Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
 Hassan habló ayer con menos entusiasmo. 
 El ejército marroquí apoya la marcha     
 
 Informaciones.    06/11/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

EL EJERCITO MARROQUÍ APOYA LA MARCHA

Por Abel HERNÁNDEZ (Enviado especial de INFORMACIONES.)

RABAT.6.

LA «marcha verde» entra hoy en el Sahara. El Rey Has-san II, en un discurso radiotelevisado, dio

anoche la señal de partida. El Monarca alauita no estará al frente de la caravana.

«Hemos decidido —dijo textualmente— emprender una marcha pacífica, armados sólo de nuestro

derecho y teniendo a nuestro lado a nuestros hermanos y amigos. Mañana (por hoy) cruzaremos la

frontera para iniciar nuestra marcha.»

PROBABLEMENTE, LOS «PEREGRINOS» NO PASARAN MAS ALLÁ DE DIEZ A DOCE

KILÓMETROS SIN PROFUNDIZAR HACIA EL SUR

El Rey Hassan II habló con voz un tanto apagada durante un cuarto de hora aproximadamente. En ningún

momento mencionó El Aaiún como punto final de la marcha ni dio detalles sobre cuándo y cómo iba a

acabar esta «peregrinación» al desierto saharaui La impresión, en fuentes bien informadas es que «no va a

pasar nada». Probablemente la marcha no entrará mas allá de 10 ó 12 kilómetros en la arena del Sahara,

en una especie de tierra de nadie y empezará a desandar el camino al mismo ritmo que avancen las

conversaciones diplomáticas. En principio se descarta categóricamente que los marroquíes vayan a llegar

a El Aaiún y se cree, en los mismos medios, que en estas condiciones el Ejército español no va a

intervenir.

«Si encuentras a un español, sea civil o militar —dijo el Rey, salúdale y dale un abrazo, porque si

nosotros hubiéramos querido hacer la guerra a España no habríamos enviado a 350.000 civiles al Sahara.

Incluso si los españoles abren fuego contra ti, continua tu camino.

Lo mismo que en su discurso del 16 de octubre, cuando anunció la «marcha verde», el monarca alauita ha

advertido a continuación: «Pero sí eres atacado por alguien distinto de los españoles, sabe, querido

pueblo, que el valeroso Ejército Real acudirá en tu ayuda.» Esto indica que el Ejército de Marruecos no

estará muy lejos de los voluntarios que caminan con el Coran en la mano.

HASSAN NO VA EN LA MARCHA

Hassan II que el 15 de octubre con mucho más entusiasmo que ayer en el tono de sus palabras, anunció

que él estaría al frente de la marcha, ahora ha justificado su ausencia con estas palabras: «Hubiéramos

querido estar a la cabeza de esta marcha, pero los deberes de Jefe de Estado me obligan a permanecer en

el puesto de mando.»

El Rey de Marruecos ha recomendado a los participantes que hagan sus abluciones y oraciones en cuanto

pisen la arena del Sahara y ha indicado también: «La bandera de Marruecos no ira sola. Ondeará en medio

de las de los países hermanos y amigos, de prestigiosa historia, que se han unido a nuestra marcha.» Estos

países son, que se sepan, Arabia Saudita, Kuwait, Egipto, Jordania y Gabón. Túnez también ha reiterado

su apoyo a la iniciativa de Hassan. Lo mismo acaba de hacer Jasef Arafat, jefe de la Organización para la

Liberación de Palestina.

No parece que a esta multitud, aunque todos tienen una poderosa resistencia física, se la pueda tener

mucho tiempo metida en una caravana del desierto. Aparte los problemas sanitarios, existen los ali-

menticios. Al Rey le corría peligro la corona si no cumplía su promesa de llegar hasta el Sahara. A la hora

en que el lector tenga en la mano este periódico, los marroquíes ya habrán pisado la «tierra prometida».

Es el momento de iniciar, cuanto antes la vuelta a casa. Y es lo que se espera, salvo complicaciones.

MARCHA PARALELA A LA FRONTERA

En concreto, el plan previsto y de alguna manera consentido es, según fuentes fidedignas, que la marcha

se desarrolle paralela a la frontera, sin sobrepasar la franja de los diez kilómetros, con dirección oeste-

este. Es decir, no será una marcha en profundidad. El Ejército español, que se encuentra más allá de este

pasillo, no intervendrá en estas condiciones, y el Ejército marroquí irá protegiendo en todo momento a los

caminantes a lo largo de 1a raya fronteriza, sin cruzarla, por si necesitan ayuda.

La presencia del presidente de la Yemaa, Jatri Uld Joumani en su juramento vade vasallaje al Rey en

Agadir, ha servido para impedir (si es que no había ya otras razones poderosas) el viaje hasta El Aaiún.

«Si el máximo representante de El Aaiún ha venido a nosotros y ha prestado, en nombre de todos los

saharauis, vasallaje al Rey. ¿para qué vamos a ir nosotros hasta allí ahora?, dicen las gentes en Rabat.

El POLISARIO Y ARGELIA

Las complicaciones pueden surgir en el momento en que un comando del Polisario haga de francotirador

o Argelia intervenga de alguna manera, aunque esto no va a ser fácil. En fuentes oficiales marroquíes se

han des-mentido rotundamente, como carentes de todo fundamento, los rumores de enfrentamientos

armados del F. Polisario con unidades del Ejército de Marruecos, con abundantes bajas. Esas fuentes

aseguran que son bulos propagados por el propio F. Polisario. Sin embargo, lo que sí puede tener

fundamente es algún tipo de fricción militar argelino-marroquí en la zona de Tinduf, aunque por el

momento no hay ninguna confirmación fidedigna. Lo que es palpable y casi nota dominante es la

irritación creciente, no sólo a nivel del Gobierno, sino en la calle y en el seno de todos los grupos

políticos marroquíes, contra Argelia. Una contienda entre ambas naciones del Mogreb no es en absoluto

descartable.

Por el contrario, aquí todo el mundo repite que son España no va nada y que se mantendrá e incrementará

la amistad en el futuro. Todos echan la culpa a la presión argelina de que el entendimiento hispano-

marroquí no haya cristalizado todavía. Se tiene la impresión de que la conversación telefónica del Rey

Hassan II con el Príncipe don Juan Carlos, Jefe de Estado en funciones, y el posterior viaje del primer

ministro, Osman, a Madrid, ha servido para tener seguridad por ambas partes de que no habrá

enfrentamiento hispa-no-marroquí, aún entrando la «marcha verde» en la orilla del Sahara. Hoy así se ve

la situación. No sería extraño que en cualquier momento se reanudaran las conversaciones diplomáticas.

 

< Volver