Alocución dirigida al pueblo saharaui. 
 Hassan II hace un llamamiento a la unidad y la concordia     
 
 Informaciones.    24/10/1975.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

ALOCUCIÓN DIRIGIDA AL PUEBLO SAHARAUI

HASSAN II HACE UN LLAMAMIENTO A LA UNIDAD Y LA CONCORDIA

Marrakech. 23. (Efe.) El Rey Hassan II de Marruecos pronunció hoy una alocución dirigida a la población

del Sahara occidental en la que hizo un llamamiento a la unidad y a la concordia y señaló el carácter

pacífico de la llamada «marcha verde».

El Monarca afirmó que hablaba en su calidad de «Amil el Muminine». al que, según dijo, «estáis siempre

sometidos en virtud del juramente de vasallaje, así como responsables de la diplomacia marroquí y

garante de la unidad y de la reconciliación nacional».

Insistió el Monarca marroquí en los vínculos divinos que le unen al pueblo, basados - dijo - «en nuestra fe

en Dios en su profeta y en su mensaje sagrado»

Indicó seguidamente el Soberano que «a pesar de las vicisitudes de los tiempos y de los vanos intentos de

los colonizadores para desunir los lazos que nos unen éstos permanecen indisolubles, como lo son los

vivos y profundos sentimientos que nos animan mutuamente».

Como prueba y testimonio de esta vinculación citó Hassan a su augusto padre Mohamed V del que

recordó que fue recibido con aclamaciones y gran fervor popular en El Aaiún a su regreso del exilio del

mismo modo que lo fue en Sekia el Hamret y en Wadi ed Dhahab. «Allí vimos igualmente - agregó -

ondear la bandera marroquí en medio del entusiasmo de los habitantes que se congregaban en las calles.

Escuchamos las salvas de los fusiles del Ejército de liberación saludar el acontecimiento, mientras las

aclamaciones de los partidarios de la política marroquí expresaban su voluntad de ver a esta provincia

gozar de los beneficios de la independencia de la dignidad y los logros conseguidos en la parte norte del

Reino liberado».

ACUSACIONES. - Acusó después el Rey a los colonizadores de tratar de levantar una barrera entre los

habitantes del Sahara y los del Reino de Marruecos, pero dijo. «en el plano filosófico y espiritual, el

vasallaje que caracteriza la naturaleza de nuestras relaciones ha permanecido intacta. Es decir, hemos

continuado efectivamente unidos y la alianza que nos vincula continúa estando en vigor».

Se refirió después el Soberano marroquí a su proyecto de marcha pacífica, diciendo que tenía por objeto

penetrar en el territorio por medios pacíficos y no de conquista, del mismo modo que «lo hizo nuestro

profeta al entrar en La Meca. El enviado de Alá se había asegurado antes el máximo de simpatía, de

apoyo, de adhesión de las tribus y de las comunidades y, tras un año de esfuerzos pacíficos y

perseverantes y de gestiones diplomáticas hábiles. Dios coronó de éxito su acción y materializó la visión

y las esperanzas de su enviado. permitiéndole entrar en La Meca.»

Estableció después el Monarca un paralelismo entre la marcha del profeta y la que él propugna para el

Sahara occidental. A este respecto dijo que al igual que aquélla la había estado preparando durante un año

reuniendo pruebas históricas, jurídicas y étnicas, con el fin de tratar de convencer a todo el mundo de la

solidez de sus argumentos y de la justicia de su derecho. «Durante un año hemos actuado - afirmó - de día

y de noche para poder encontrar, fieles súbditos del Sahara, gracias a la marcha sagrada que nos ha

inspirado el Todopoderoso. Nosotros entraremos en el Sahara entre el entusiasmo que vosotros pondréis

en nuestro reencuentro. Nos daremos un abrazo y nos gozaremos de este reencuentro.»

Tras hacer nuevas citas del Corán para justificar la inspiración divina de esta decisión. Hassan puso de

manifiesto que su deber era unir, reconciliar y tender la mano a todos y para expresar sus intenciones

sinceras el Monarca formuló la siguiente frase, en forma de juramento: «En nuestro nombre y en el de

nuestros hermanos que participan en la «marcha verde», os prometemos olvidar, perdonar los errores del

pasado y volver la hoja de unos hechos de los cuales muchos no son totalmente responsables, sino que

revelan maniobras colonialistas y objetivos sórdidos.»

El Soberano marroquí terminó su alocución prometiendo un radiante porvenir a la juventud del Sahara en

el caso de que deseen trabajar por el bien de su provincia a la vez que aseguró a las personas de más edad

que se les ofrecen amplios campos de acción debido a sus profundos conocimientos de los problemas que

se plantean a sus habitantes, y afirmó que no serán tomadas represalias contra aquellos que en el pasado

se hayan puesto al lado de España o hayan integrado el llamado Frente de Liberación, puesto que según

él. son simplemente equivocados.

El Monarca concluyó con la siguiente frase: «Que Dios nos guíe por el bien de la nación y nos ilumine en

la senda del bienestar y de la sabiduría».

 

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