Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
 Sahara. Tras la visita de Carro a Agadir. 
 Continúa la actividad diplomática para buscar una salida  :   
 Los Estados Unidos no quieren poner en peligro las monarquías de Rabat y Madrid. 
 Informaciones.    08/11/1975.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

CONTINUA LA ACTIVIDAD DIPLOMÁTICA PARA BUSCAR UNA SALIDA

Por Abel HERNÁNDEZ (Enviado especial de INFORMACIONES.)

RABAT, 8.

LA punta de la «marcha verde» estuvo ayer «congelada». Hubo un momento, en la madrugada del jueves

al viernes, en que estuvieron a punto de ocurrir acontecimientos irreparables, según fuentes dignas de

todo crédito. El peor momento de la crisis pasó. Los diplomáticos españoles permanecieron reunidos en la

Embajada hasta las cuatro de la madrugada. La diplomacia, en diversos puntos, entró en una fase

trepidante. Y esta actividad en busca de una salida política a la compleja y peligrosa situación, continúa.

La llegada a Agadir del señor Carro, ministro de la Presidencia (a pesar de la delicada situación de

España), hace concebir esperanzas en este sentido.

En medios solventes se tiene el convencimiento de que no hay más salida que la negociación. Cualquier

enfrentamiento desencadenaría una crisis de imprevisibles consecuencias tanto para la política interna

española —y más en estos momentos— como para la política interna marroquí.Se cree que aún se está a

tiempo de llegar a una solución aceptab1e, aunque hubiera sido más fácil cuando fue el señor Laraki a

Madrid.En aquella ocasión, según nuestras noticias, faltó muy poco para la firma.

RELAJAMIENTO DE LA TENSIÓN

Anoche, en el ambiente se palpaba un relajamiento de la tensión. La avanzadilla de la «marcha verde»

permanecía estática, sin intentar forzar las líneas de disuasión españolas. Fuentes marroquíes aseguran

que durante el día continuaron entrando en el Sahara, en la franja de tierra de nadie, la mayor parte de los

350.000 participantes de la marcha. Un funcionario del Ministerio de Información nos aseguraba anoche

que el mayor contingente, quizá 200.000 personas, habían tomado la ruta paralela a la frontera, para evitar

los campos de minas y la fuerte presencia militar española, y que pensaban llegar casi hasta la frontera de

Mauritania, para, dando un gran rodeo, internarse luego en el centro del Sahara, camino de El Aaiún. Pero

tampoco de esto hay confirmación oficial.

Otros funcionarios marroquíes dan otras versiones. Todo se ha detenido, hasta la información. Da la

impresión de que las noticias importantes circulan por cauces subterráneos, y que lo que interesa es que la

publicidad no pueda desbaratar operaciones silenciosas en marcha.

El problema, mientras tanto, se está internacionalizando más y más. En la Embajada U. S. A. en Rabat se

observa ansiedad. Se trata de seguir los acontecimientos minuto a minuto y se tropieza con esta falta de

información. La postura de Washington en esta crisis del Sahara, según medios bien informados, está un

tanto indecisa en éstos momentos. Norteamérica quiere potenciar el equilibrio en el Magreb frenando la

hegemonía de Argelia y a la vez fortalecer la futura Monarquía de don Juan Carlos en España. Si Estados

Unidos, tras una primera etapa de apoyo decidido a Marruecos, frenó en seco hace unos días su iniciativa

ante el avance de la «marcha verde», se debe, según las mismas fuentes, a que no deseaba que se pusiera

en peligro la incipiente Monarquía española. La única forma que parece viable para no poner en peligro

ni la Monarquía alauita (el riesgo para Hassan II si le sale mal la «operación Sahara» es evidente) ni la

futura Monarquía española, en la que Washington y Europa tienen puestas sus complacencias, es

conseguir el entendimiento hispano-marroqui y que no estalle la tragedia en el desierto saharaui.

Europa también parece que ha estado a la espectativa hasta ahora. Sin embargo, hay síntomas de que

algunas Cancillerías empiezan a moverse porque se han dado cuenta de la peligrosidad de la situación que

puede condicionar la geoestrategia política del futuro. Por ejemplo, se asegura que los Presidentes

Burguiba, de Túnez, y Giscard d´Estaing, de Francia, han firmado en Tunicia una carta conjunta en la que

ofrecen al Rey Hassan II su mediación en el conflicto. Se supone que otro tanto han hecho con Madrid.

Parece que España no aceptaría la mediación. Túnez, a pesar de su vecindad y de sus intereses

económicos comunes con Argelia, ha apoyado en todo momento la anexión del Sahara a Marruecos.

LOS ESTADOS UNIDOS NO QUIEREN PONER EN PELIGRO LAS MONARQUÍAS DE

MADRID Y RABAT

EXPANSIONISMO ARGELINO

Un observador cualificado me indicaba anoche que la postura de un amplio sector del mundo árabe a

favor de Rabat no es tanto por apoyar a Marruecos como por parar el peligroso expansionismo argelino.

Se concuerda aquí en que el Sahara no tiene en absoluto capacidad material, para autodeterminarse, ni

hay cuadros administrativos, ni Ejército allí para sostener un Estado y una administración que, por lo

demás, dependería totalmente de Argelia. Sería un Estado-fantasma, en poder del F. Polisario, que es una

creación argelina. En estas circunstancias, las islas Canarias, por ejemplo, se quedarían peor que a la

interperie. No es ningún secreto que Argel ampara y alienta a todos los movimientos de liberación.

La opción que tiene que hacer Madrid en estos momentos es de transcendencia histórica, opinan estos

mismos medios. El «problema de África», que tantos trastornos ha ocasionado a la vida institucional

española en el último siglo, puede tener todavía un final feliz. Se está jugando con fuego y con el futuro.

Se confia en la gestión del ministro español de la Presidencia ante el Rey Hassan II.

8 de noviembre de 1975 INFORMACIONES

 

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