Sahara. Tras lamentar el hecho consumado e instar a Hassan a la retirada. 
 El Consejo de Seguridad de la ONU podrá hacer un poco más  :   
 Argelia no reconocerá otra solución que se decida fuera de las Naciones Unidas. 
 Informaciones.    07/11/1975.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 21. 

TRAS LAMENTAR EL HECHO CONSUMADO E INSTAR A HASSAN A LA RETIRADA

El Consejo de Seguridad de la O. N. U. podrá hacer poco más.

«ARGELIA NO RECONOCERÁ OTRA SOLUCIÓN QUE SE DECIDA FUERA DE LAS

NACIONES UNIDAS»

NUEVA YORK, 7. (Corresponsal de INFORMACIONES.)

TRAS haber adoptado anoche su cuarta y más fuerte acción, esta vez en forma de una resolución que

nombra por vez primera a Marruecos y a la «marcha verde», «instando» al Rey Hassan II a que retire a

los participantes del territorio saharaui y «lamentando» el hecho consumado de su realización, el Consejo

de Seguridad considerará hoy «nuevas medidas» con relación a la crisis del Sahara.

Pero en medios diplomáticos de dentro del Consejo de Seguridad manifestaron anoche abiertamente su

escepticismo sobre el tipo de acciones nuevas que el organismo de seguridad pueda adoptar antes de que

el Rey Has-san II haya lanzado a los participantes de la «marcha verde» contra las líneas de defensa

española, tal como indican las informaciones aquí recibidas de fuentes responsables. No obstante, el

Consejo de Seguridad celebró anoche nuevas consultas privadas, minutos después de dar por finalizada su

sesión pública, y un portavoz de la O. N. U. informó a su término que éstas continuarán hoy.

CONFLICTO ARMADO

Según los medios diploma-ticos citados, es poco probable que el Consejo de Seguridad pueda hacer algo

mas, a menos que estalle un conflicto armado en la zona, posibilidad que fue citada anoche repetidamente

por España e intuida abiertamente por Argelia, una vez que la «marcha verde», que se encuentra a menos

de cinco kilómetros de la «línea de disuación» española, decida avanzar. En tal sentido, la actitud del

Consejo de Seguridad parece ser hoy la de esperar y ver si el momento fatal se produce o si el Rey Hassan

II entra en razón y, al menos, se limita a pasear a sus súbditos por la «tierra de nadie» existente entre la

frontera saharaui y las defensas militares españolas.

La esperanza del Consejo de Seguridad está cifrada aparentemente en la dureza (algunos miembros la

hubiesen deseado más fuerte, lo mismo que España y Argelia, según expresaron sus representantes) de la

tercera resolución aprobada en la noche de ayer por consenso, y sin necesidad de voto, por sus 15

miembros. La resolución, que toma nota de las dos anteriores (377 y 379) y del urgente llamamiento del

presidente del Consejo al Rey de Marruecos, «lamenta» la realización de la marcha, «insta» a Marruecos

a que «retire inmediatamente a todos los participantes en la marcha del territorio del Sahara occidental» e

«insta» también a Marruecos, y las demás partes afectadas e interesadas (España, Argelia y Mauritania a

que cooperen con el secretario general de la O. N. U. en la búsqueda de una solución pacífica, presunta-

mente en la aceptación final de su «plan» para la descolonización del Sahara.

LA RESOLUCIÓN

La resolución, que lleva el número 380 (1975) del Consejo, fue aprobada por consenso y sin necesidad de

voto a la apertura de la sesión (que había sido convocada urgentemente a petición española) y sin

considerar an-tes, según lamentó el representante interino español, don Fernando Arias Salgado, la

información posterior que llegaba al Consejo. Quizá esta información hubiera servido, según algunos

diplomáticos de dentro del Consejo, para que los términos de «lamenta» e «insta» se hubiesen cambiado,

siguiendo el deseo de algunos países, por los de más fuertes de «condena» v «exige».

