Sahara. El informe de Waldheim al Consejo de Seguridad. 
 La ONU debe asumir la responsabilidad del problema     
 
 Informaciones.    03/11/1975.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

EL INFORME DE WALDHEIM AL CONSEJO DE SEGURIDAD

La O. N. U. debe asumir la responsabilidad del problema

NACIONES UNIDAS, 3. (Resumen de EFE).

EL informe del secretario general de la O. N. U. al Consejo de Seguridad sobre la situación en el Sahara

ha sido publicado en Nueva York. El señor Wadheim afirma en él que después de las consultas efectuadas

en Marrakech, Nuakchot, Argel y Madrid, pudo «clasificar las posiciones respectivos de los cuatro

Gobiernos», las cuales expone a continuación.

POSICIÓN DE MARRUECOS

La posición de Marruecos, tal y como fue explicada durante las consultas con el Rey Hassan II, puede

resumirse como sigue:

Marruecos no podía aceptar la tesis de que la cuestión sustancial, es decir, la descolonización del Sahara

occidental, se separara de la situación que se habla originado como resultado de la «marcha verde» hacia

el Sahara occidental. La marcha era un movimiento entusiásticamente apoyado por el pueblo de

Marruecos.

Recientemente había habido contactos directos entre España y Marruecos con vistas a alcanzar una

solución bilateral con la participación de Mauritania. Marruecos confiaba en que esos contactos directos

condujesen a un entendimiento. Si, no obstante, esos esfuerzos no tenían éxito, Marruecos aparentemente

estaría dispuesto a considerar otras propuestas en las cuales las Naciones Unidas podrían jugar un papel

apropiado. Una reacción final a cualquier propuesta a este respecto requeriría un cuidadoso estudio

previo.

Marruecos apreciaba el dictamen consultivo del Tribunal Internacional de Justicia en tanto en cuanto

dicho dictamen subrayaba la existencia de vínculos de lealtad entre el sultán de Marruecos y las tribus que

habitaban el territorio del Sahara. No estaba de acuerdo, sin embargo, con la conclusión del Tribunal de

que los materiales y la información presentados al Tribunal no habían establecido ningún lazo de

soberanía territorial entre el territorio del Sahara occidental y el Reino de Marruecos. Las intenciones de

Marruecos eran pacíficas y no había razón por la qué su pueblo no pudiese retornar pacíficamente al

territorio que le pertenecía históricamente.

POSICIÓN DE MAURITANIA

La posición de Mauritania, tal y como se me explicó durante mis conversaciones con el Presidente

Moktar Uld Daddah, sumariamente puede quedar de la siguiente forma:

La posición de Mauritania era básicamente similar a la de Marruecos. Creía, por tanto, que el Tribunal

Internacional de Justicia había avalado sus pretensiones territoriales. Mauritania sentía que la situación

creada por la «marcha verde» hacia el Sahara estaba ligada a la descolonización del territorio y que los

dos aspectos del problema no podían ser separados.

Mauritania compartía la opinión de Marruecos de que una solución a la descolonización del Sahara sólo

podía alcanzarse mediante negociaciones directas entre España, por una parte, y Marruecos y Mauritania,

por la otra. Aunque Mauritania sentía que España estaría dispuesta a semejante fórmula, Madrid no les

había dado una clara indicación en tal sentido.

Mauritania confiaba que cualquier arreglo negociado recibiría el apoyo de las Naciones Unidas. Si

fracasaban, Mauritania estaría dispuesta a considerar una solución, en la cual las Naciones Unidas fueran

requeridas para jugar un papel apropiado.

POSICIÓN DE ARGELIA

La posición de Argelia, tal como fue explicada durante las consultas celebradas con el Presidente Huari

Bumedián, puede resumirse como sigue:

Argelia rechazaba categóricamente la posición adoptada por Marruecos y Mauritania de que el Sahara

occidental les pertenecía por vínculos históricos. A su juicio, el Tribunal Internacional de Justicia, en su

opinión consultiva, había confirmado que no había ninguna justificación a las reivindicaciones

territoriales de Marruecos o de Mauritania.

* MARRUECOS Y MAURITANIA SE SIENTEN APOYADOS POR BL T.I.J.

* ARGELIA NO ACEPTA EL HECHO CONSUMADO

* ESPAÑA DESEA LLEGAR A UN ACUERDO ACEPTABLE PARA TODOS

Argelia no tenía ninguna reivindicación territorial sobre el Sahara, pero insistía en que debía permitirse al

pueblo del territorio decidir su propio futuro mediante el ejercicio de su derecho a la libre determinación.

Argelia consideraba que todas las partes debían esperar a que la Asamblea General decidiera la política

que había de seguirse para la descolonización del Sahara occidental. Toda solución de este problema

fuera de las Naciones Unidas seria inaceptable para Argelia. En su opinión, la «marcha verde» era

claramente contraria a las resoluciones de las Naciones Unidas. En ningún caso estaría dispuesta a aceptar

un hecho consumado.

Argelia sostuvo que el principio de libre determinación debía aplicarse mediante un referéndum en el

territorio organizado por las Naciones Unidas, respecto del cual Argelia accedería sin reservas a cualquier

función que la Organización de las Naciones Unidas le encomendase. Está, dispuesta a aceptar los

resultados de dicho referéndum, cualquiera que fuera la decisión del pueblo, aunque, en cambio, no podía

aceptar ningún, arreglo bilateral que pudieran, acordar España, Marruecos y Mauritania. Cualquier

ocupación del territorio por Marruecos como resultado de tal arreglo, tendría serias repercusiones dentro y

fuera de la región.

POSICIÓN DE ESPAÑA

La posición de España, tal como fue expuesta durante las consultas con el señor Arias Navarro, presidente

del Gobierno, y con el señor Cortina Mauri, ministro de Asuntos Exteriores, puede resumirse de la

manera siguiente:

Aunque el Gobierno de España había establecido contactos directos con los Gobiernos de Marruecos y

Mauritania debido a la urgencia de la situación creada por la «marcha verde», no se había comprometido

a tratar de encontrar una solución a la descolonización del Sahara occidental sobre una base bilateral o

trilateral.

España había considerado que la situación creada por la «marcha verde» debía considerarse independiente

del problema que debía seguirse para la descolonización del Sahara. Sin embargo, a la luz de los

acontecimientos más recientes se había hecho evidente que, en la práctica, no podían separarse los dos

aspectos de la cuestión.

España deseaba vehementemente llegar a un acuerdo que fuera aceptable para todas las partes de la

región, y para lograrlo estaba dispuesta a cooperar plenamente con las Naciones Unidas, a las que podía

pedir que desempeñaran una función adecuada, por ejemplo, la administración temporal del territorio

hasta el momento en que pudieran averiguarse los deseos de le población. Se discutieron diversos

aspectos de ese criterio

CONCLUSIONES

Como he explicado anteriormente, basándome en el mandato encomendado por el Consejo de Seguridad,

he iniciado consultas inmediatas con las partes involucradas e interesadas.

Aunque no todas las partes han llegado a decisiones definitivas, parece que estarían dispuestas a

reconocer a las Naciones Unidas como un elemento fundamental en la búsqueda de una solución

aceptable. En el marco de una solución de esa índole cabría que se pidiera a las Naciones Unidas que

desempeñaran una función adecuada, como se indica en los capítulos anteriores.

INFORMACIONES

3 de noviembre de 1975

 

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