Relaciones con el exterior. El informe de la Comisión visitadora. 
 Que las Naciones Unidas decidan el porvenir del Sahara  :   
 Recomienda una consulta popular. 
 Informaciones.    15/10/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 19. 

EL INFORME DE LA COMISIÓN VISITADORA

Que las Naciones Unidas decidan el porvenir del Sahara

RECOMIENDA UNA CONSULTA POPULAR

NUEVA YORK, 15. (INFORMACIONES.)

A YER se hizo público oficialmente, ya sin filtraciones, el capítulo más importante, el IX, del informe

elaborado por la comisión visitadora de las Naciones Unidas al Sahara y países interesados. Los dos

primeros capítulos (mandato y gestiones, y visitas y entrevistas) fueron emitidos anteayer. La opinión

general es que —según lo conocido hasta ahora— dicho informe está escrupulosamente elaborado y con

gran imparcialidad.

El informe reconoce que el interés y la preocupación por la descolonización del territorio occidental del

Sahara sometido a administración española se debe a su posición geoeconómica, tanto como que el

carácter nómada de la población —la cual «cruza fácilmente las fronteras para desplazarse a los países

vecinos, donde es acogida por miembros de sus tribus o incluso de sus familias»— hace difícil levantar

un censo completo y fiable: «plantea el delicado problema de la identificación de los saharauis del

territorio, y sobre todo el del levantamiento de un censo satisfactorio de los refugiados». Luego admite

que ninguna de las cifras que manejaron saharauis, españo1es, marroquíes, mauritanos y argelinos

cuadraban entre sí.

DESCOLONIZACIÓN

El informe de la misión de las Naciones Unidas que en mayo de este año visitó el Sahara defiende en su

capitulo IX que «si bien todas las partes involucradas e interesadas están a favor de la descolonización

completa del territorio, no por ello se hallan menos divididas en cuanta a las modalidades de esta

descolonización y al estatuto definitivo del territorio». Se recogen las diferentes posiciones :

descolonizadora neta (España), reivindicadoras total y parcial (Marruecos y Mauritania), neutral, pero fa-

vorable a la descolonización (Argelia), y que «dentro del territorio la población, o por lo menos casi todas

las personas entrevistadas por la misión, estaban categóricamente a favor de la independencia y en contra

de las reivindicaciones territoriales de Marruecos y Mauritania (...). En sus manifestaciones y

declaraciones, la población demostró que apoyaba los objetivos del Frente Polisario y del P. U. N. S. en

pro de la independencia del territorio». Al primero lo define como «movimiento de liberación» —

clandestino hasta el momento de su llegada al Sahara y tolerado después— y al segundo como un

«partido político».

«Estos dos movimientos sostienen la posición unánime de exigir que el territorio se independice, pero

propugnan métodos diferentes para lograrlo.» Los refugiados, cuyo registro numérico es, como el del

censo, muy discrepante, parecen asumir la misma idea oficial del país que les acoge. Aunque la misión

recogió como mayoritario en el interior del Sahara el pensamiento de que la intención de los saharauis

estaba demasiado clara y no era ya necesaria ninguna consulta popu1ar, sintetiza en su informe «las

condiciones para la celebración de cualquier consulta popular en el territorio: a) El retiro de las fuerzas

armadas y de la administración española, b) El regreso de los exiliados políticos y de los refugiados, y c)

Un período de transición durante el cual una presencia de las Naciones Unidas asuma la responsabilidad

de la administración y el mantenimiento de la paz y el orden en el territorio».

RECOMENDACIONES

«Para crear un clima favorable a una descolonización pacífica del territorio, todas las potencias

involucradas e interesadas deberían aceptar de común acuerdo» sus condiciones, que resumidamente son:

* Reconocer la responsabilidad de la potencia administradora en la fase crucial de la descolonización y

prestarle toda la cooperación necesaria para ayudarla en el cumplimiento de su cometido.

* Evitar cualquier iniciativa tendente a cambiar el «statu quo» del territorio.

* Estabilizar los efectivos militares y su estacionamiento, evitando su reforzamiento.

* Asegurarse de que las tropas existentes no cometerán provocaciones.

* «Abandonar la campaña de Prensa que las partes han desatado una contra otra dentro de los medios

de comunicación que no facilitan la busca de una solución pacífica de la cuestión.»

* Abstenerse de cualquier medida que pudiese contribuir a empeorar la situación en el territorio o las

relaciones entre las partes involucradas.

CONCLUSIÓN

El informe concluye textualmente:

«Habiendo cumplido el mandato de que fue investida por el Comité Especial (se refiere a1 de

Descolonización) y basándose en la voluntad de todas las partes involucradas e interesadas de buscar,

dentro del marco de las Naciones Unidas una solución pacífica al problema del Sahara español (...), los

miembros de la misión visitadora han llegado a la conclusión de que las Naciones Unidas deben aportar a

la solución de este problema una contribución positiva que preserve la paz y la seguridad en la región y

fortalezca la concordia y la cooperación entre los países de ella.

Con ese fin, expresan la esperanza de que cuando examine la cuestión en su trigésimo periodo de

sesiones, al definir la política que se ha de seguir para acelerar el proceso de descolonización del territorio

de conformidad con la resolución 1.514 (15), en las mejores condiciones y a la luz de la opinión

consultiva que emitirá el Tribunal Internacional de Justicia, la Asamblea General tenga debidamente en

cuenta el informe de la misión visitadora y, en particular, las opiniones expresadas por los grupos de la

población, tanto dentro como fuera del territorio, y por los Gobiernos involucrados e interesados.

Dadas las divergencias de opinión expresadas con respecta al porvenir del territorio por esos pueblos y

por esos Gobiernos, los miembros de la misión, teniendo presente la opinión consultiva solicitada por la

Asamblea General al Tribunal Internacional de Justicia, consideran que la Asamblea General debe

adoptar medidas para que esos pueblos puedan decidir su porvenir en completa libertad y en un ambiente

de paz y de seguridad.

Las modalidades de esa consulta, que debería realizarse bajo los auspicios de las Naciones Unidas y en

las condiciones indicadas en los párrafos que anteceden podrían ser elaboradas por una nueva misión

visitadora designada por el secretario general de las Naciones Unidas en estrecha cooperación con la

potencia administradora y las demás partes involucradas e interesadas.»

15 de octubre de 1975

 

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