Autor: Peña, Francisco Javier. 
 Sahara. 
 La marcha pacífica, ¿es posible?     
 
 Informaciones.    18/10/1975.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

La «marcha pacífica», ¿es posible?

MADRID, 18. (INFORMACIONES, por F. J. Peña.)

LA marcha sobre el Sahara es una astuta baza, una verdadera jugada maestra del Rey Hassan, que no se

resigna - después de haberlo prometido varias veces - a no tomar tres tés en El Aaiún.

Noticias de las agencias transmiten el entusiasmo en Marruecos, entre las sencillas gentes de las kabilas

montañosas o de las llanuras costeras del país para quienes - Marruecos es un país muy religioso - el

Monarca está emparentado con el profeta, y que por esta causa, veneran.

Es difícil pensar que esta marcha no estuviera en el arsenal de recursos del Rey Hassan, a poco que se

conozca algo de la psicología de los musulmanes. Las evidentes dificultades logísticas - no sólo hay que

alimentar a la gente, sino abrigarla, llevarla y abastecerla de agua - de los organizadores no son superables

por mucho entusiasmo nacional-xenófobo-liberador-religioso que pueda haber; cabe pensar que no es una

idea precipitada. Un despacho de la agencia oficial de Prensa M.A.P. decía que ayer noche se habían

inscrito en los «banderines de enganche» nada menos que 28.374 personas. La cantidad de personas

crecerá, sin duda, y rebasará - también con pocas dudas - los 350.000, Empero, no es creíble que todos

lleguen a la misma muga fronteriza: a 25 personas por camión hay que movilizar 14.000 vehículos, cifra

que no tiene el Ejército Real ni todo el parque civil.

El plan de concentración del contingente humano - según Efe citando a la oficial marroquí - es:

Marraquech, para los procedentes del norte del país; Tarfaya (al sur de Marruecos, muy cerca de la línea

fronteriza con el Sahara) para el resto. El despacho dice: «La marcha será sufragada sin participación de

los voluntarios en los gastos de transporte. Serán puestos a su disposición todos los medios económicos,

así como los vehículos de transporte que quisieran aportar los particulares, La marcha se iniciará, al

parecer, en Tarfaya».

De cualquier forma hay materia para ser escéptico respecto de la cantidad inicialmente programada.

Tantos es difícil creer que lleguen a la frontera. Por otra parte, hasta principios de noviembre - ya el

ministro de Exteriores marroquí, señor Laraki, ha anunciado en Nueva York que la marcha pacífica

comenzará el día 27 del corriente - no se espera que lleguen a la frontera.

¿Pasarán? ¿Cómo? ¿Todos? ¿Bajo qué condiciones? ¿De qué manera serán tolerados, consentidos o

recibidos por la población saharaui? Como pura hipótesis, el principal peligro de que la marcha pacífica

deje de serlo está en la actuación de agentes provocadores. ¿De quién?

 

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