Autor: Hernández Rodríguez, Marcial. 
 Diálogos Fin de Semana. Manuel Fraga y la nueva imagen de Alianza Popular. 
 Yo no he cambiado     
 
 Pueblo.    19/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 21. 

DIÁLOGOS FIN DE SEMANA

MANUEL FRAGA y la "nueva imagen" de Alianza Popular

"Yo no he cambiado ni Alianza Popular ha cambiado. Yo soy el mismo de la ley de Prensa, soy el mismo

que inició la reforma política en el primer Gobierno de la Monarquía, el que comió con lideres de la

oposición cuando nadie lo hacia y he continuado en mi línea de siempre...»

—Pero antes de las elecciones decía usted que no se iba a hablar con Canillo, o, al menos, eso le

atribuyen...

—Yo nunca he dicho eso. Eso es una estupidez. Yo lo que dije es que no pensaba llegar a acuerdos

políticos de fondo con los comunistas, pero otra cosa es, naturalmente, la cortesía parlamentarla. No me

venga usted con cuentos. Yo s i g o siendo tan antimarxista como siempre. Cualquiera que lea mis

artículos sabe que no he cambiado una sola linea, y todo lo demás son pinas de buscarle tres pies al gato.

Lo que pasa es que, justamente, el antimarxismo i n t eligente se hace, en mi opinión, como yo lo hago:

escribiendo buenos artículos y jugando a la vez correctamente dentro de las reglas parlamentarias.

A las cinco de la tarde, en la planta tercera del edificio de Alianza Popular, donde Fraga tiene su

despacho, se detecta un especial ajetreo de teléfonos y movimiento de personal. El secretario general de

Alianza Popular no, para. A las cinco de la tarde teníamos la cita con él para hablar, precisamente, sobre

«la nueva imagen» de Alianza Popular, y a la hora en punto nos recibe en un despacho funcional en el que

destaca una fotografía en color del mitin de las Ventas, con el que Alianza cerró su campaña electoral.

Fraga, tan vehemente como siempre, mantiene —ante repetidas y machaconas insistencial en las

preguntas por parte del periodista— que ni él ni su partido han cambiado, que ahí están los programas y

su biografía (y entrega al periodista la obra de Octavio Cabezas "Manuel Fraga, semblanza de un hombre

de Estado" y un «perfil humano» realizado por el hoy centrista Carles Sentís).

«Yo no estoy cambiando de imagen —afirma—. Estoy restableciendo la mía, la de siempre. Ahora, si yo

le pinto a usted un retrato de negro y usted limpia su retrato, usted no está cambiando su imagen, está

restableciéndola, lo que ha habido son calumnias, injurias y absolutas mentiras sobre Alianza Popular.»

—Sin embargo, esa «recuperación de imagen» parece que ha producido algunas fisuras en Alianza

Popular, concretamente en lo que podría denominarse sector mas derechista de UNE.

—Bueno, Alianza Popular es un partido claramente centro-derecha, claramente no ultra y es muy posible,

por ejemplo, que las personas que se presentaron con correajes y alborotando en la asamblea de UNE no

lo vean de esta manera. Lo que sucedió el pasado fin de semana en la asamblea de, UNE fue un incidente

de orden público, unos señores que se presentaron allí a alborotar y con fines muy concretos. Pero es

posible que algunas personas, pocas estén en esa actitud y, evidentemente, esas personas no están en

Alianza Popular, que es un partido de orden, no ultra, democrático y con visión de futuro. No hay que dar

importancia a lo que no tiene tanta. En cualquier reunión de cualquier grupo pueden entrar unos señores a

alborotar. Pero si usted me pregunta sobre la cohesión y unidad en Alianza Popular puedo decirle que es

total. Y punto. Yo viajo mucho por provincias y puedo constatar cómo la adhesión a la línea de Alianza

Popular que, como le digo no ha cambiado; sigue siendo la misma, es total. Lo que se nos pide es que se

cumpla esa línea, que es la de siempre, la que tenemos en los programas, aunque se haya visto

desfigurada por ciertas campanas. Y, en ese sentido, nosotros estamos cumpliendo 1a línea de siempre,

que, naturalmente, es distinta a la que una cierta campaña de Prenda nos ha atribuido.

—Sin embargo, la opinión pública digamos que detecta un menor distanciamiento físico de posiciones

ideológicas que antes de las elecciones aparecían publicamente también como más opuestas. ¿Cree usted

que es posible un mayor aterramiento entre ideologías?

En toda época ha habido una aproximación de contrarios y, luego, han surgido nuevas contradicciones.

Este no es un fenómeno nuevo, y es evidente que entre posiciones socialistas puras y capitalistas puras ha

aparecido la socialdemocracia a por una parte, y la aceptación de política social, por otra. El problema

está en hasta dónde puede llegar esa aproximación. En muchos países de Europa ha ocurrido que los

partidos que se turnan en el poder se han acercado tanto que han excluido a los extremos; en otros casos,

la síntesis podría producirse de diferente manera. Eso es justamente lo que yo defiendo; que es necesario

por parte de grupos socialistas diversos su renuncia a posiciones revolucionarias, renuncia a etapas tales

como "dictadura del proletariado" y otras semejantes y el acercamiento a fórmulas socialdemócratas. Si

hemos llegado o no a ese punto en España es algo que está por ver, pero no podemos prejuzgar que eso no

ocurra. Creo que es posible buscar aproximaciones entre las personas, manteniendo al mismo tiempo una

actitud muy vigilante sobre cuáles son las verdaderas intenciones de esos grupos.

