Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
 La marcha sobre el Sahara. 
 Cede la tensión tras el encuentro del señor Solís con el Rey Hassan  :   
 Pero la invasión del territorio no ha sido frenada. 
 Informaciones.    22/10/1975.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 20. 

LA MARCHA SOBRE EL SAHARA

Cede la tensión tras el encuentro del señor Solís con el Rey Hassan

PERO LA INVASIÓN DEL TERRITORIO NO HA SIDO FRENADA

Por Abel HERNANDEZ (Enviado especial de INFORMACIONES.)

RABAT, 22.

LAS conversaciones entre España y Marruecos están en marcha para tratar de llegar a un acuerdo de

urgencia sobre el problema del Sahara. A esto obedece, sin duda, la llegada ayer al palacio real de

Marrakesch del señor Solís, ministro secretario general del Movimiento. Se trata da un desesperado

intento de acuerdo.

Por lo pronto, la tensión ha cedido visiblemente tras las dos entrevistas del señor Solís ayer con el Rey

Hassan II de Marruecos. Este encuentro ha sido calificado por el primer ministro, Osman, de

«provechoso». «Puede ser - añadió anoche - un principio de entendimiento; nosotros sólo queremos la paz

con España.»

Fuentes dignas de todo crédito me han comentado que la acogida y el clima han sido «extremadamente

cordiales» y que «de cara al futuro la entrevista es importante». La llegada del señor Solís al palacio fue

una agradable sorpresa. El viaje se proyectó de la noche a la mañana. De pronto, la espesa atmósfera se

ha empezado a clarificar, y las perspectivas de llegar a un entendimiento son buenas. Todo indica que hay

efectivamente un principio de acuerdo, o cuando menos el punto de partida para el mismo. Durante las

próximas cuarenta y ocho horas se va a trabajar contra el reloj.

El ministro español se entrevistó con el Rey Hassan II en presencia del primer ministro, Ahmed Osman, y

de Ahmed Ben Souda, jefe del Gabinete real. El embajador español, señor Martín Carnero, también partió

inmediatamente a Marrakesch. Por la tarde, el Soberano marroquí y el ministro español celebraron una

reunión de trabaja Entre Hassan II y el señor Solís existe una amistad que viene de antiguo.

Según fuentes dignas de todo crédito, hace unos quince días el Jefe del Estado español envió un largo

mensaje personal al Rey de Marruecos. Trajo el mensaje en propia mano un alto militar español.

Aquí en Rabat ha sorprendido que haya sido el ministro del Movimiento y no el de Asuntos Exteriores el

que haya venido a dialogar con el Rey de Marruecos.

La diplomacia, es decir, el cauce normal entre Madrid y Rabat, se está moviendo también

terminantemente. El señor Filalí, embajador de Marruecos en Madrid, anda y desanda el camino entre la

capital de España y Marrakesch. Ayer se entrevistaba durante hora y media con el señor Cortina en el

palacio de Santa Cruz. Partía inmediatamente hacia Marrakesch en un avión real, y ayer mismo volvía a

Madrid, donde mantenía otra larga conversación con su colega español.

ESTADOS UNIDOS INTERVIENE

También Estados Unidos ha tomado abiertamente carta en el asunto. Hoy llega al palacio real de

Marrakesch el señor Alfred Atherton, subsecretario americano de Estado para asuntos de África del

Norte, del Próximo Oriente y del sudeste asiático. Es con toda probabilidad el emisario de Kissinger.

Llega de Argel, donde se ha entrevistado con el Presidente Bumedian.

Todos estos intentos desesperados de llegar a un acuerdo y otros que se llevan a cabo subterráneamente,

seguramente pueden tener mas éxito que la eventual declaración solemne del Consejo de Seguridad, que

desde aquí da la impresión de estar trabajando a cámara lenta para propiciar, quizá, estos contactos

directos. De cualquier manera, la impresión es que Marruecos no va a echar marcha atrás en su intento de

tocar el Sahara con las manos. La «marcha verde» no se va a detener, es lo que aquí me dicen todos los

observadores a todos los niveles. El Rey se juega en ella su Trono y hasta su vida.

El primer ministro declaró ayer en Ksar Souk poco después de la solemne ceremonia del comienzo de la

«marcha verde», que él presidió: «Habéis visto que esta marcha es una realidad. Vivimos horas históricas.

Escuchad: esto no es más que la decisión pacífica de todo un pueblo.» A un periodista español, respondió:

«Espero que los españoles comprendan todo el sentido de nuestra marcha y que se percaten de toda

nuestra determinación de recuperar nuestro Sahara, siguiendo el ejemplo de nuestro supremo guía, el Rey

Hassan II.»

