La marcha sobre el Sahara. 
 Uno de los problemas arduos y complicados que tiene ante sí la ONU  :   
 La reunión del Consejo de Seguridad comenzará a las cinco de la tarde, hora española. 
 Informaciones.    20/10/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

LA MARCHA SOBRE EL SAHARA

UNO DE LOS PROBLEMAS MÁS ARDUOS Y COMPLICADOS QUE TIENE ANTE SI LA O. N. U.

LA REUNIÓN DEL CONSEJO DE SEGURIDAD COMENZARA A LAS CINCO DE LA TARDE, HORA ESPAÑOLA

LAS CONSULTAS PREVIAS ENTRE LOS MIEMBROS DEL CONSEJO

NO COINCIDEN, APARENTEMENTE, EN UNA PRONTA FORMULA

NUEVA YORK, 20. (Corresponsal de INFORMACIONES.)

CONVOCADO urgentemente por su Presidencia, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se

reúne esta tarde (once de la mañana hora de Nueva York, cinco de la tarde hora española) para considerar,

por vez primera en su historia, la situación en el Sahara a raíz de la pretendida celebración por el Rey

Hassan II de Marruecos de una «marcha pacífica» de 350.000 marroquíes desde su país hasta la capital

saharaui.

Sin que se espere una decisión concreta en esta primera reunión los quince miembros del Consejo

analizarán, en un principio, la agravada situación en el Sahara ,a la luz de la carta presentada el sábado

último por el embajador español ante las Naciones Unidas, don Jaime de Piniés al presidente del Consejo

este mes, el embajador sueco señor Rydbeck, en la que el Gobierno español denunciaba la marcha

marroquí como «una situación de fricción internacional que pone en peligro la paz y seguridad

internacionales.»

Los quince miembros del Consejo de Seguridad, alertados el mismo sábado de la carta española,

requiriendo la reunión urgente del Consejo, han celebrado este fin de semana pasado las tradicionales

consultas que anteceden a su encuentro oficial, sin que aparentemente hayan coincidido en una pronta

fórmula que permita este lunes una acción sobre el asunto.

Dado lo nuevo del caso - esta es la primera vez que el tema del Sahara llega al foro de seguridad de la

O. N. U. -. los quince miembros escucharán en su primera sesión los argumentos esgrimidos por las partes

interesadas directamente en el problema. Se sabe que Marruecos ya ha solicitado su asistencia a la

reunión, según requieren las normas legales a los no miembros, de la misma forma que España solicitó, al

amparo del articulo 37 del Reglamento, la suya en la carta que dirigió al presidente. La presencia de

Argelia también se da por segura.

Según medios diplomáticos de la O.N.U., está previsto que España solicite la adopción urgente de una

resolución del Consejo que «inste» tanto a Marruecos como a cualquier otro país interesado (Mauritania

se ha aprestado a apoyar la marcha marroquí,, según informaciones llegadas aquí) a suspender toda acción

que ponga en peligro la estabilidad de la zona y que modifique de alguna forma el panorama previsto por

las Naciones Unidas para la descolonización del territorio.

Si se tiene en cuenta el artículo 35 de la Carta de las Naciones Unidas, bajo el cual España ha solicitado la

convocatoria de la reunión, es de esperar que el Consejo adopte como máximo una resolución que ponga

énfasis en disuadir, a Marruecos de acciones unilaterales como la marcha, al tiempo que solicite a todos

los Gobiernos interesados que «acepten de antemano las obligaciones de arreglo pacífico», establecidas

por la Carta para un caso de controversia entre naciones y que están estipulados en los artículos 33 y 34

de la misma.

Queda por ver ahora si España, tal como preconizan medios de la Organización, se decide también a

solicitar del Consejo el envió de emisarios del organismo internacional al territorio para que comprueben

e informen al Consejo de la gravedad de la situación. Puentes de la Organización de las Naciones Unidas

no descartan esta posibilidad en vista de que el Consejo ha actuado siempre de esta forma en ocasiones

similares en otras conflictivas partes del mundo.