La información posterior aducida por el representante español quedó contenida, sin embargo, en los

documentos oficiales del Consejo de Seguridad en forma de una carta del encargado de negocios de la

misión española, don Antonio Elias, al presidente del Consejo de Seguridad, el representante soviético

Jacob Malik. La carta española, citando el contenido y desarrollo de una conversación entre el embajador

español en Rabat, señor Martín Gamero, y el ministro de Información marroquí que actuaba como primer

ministro en funciones, señor Benhima, celebrada ayer en la Embajada española en Rabat, acusaba a

Marruecos de:

1. Pretender entrar con la marcha en las líneas españolas «a menos que el Gobierno español consienta en

emprender urgentes negociaciones bilaterales para tratar la transferencia de la soberanía del Sahara a

Marruecos»

2. Argumentar que la detención de la marcha «no era ya posible», ya que la única alternativa del Gobier-

no de Marruecos era seguir hacia el Sur con la marcha si no tenían lugar las negociaciones bilaterales.

3. Dar por sentado que se producirían enfrentamientos en los marchantes y las fuerzas españolas, «con

gran número de bajas» si no se acepten las negociaciones.

4. No querer evitar una posible intervención del Ejército marroquí, «llegándose en este caso a una

situación de beligerancia entre España y Marruecos» si estos enfrentamientos se producían.

5. Descartar totalmente la intervención y competencia de las Naciones Unidas, así como la viabilidad de

los posibles planes y propuestas del secretario general.

LA POSICIÓN ESPAÑOLA NO HA CAMBIADO

En su intervención más tarde ante el Consejo de Seguridad, el delegado español, don Fernando Arias

Salgado, matizaba aún más las amenazas marroquíes, calificándolas de «acto irresponsable sin precedente

en la historia de las relaciones internacionales» y reiterando que España, «por razones humanitarias,

procuraría evitar, en la medida de lo posible, todo derramamiento de sangre inocente». Además, el señor

Arias Salgado repetía que la posición española «no había cambiado» y que España era de la opinión que

«ninguna solución pacífica del problema de la descolonización del Sahara puede concebirse fuera del

marco de las Naciones Unidas, ni en contradicción con las resoluciones pertinentes de la Asamblea

General».

En sus turnos respectivos, sólo Marruecos, Argelia, Mauritania, y el presidente del Consejo, aparte de

España, tomarón la palabra. El presidente y representante soviético, Jacob Malik lo hizo para advertir que,

en esta ocasión, la resolución citaba, por vez primera, a Marruecos, y que esperaba que su «profundo pe-

sar» por el no cumplimiento de las anteriores se tradujese en un acatamiento de las decisiones del Consejo

y de la Asamblea General sobre el particular.

El delegado y representante marroquí ante la O. N. U., Driss Slaoui, sin dar ninguna indicación sobre los

planes de la «marcha verde» y repitiendo sólo que el Rey Hassan II ya había contestado al llamamiento

del presidente del Consejo de Seguridad señalando que la «marcha» era pacifica, se refirió a las

conversaciones hispano-marroquies, indicando que estaban suspendidas, y que en la reunión solicitada

ayer por el embajador en Rabat, Marruecos sólo intentó reiniciarlas.

LA POSICIÓN ARGELINA

El representante argelino, señor Rahal, hizo uso del derecho de intervención quizá sólo para advertir que,

ante la «mascarada» del Consejo de Seguridad y su «falta a la hora de asumir sus responsabilidades,

Argelia exponía claramente su preocupación y su intención de enfrentarse a la situación». Al Consejo de

Seguridad, dijo el representante argelino, dando a entender que buscaba otra solución fuera del foro mun-

dial, no le quedan más que dos soluciones o adoptar las medidas necesarias que contempla la Carta de las

Naciones Unidas para el caso, o marginarse del mismo y dejar de celebrar reuniones sin fin y consultas

sin sentido.

«La posición de Marruecos —dijo el señor Rahal— consiste en llevar adelante la teoría del hecho

consumado, tengo una reclamación, ocupo el territorio y luego negocio.» Ante esta situación, advirtió el

delegado argelino «Si el Consejo de Seguridad no asume sus responsabilidades, mi Gobierno se verá obli-

gado a asumir las suyas propias.» Asimismo, añadió, el Gobierno de Argelia «no reconocerá otra solución

que se decida fuera de las Naciones Unidas y que no esté de acuerdo con la doctrina de las Naciones

Unidas y que englobe a todas las partes».

En la reunión del Consejo de Seguridad, el secretario general de las Naciones Unidas, Kurt Waldheim,

informó de la vuelta de su emisario especial, señor Andre Lewin, de la zona, y anunció su intención de

preparar un nuevo informe «a la mayor brevedad» sobre el resultado de su misión ante las partes in-

teresadas y afectadas.

INFORMACIONES

7 de noviembre de 1975

 

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