LA «MARCHA VERDE», UNA CRUZADA

Para el pueblo marroquí esto es una gran fiesta. Algo así como lo que ocurre en una nueva nación, cuando

obtiene su independencia. La «marcha verde» equivale a una cruzada. El propio Osman, a dar la salida a

los primeros veinte mil peregrinos en Ksar Es Souk, comenzó su alocución dirigiéndose al pueblo con

estas palabras: «En el nombre de Dios todo misericordioso, todo compasivo. Nosotros, en verdad, te

hemos asegurado una victoria esplendorosa a fin de que Dios perdone mis pecados cometidos o que vaya

a cometer. Que te inunde con sus bendiciones y te dirija por un camino de recho con su protección.» Casi

una oración. Y han partido los primeros dieciocho mu hombres y dos mil mujeres con el Corán en la

mano.

La pasada madrugada han salido hacia Marrakesch a bordo de seis trenes los diez mil «voluntarios» de

Kenitra. Por todas las carreteras del país marchan ya los camiones, algunos de ellos militares, hacia el

Sur. Todo en este país mira ahora al Sur.

En Rabat, casi todo el día de ayer hubo manifestaciones de estudiantes con gritos de «El Sahara es

nuestro» y «Hassan es nuestro Rey». En algunos momentos aludían los manifestantes a Argelia y en

contadas ocasiones hemos podido escuchar frases contra España. En Rabat, hasta ahora, estaban

totalmente prohibidas las manifestaciones callejeras. De momento han si do pacíficas. La Embajada

española está fuertemente protegida por agentes de la Policía especial móvil, con metralletas en la mano.

Aquí se teme que cualquier estallido de violencia en la frontera del Sahara cuando penetre la «marcha

verde» convierta las pacificas manifestaciones en violencia desatada, si antes no se llega a un acuerdo.

CREEN QUE PUEDE ESTALLAR LA GUERRA

Las gentes siguen haciendo acopio de alimentos porque creen que puede estallar la guerra en el Sur. El

cupo de 350.000 voluntarios marcado por el Rey se ha sobrepasado con creces. Sólo en la zona de Rabat

y Casa Blanca han tenido que reclutar «peregrinos» de casa en casa. También se han requisado

obligatoriamente camiones y otros vehículos de los particulares. Muchos no salen a la carretera por temor

a que les requisen el automóvil. Las carreteras del norte del país están semidesiertas. En Marruecos hay

en estos momentos un 60 por 100 de la población en paro. A cada voluntario para la «marcha verde» le

han prometido además de la alimentación y el agua, una manta, un paquete de cigarrillos al día (esto para

los hombres), una caja de cerillas y una vela. La recogida de tomates, que ahora estaba en plena

temporada, ha quedado interrumpida y a las fábricas parece que empieza a faltarles materia prima. El país

no piensa más que en la conquista pacifica del Sahara. Lo que digan las Naciones Unidas importa bien

poco en estos momentos; el pueblo está fanatizado por la idea. Parece demasiado tarde, como decimos,

para echar marcha atrás; al menos marcha atrás completa.

Tras la solidaridad del mundo árabe, con la excepción resonante de Egipto y naturalmente de Argelia, que

ayer hizo su primera declaración oficial, en. la que apoya la autodeterminación de los saharauis, siguen

llegando adhesiones de los países africanos. Tras el Gabón han llegado las de Uganda, y Camerún entre

otras. Idi Amin, Presidente de Uganda y presidente en ejercicio de la O. U. A., ha ofrecido su «apoyo total

al Rey Hassan II para la recuperación de los territorios espoliados». El doctor Touhar mi, secretario

general de la Conferencia Islámica, ha enviado una nota al ministro español de Asuntos Exteriores en la

que se pide que España no se oponga a la «marcha pacífica».

Se sigue insistiendo en que la «marcha pacifica» dejará de serlo en el momento en que los peregrinos

saquen, ante una eventual dificultad, armas de debajo de su chilaba.

Si con la importante entrevista del ministro español señor Solis con el soberano alauita no se consigue

detener la marcha o por 1o menos aplazarla, sí se podrá quizá lograr que España no lo pierda todo en esta

aventura saharaui. A esto ayudaría que el Consejo de Seguridad recomendara un diálogo Madrid, Rabat

para encontrar entendimiento directo. Hace menos de quince días esto era perfectamente posible en

condiciones inmejorables para los intereses españoles. Ahora manda el reloj.

 

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