—Hablemos sobre eurocomunismo...

—Yo lo que no veo —dice Fraga, mientras juguetes con el cordón del telefono— es una gran diferencia,

a mi juicio, en cuál sea el método para llegar al Poder por parte del comunismo, pues el resultado sería

muy parecido. Si llegó al Poder en Europa oriental por la fuerza, y en Europa occidental lo hiciese por la

democracia, ya digo que el resultado sería muy parecido. Y lo digo precisamente basándome en textos de

Carrillo, de cuya obra se han citado sólo tus críticas a la URSS, pero no otras cuestiones, como sobre el

control total del Estado mediante el uso de la infiltración y otros métodos. Por eso yo no veo una

diferencia fundamental. Y, por supuesto, el señor Carrillo, también en su conferencia del Club Siglo XXI

ha dejado muy claro que él no busca la socialdemocracia, sino una cosa muy distinta. Ahora, eso no

impide que la cuestión eurocomunista deba ser estudiada con interés.

—Hay quien dice que ustedes no firmaron el acuerdo político de la Moncloa porque no quieren que se

democratice el orden público; y si estamos en una sociedad democrática y AP se define como

democrática, parece lógico que la democratización llegue a todos los niveles.

—No solo nadie discute eso, sino que la democratización del orden publico se ha logrado desde el

momento en que el Gobierno es responsable ante las Cortes. Pero una cota es el control del Gobierno y

otra cosa es, por ejemplo, la democratización de la Guardia Civil. Usted puede hacer democrático al

Estado, pero no a cada una de sus partes. Si se hace electivos a los jueces o a los profesores, lo que se está

haciendo no es la democratización, sino la destrucción de la justicia y de la enseñanza. Su cambio, los

ministros de Justicia e Educación sí que tienen que ser responsables de su labor. En Inglaterra, los jueces

no se eligen. La democracia es una cosa y el desmonte de instituciones que tienen que ser por naturaleza ,

jerárquicas es otra. ¿Puede ser electivo el padre de familia? No puede. Pero, en cambio, la familia puede

estar sometida a controles para que no sea la vieja familia romana, en la que al padre tenía derecho a

matar a los hijos; pero eso no quiere decir que los hijos puedan elegir al padre. En ningún país del mundo

el orden público es ninguna democracia. En USA, el director del FBI lo elige el presidente. Del orden

público tiene que ser responsable el Gobierno, pero no el sargento de la Guardia Civil de tal sitio... La

democracia es por arriba, justamente. Es evidente —y no insistamos más sobre el tema— que la reforma

de la ley de Orden Público, Peligrosidad Social, etcétera, debilitan al Estado. Esto es evidente. Ha habido

un líder político, creo que socialista, que ha dicho que precisamente firmaba los acuerdos económicos

porque las otras leyes iban a desmontar el franquismo. Si donde dice franquismo pone usted Estado, pues

estamos diciendo lo mismo...

—¿Y cuál es ahora su rotación con UCD o cuáles van a ser sus relaciones con UCD cuando ésta celebre

su congreso?

—Como no sabemos lo que va a ser UCD, es difícil que podamos hacer planteamientos. Hoy UCD

es el partido gubernamental, formado por una coalición de cosas que son completamente distintas y, de

momento, pregúntale usted a UCD. Yo sólo puede decir, como ha dicho hace poco Federico Silva, que

una gran parte de las fuerzas que hay en UCD están pura y simplemente engañadas. Esperemos que

salgan pronto de su engaño y vuelvan a su sitio. Allí nos encontraremos.

—El 20 de noviembre se cumplen dos años desde la muerte de Franco, ¿Cómo analiza usted esta etapa?

—Estos años se dividen en tres períodos, que no pueden ser enjuiciados de modo igual. El tercer período

no sabemos cómo va a terminar, aunque, desgraciadamente, los comienzos no son muy buenos. Por otra

parte, hay una diferencia fundamental entra el primer y el segundo Gobierno de la Monarquía. El primer

intentó la reforma, y el segundo para mí sin sentido alguno, la ruptura. La historia juzgará. De todos

modos, estos dos años eran bastante previsibles, de una forma u otra. En ellos, la sociedad española,

enriquecida profundamente por el desarrollo económico, estabilizada por largos años de paz, más culta,

evidentemente ha funcionado, y lo que es lamentable es que no se hayan utilizado mejor esas

posibilidades. Creo que la política del primer Gobierno de la Monarquía fue mucho más fecunda y

prudente que la del segundo. Esto lo he mantenido y lo mantendré siempre. Ahora bien, estos dos años

han demostrado que la sociedad española es más sólida que la del año treinta y uno, que en pocas

semanas se desintegró.

Fraga, que contesta a las preguntas a velocidad de ametralladora, que se levanta, y le regala, al periodista

sus biografías, tajantemente cortés en todo momento y casi expeditivo cuando el periodista, por

obligación, se vuelve pesado con los temas que están en la calle, es, evidentemente y como él insiste en

remarcar, el mismo. "Estamos donde estamos y no donde algunos quisieran que estuviéramos", nos dice

cuando nos despedimos. Y una última reprimenda: "Ha estado usted obsesionado en toda la entrevista con

lo del cambio de imagen", nos dice, "Pues no hemos cambiado." Vale.

Marcial HERNÁNDEZ (Fotos Raúl CANCIO)

19 de noviembre de 1977 P U E B LO

 

< Volver