Autor: Calle, Ángel Luis de la. 
 Sahara. Ayer, huelga de obreros y empleados nativos. 
 La deserción del presidente de la Yemaa, un duro golpe para los saharauis     
 
 Informaciones.    04/11/1975.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

La deserción del presidente de la Yemaa, un duro golpe para los saharauis

Por Ángel Luis DE LA CALLE (Enviado especial de INFORMACIONES.)

EL AAIUN, 4.

EL incalificable gesto del presidente de la Yemáa o asamblea local saharaui, señor Jatri Uld Sidi Uld

Yumani, que se ha puesto públicamente a las órdenes de Hassan II y atacado, desde el propio territorio

marroquí, a España, ha empalidecido el ambiente distendido y casi eufórico que dejó en El Aaiún la

visita, el pasado domingo, del Príncipe don Juan Carlos, Jefe del Estado en funciones.

La noticia de la deserción de Jatri se conoció ayer por la tarde. Muchos saharauis pudieron escuchar sus

palabras difundidas por Radio Tarfaya, en las que, con absoluto descaro, el hasta ahora presidente de la

Asamblea y procurador en Cortes por designación directa de Franco, pedía al Rey de Marruecos, «en

nombre del pueblo del Sahara», apoyo y protección para este frente a lo que él calificaba de amenazas

españolas tras la implantación del toque de queda y las medidas de seguridad adoptadas por las

autoridades militares en el Sahara.

REACCIÓN

Las circunstancias de la deserción de tan renombrado personaje hacen especialmente desagradable el

episodio: Jatri, en unión del resto de los procuradores saharaunis, había estado la semana pasada en

Madrid para informarse del proyecto de ley sobre descolonización del Sahara y presentar las enmiendas

que habían considerado oportunas en el plazo reglamentario. En Madrid, Jatri habló con el presidente de

las Cortes, con el ministro de la Presidencia y con el director general de Promoción del Sahara: él y sus

compañeros incluso cobraron los haberes correspondientes hasta el final del presente año como miembros

de la Cámara. Al terminar su visita, y mientras el resto de sus colegas regresaban a El Aaiún, Jatri se diri-

gió directamente a Rabat, desde donde, al parecer, ha viajado hasta Marrakech o Agadir

Aunque no hay ninguna reacción oficial, los comentarios que se escuchan entre militares y civiles

españoles y entre los propios saharauis son absolutamente condenatorios de la postura adoptada por el

hasta ahora presidente de la Yemaa.

La decisión tomada por Jatri puede tener una indudable trascendencia política, sobre todo de cara a la

desmoralización de los dirigentes saharauis, en un momento en que la visita de don Juan Carlos había

aclarado el hasta ahora confuso panorama de las intenciones españolas con respecto a la descolonización

del territorio. Ahora más que nunca, frente a la amenaza y el chantaje que supone la «marcha verde» y

tras la tajante declaración española de defender las fronteras del Sahara, se necesitaba apiñar al pueblo

saharaui junto a las tropas españolas

SE INICIA LA EVACUACIÓN CON CARÁCTER FORZOSO.

La traición, como aquí califican los saharauis al episodio de Jatri, no contribuirá precisamente a establecer

ese ambiente tan preciso.

LA «MARCHA» LLEGARA EL 5 Como es lógico, la atención de todos, saharauis y españoles, está

centrada en las noticias que se reciben aquí sobre los progresos de la «marcha verde»; la posición

española es determinante para conocer lo que ocurrirá en los próximos días y para conocer la actitud de

los voluntarios marroquíes, que en número superior a los doscientos mil están concentrados en Tarfaya en

condiciones muy precarias. La impresión existente, según comunicó ayer por la mañana un portavoz

oficial es que el inicio de la marcha se retrasará aún veinticuatro horas, con lo que no se espera que los

primeros voluntarios lleguen a la frontera antes de la noche del día 5 o del amanecer del día 6. Las

razones de este retraso se deben a que, según las noticias recibidas, las comisiones de voluntarios

enviados por las ciudades más importantes del país, Rabat. Casablanca y Marrakech, se encuentran aún en

Agadir.

EVACUACIÓN

En el interior, la actualidad sigue polarizada en el proceso de evacuación que hoy se ha iniciado con

carácter forzoso y obligatorio, y cuya duración estiman los expertos en veinte días. Muchas personas

hacen cola a la entrada de la oficina habilitada para la expedición de tarjetas de evacuación, mientras

camiones del Ejército recogen equipajes en distintos puntos de la capital. Iberia ha suspendido la

recepción de mercancías para su facturación por línea regular, y el envío de enseres se canaliza, por tanto,

mediante los servicios de evacuación puestos a su disposición por el Gobierno.

Según cifras oficiales, permanecen aproximadamente en el Sahara, aparte de los militares, unos 3.000

españoles. La mayoría de llos, a excepción de los funcionarios, cuya presencia se considera

absolutamente imprescindible, saldrán del territorio antes del plazo fijado como final para esta primera

fase de la evacuación

Hoy no se ha presentado al trabajo ningún saharauni, ni en centros oficiales, ni en Fosfatos de Bu Craa, ni

en Parques y Talleres. Al parecer, esta huelga se ha tomado para pedir a las autoridades españolas una

serie de reivindicaciones que, mediante una nota, pensaban elevar a las autoridades del territorio. Las

peticiones de los saharauis son fundamentalmente las siguientes: que desaparezcan los controles, las

medidas de seguridad y el toque de queda establecido el pasado martes; que se supriman las medidas que

limitan los movimientos de los saharauis, y que la Policía Territorial y la Agrupación de Tropas Nómadas

reincorpore nuevamente a los agentes y soldados saharauis recientemente desarmados, que se encuentran

actualmente en situación de «vacaciones indefinidas».

Es posible que esta misma mañana una comisión entregue al general Gómez de Sala zar, que ayer por la

tarde regresó de Madrid tras haber asistido a la reunión de la Junta de Defensa Nacional, un escrito en el

que se recojan todas estas peticiones. Poco después de su regreso el general Gómez de Salazar se reunió

ayer con las primeras autoridades del territorio y una comisión de chejs y notables saharauis para estudiar

de forma conjunta la presente situación.

En otro orden de cosas, siguen llegando a El Aaiún noticias que aluden a sucesivos enfrentamientos

armados entre miembros, al parecer, del Frente Polisario y unidades de las Fuerzas Armadas Reales

Marroquíes en la zona este del Sahara; no hay confirmación del alcance de estos encuentros, aunque, al

parecer, ha habido bajas por ambas partes. Tampoco se descarta que unidades del Ejército argelino hayan

protagonizado parecidos encuentros contra tropas marroquíes.

 

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