Autor: Fontán Pérez, Antonio. 
   El color del centro     
 
 ABC.    12/05/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

ABC. JUEVES 12 DE MAYO DE 1977. PAG. 4

APUNTE POLÍTICO

EL COLOR DEL CENTRO

Por Antonio FONTAN

Desde la izquierda se dice que el «Centro Democrático» tira a azul, y desde la derecha, a rojo. No

pueden ser verdad ambas cosas a la vez, ni ninguna de ellas por separado tampoco. Lo que significan

estos dos contradictorios asertos es precisamente lo contrario de lo que sus autores afirman: que el

centro no es azul, porque se le ataca desde la derecha, ni rojo, puesto que la izquierda lo combate.

Se le tacha de azul, porque en vez de descalificar irresponsablemente, como si fuera antidemocrático,

al Gobierno que ha reconocido a los partidos, ha convocado unas elecciones generales, ha puesto fin

al drama nacional de los exiliados políticos, ha ensanchado las libertades, ha amnistiado a centenares

de presos, ha disuelto el partido único y establecido el pluralismo sindical, simplemente reconoce —y

aun proclama— que, con ello, ese Gobierno ha dado los indispensables pasos previos para que en España

haya un régimen de libertad y democracia. Es el Gobierno Suárez el que ha hecho suyo, no sólo en teoría

de sus declaraciones oficiales, sino en el orden de los hechos, lo que pedían los liberales,

democratacristianos y socialdemócratas que constituyen la coalición de «Centro Democrático»: y que la

constituyeron antes de que el presidente y unas cuantas personas más entre los que han colaborado en

él se integraran en sus filas.

Se le tacha de rojo, desde la derecha, porque el «Centro Democrático», consecuente en su propio nombre,

propugna un sistema en que sean los ciudadanos, por medio de representantes elegidos por ellos mismos,

los que gobiernen la nación, sobre la base de contar los votos y no de medir las fuerzas. Y porque sabe,

como ya sabían y repetían en tiempos de Franco los políticos y partidos democráticos de oposición que

hoy forman en las filas del centro, que el régimen anterior era un régimen personal e intransferible,

que no podía durar más allá de la vida de quien lo encarnó. También el presidente Suárez, por lo menos

ahora, quiere y sabe todo eso, con lo cual se ha producido una innegable convergencia entre las

aspiraciones del centro y los propósitos del Gobierno. Negar la realidad de esa convergencia por parte

del centro, habría sido pecar de irrealismo y utopía.

Por todo ello, el centro no es rojo ni azul. Tiene un color propio, el color de España, porque ofrece

un proyecto de sociedad en el que puedan convivir todos los españoles, y porque su programa, partiendo

con realismo del presente, tiene, sobre todo, vocación de futuro. — A. F. 

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