos terroristas que

se han cometido, se cometen y desgraciadamente se cometerán en el Sahara; por supuesto, también desea

la independencia.

Sobre estas bases, ambos grupos parecen intentar un arreglo, al menos en el fundamental propósito

independentista. En los últimos días se ha hablado de cruces de cartas, de visitas de misteriosos enviados

procedentes de Argel, de viajes de embajadas del P.U.N.S. hacia puntos indeterminados para tratar de

todos estos temas. Y desde el punto de vista español, los rumores de la próxima legalización del Frente

Polisario, la liberación de prisioneros (con la correspondiente contrapartida por parte de los "polisarios")

y la creación de una atmósfera de entendimiento que, en el fondo, es lo que menos desea Hassan II.

INFORMACIONES

26 de agosto de 1975

 

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