En cualquier caso, y dada la composición del Consejo de Seguridad este año (Suecia, Costa Rica, Estados

Unidos, Francia, Guayana, Irak, Italia, Japón, Gran Bretaña, Bielorrusia, Camerún, Tanzania. Unión

Soviética y Mauritania), la obtención de una resolución por él mismo puede ser problemática, a menos

que el texto buscado sea más conciliador y recomendatorio que condenatorio de las acciones ya

emprendidas. La presencia de Mauritania (que se ha solidarizado con la marcha marroquí y,

aparentemente, puede tratar de celebrar otra por su cuenta por el lado sur) en el Consejo puede dificultar

sus labores si éste opta, como es tradicional de este órgano de la O. N. U., por alcanzar una fórmula de

compromiso adoptada por consenso de todos los miembros y sin que haya lugar a un voto divisorio.

PROBLEMA ARDUO

Para medias diplomáticos neutrales consultados, la entrada del tema del Sahara en el Consejo de

Seguridad tiene una trascendencia política decisiva y confirma que el problema de su descolonización ha

dejado de ser local para convertirse en uno de los más arduos y complicados que tiene ante sí la

Organización mundial.

En este contexto, la maniobra española de llevar el asunto a este foro - contingencia ya prevista de alguna

forma en la famosa declaración del Gobierno español de finales de mayo - tiene todos los visos de un

nuevo esfuerza para trasladar responsabilidades hacia la O. N. TÍ., y otras partes interesadas en el caso

muy posible de que el proceso de descolonización del territorio degenere en enfrentamiento de tipo

armado o de naturaleza violenta.

La intervención hoy del señor Piniés en el Consejo de Seguridad se espera que insista en esta idea, según

destacan medios allegados, al tiempo que repita anteriores declaraciones sobre el peligro real e inminente

de la aparición de una situación explosiva en la frontera saharaui, de la que España no se haría cargo si

Marruecos decide continuar adelante con sus planes de marcha sobre el territorio, pese a las

recomendaciones para que los suspenda. A última hora de ayer domingo, Marruecos presentaba al

secretario general de la O. N. U., señor Waldheim, una carta oficial de su Gobierno en la que protestaba

por las calificaciones de «invasión» dadas a la marcha del Rey Hassan. Los marroquíes, aparentemente

conscientes de la significación obvia que lleva la entrada del tema en el Consejo de Seguridad,

desplegaron el sábado y el domingo su continua actividad diplomática tradicional, concentrando sus

presiones sobre Francia, Estados Unidos, Irak y otros miembros del Consejo, que sobre el papel pudieran

ser favorables a su posición.

Puentes allegadas a la misión marroquí ante la O. N. U. no parecen nada apresurados por las perspectivas

que se vislumbran en la reunión del Consejo de Seguridad, manteniendo a nivel oficial un cauteloso

silencio en las horas previas a su celebración. Algunas fuentes relacionadas con la misión llegaron, sin

embargo, a afirmar que la posición del Rey encontraría el apoyo de algunos miembros del Consejo

incluidos algunos europeos.

En el capítulo VI de la Carta de las Naciones Unidas, donde se especifican las funciones y poderes del

Consejo de Seguridad para el «arreglo pacífico de controversias» internacionales, establece que este

Consejo «instará.» a las partes a que arreglen sus controversias por medios pacíficos (negociación,

investigación, conciliación, arbitraje...), que «podrá investigar toda controversia o toda situación

susceptible de conducir a fricción internacional», que «podrá recomendar los procedimientos o métodos

de ajuste que sean apropiados».

Como toda esta terminología índica - «instar», «investigar», «recomendar» -, las decisiones que adopte el

Consejo de Seguridad, en la esfera del arreglo pacífico de controversias, no parecen tener suficiente

fuerza obligatoria para las partes, lo cual es un problema no resuelto del Derecho Internacional. Es

evidente, sin embargo, que las proposiciones del Conseja - un órgano al que, como afirma el artículo 24

de la Carta, los miembros de las Naciones Unidas «confieren la responsabilidad primordial de mantener la

paz y seguridad internacionales y reconocen que el Consejo actúa en nombre de ellos» - poseen una

incuestionable fuerza moral. Su incumplimiento implicaría, por tanto, la condena de la opinión pública

internacional.

INFORMACIONES

20 de octubre de 1975

 

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