Autor: Marco Linares, Victoria. 
 Sahara. Hablan los dos últimos españoles liberados por el Frente Polisario. 
 Sastre Papiol: mi cárcel era el desierto     
 
 ABC.    24/10/1975.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 33. 

HABLAN LOS DOS ÚLTIMOS ESPAÑOLES LIBERADOS POR EL FRENTE POLISARIO

SASTRE PAPIOL: «MI CÁRCEL ERA EL DESIERTO»

El Aaiún, 23. (Servicio especial.) Cuan-do tuve, al fin, ante mí al doctor Sastre Papiol me sorprendí por su

juventud y su sencillez y, posteriormente, por la forma abierta y expansiva con que me respondió a mis

preguntas.

Se habló demasiado de su secuestro cuando realizaba una visita profesional para extendernos ahora en

repetirlo. En cambio, apenas se conoce la realidad de lo ocurrido.

- Cuando se dio la noticia de tu desaparición hubo muchas contradicciones, ¿qué fue, exactamente, lo

ocurrido?

- Al salir de una jaima de atender a ana mujer encontré varios grupos y un cierto movimiento. Algunos

hombres estaban maniatando a los conductores que me acompañaban en mis desplazamientos y a otros

que llevaban armas. Sin amenazarme, me dijeron: «tranquilo, tranquilo, no pasa nada» y, en principio, me

ataron a mi también, pero más tarde, incluso, me soltaron.

- ¿Dónde te llevaron?

- Primero a una especie de acuartelamiento y luego donde residían, pero en el tiempo que estuve allí fui

varias veces de uno de estos sitios al otro.

- Entre tantas versiones que se han dado de tu desaparición, algunas dicen que tú cediste voluntariamente,

sin ninguna amenaza o mal trato, simplemente porque pidieron tu asistencia profesional, ¿que hay de

cierto?

La respuesta es tajante:

- Ni se me ha maltratado en ningún momento ni me habría ido de no ser obligado a ello.

- ¿Tuviste temor de peligro para tu vida o pensaste, quizá, desde un principio que se te requería como

profesional de la medicina?

- Al principio estuve desconcertado. No se me dijo que estaba prisionero hasta el segundo día. Antes yo

pensaba que esto era sólo algo que sucede a los demás, sin que a ti te pueda ocurrir, pero miedo nunca he

tenido, ya que todo fue sin violencia.

- ¿Te requirieron en principio para atender algún enfermo o herido?

- Enfermo, enfermos sólo - corrige -, heridos no atendí a ninguno, Yo también pensé, al cabo de los días,

que pudiera ser para algún herido, pero no fue así.

- ¿Es cierto que, además de atender, profesionalmente a algún enfermo, se te pidió que dieras a alguien,

en noción orientadora, como de capacitación profesional, por carecer ellos de medios oportunos?

- Exactamente hace dos semanas que se me propuso. Allí hay una especie de botiquín con medicamentos

y unos chicos que quieren poder manejarlo y se me pidió que, aparte de la labor profesional, lea diera

algunas orientaciones más o menos prácticas, y, naturalmente, accedí.

«SOLO VI A ANTONIO MARTÍN EL DÍA ANTES DE LA LIBERACIÓN»

- ¿Es cierto que no tuviste ningún contacto con los otros secuestrados, concretamente con Antonio Martín,

y que apenas le viste hasta el último momento?

- Nos vimos el día anterior a la liberación, es decir, fue entonces cuando supe su identidad. Yo le había

visto antes, desde lejos, sin imaginar que pudiera ser él.

El color de su tez y sus rasgos me hicieron pensar que debía pertenecer a otra raza, pero no se me ocurrió

pensar quién era, en verdad.

- Entonces, aun sin tener ningún contacto, ¿estaban próximas vuestras casas?

- Sí, pero más que casas eran una especie de fosas subterráneas independientes que hacen en casi todos

los sitios. Yo allí gozaba de una total y absoluta libertad, incluso ellos me decían que a mí no me

consideraban prisionero, «eres como uno de nosotros mismos, puedes hacer lo que quieras», así que yo

salía, iba donde quería y si se me antojaba daba un paseo. Mi cárcel era el desierto.

«EXPERIENCIA POSITIVA»

- ¿Qué tiempo falta para tu licenciamiento?

- Cinco meses. En marzo. Llegué en enero de este año.

- Analizando esta aventura como reacción humana, ¿qué recuerdo se destaca más?

- Quizá lo que más me conmovió fue la estrecha relación que vi entre todos, con una convivencia que me

maravilló. Eso y el trato que me han dado es lo que más me impresionó, porque ha sido excelente.

- ¿Era deficiente la alimentación?

- Bueno, la que había, pero a mí me dieron un cajón bastante grande. donde cabrían como cien botes de

leche evaporada y también muchas latas.

- Tú, como médico, ¿consideras que tomabas una dieta adecuada?

- Naturalmente era una dieta acalórica pero en cuatro días eso se supera fácilmente.

- ¿Estás hospitalizado para reponerte?

- En absoluto, sólo para solucionar un trámite de papeleo Dará irme de permiso con mi familia.

- Acabada esta gran aventura, ¿qué impresión te produce? ¿Te compensa la inquietud y la espera ante la

acumulado de experiencia humana adquirida?

- Ahora que ha pasado, creo que mí adelante me parecerá una experiencia positiva. Sin duda hubo algunos

días, mentalmente, horribles, sobre todo los cinco primeros, que fueron, en verdad, de cautiverio. No me

decían nada, pero me vigilaban atentamente, estaban simpáticos pero parecía que no sabían qué hacer

con-migo. Esos días se me hicieron insoportables, pero en cuanto nos pusimos a trabajar ya cambió todo,

pues, además, tenía libros y revistas que pedí. - Victoria MARCO LINARES.

 

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