Autor: Fuente Lafuente, Ismael. 
 Sahara. Afirma el hermano de Hassan II. 
 La negociación con España continúa abierta  :   
 Marruecos cuenta con ayudas para mantener a trescientos cincuenta mil marroquíes en el Sahara durante un año. 
 ABC.    24/10/1975.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

AFIRMA EL HERMANO DE HASSAN II

LA NEGOCIACIÓN CON ESPAÑA CONTINUA ABIERTA

Marruecos cuenta con ayudas para mantener a trescientos cincuenta mil marroquíes en el Sahara durante

un año

MARRAKECH, 23. (De nuestro redactor, enviado especial, por teléfono.) «Vamos a volver a

encontrarnos. Esperadnos entusiastas y felices.» A las once de la mañana, desde el palacio de Dar El

Teida, de Marrakech, S. M. el Rey Hassan II se sentaba ante las cámaras de televisión marroquí para

pronunciar una alocución, «muy especialmente dirigida a nuestros hermanos saharauís».

Con voz pausada, lenguaje vulgar (lejos de las cultas formas del árabe), el Rey volvió a recordar el

dictamen favorable para Marruecos de la Corte Internacional de Justicia de La Haya e hizo un

llamamiento a la población saharaui, a la que calificó como una víctima de las maniobras colonialistas.

«Os corresponde ahora dar un ejemplo de madurez y, en este sentido también un ejemplo a la Historia.»

Dijo también en su discurso que perdonaba a los saharauis todos los errores cometidos en el pasado, ya

que lo importante era el futuro y el comienzo de una nueva etapa en la unidad de Marruecos. «Mi deber es

unir, tender la mano a todos, y yo hago la promesa de olvidar lo pasado» dijo.

Mientras tanto, ya se encuentran concentrados en Tarfaya los primeros 45.000 participantes en la gran

«marcha verde» sobre el Sahara, llegados desde la región de Ksar Es Souk y Autartate.

LENTO AVANCE. - Largas columnas de camiones, que han salido de Marrakech, avanzan lentamente

hacia el sur, por la única ruta posible para un convoy de estas características: la que lleva desde

Marrakech a Agvadir y de allí a Tizuit, Oulinine, Tan Tan Plage y Tarfaya. En total, unos 800 kilómetros,

que se hacen en dos jornadas.

Grupos apiñados de 30 ó 35 personas van en cada uno de los camiones. Hombres todos. Las mujeres y los

niños tienen reservados asientos en los autocares que se han dispuesto para la operación. Las condiciones

para estos viajeros son lamentables y, sin embargo, el ambiente es de verdadera euforia. Además de los

tambores y tantanes, las mujeres golpean - siguiendo el continuo soniquete que dice: «Viva el Rey Hassan

y Sahara marroquí» - las teteras contra los platos de aluminio, en los que, al atardecer, cuando el convoy

se detiene para hacer noche al relente, se sirve la comida que distribuye el Gobierno y que se almacena en

los camiones de Intendencia incorporados a la expedición.

 

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