Sahara. 
 Satisfacción del Secretario General de la ONU por la retirada marroquí  :   
 La prensa USA valora el acierto con que Don Juan Carlos desempeña la jefatura del Estado en funciones. 
 Informaciones.    11/11/1975.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

SATISFACCIÓN DEL SECRETARIO GENERAL DE LA O. N. U. POR LA RETIRADA MARROQUÍ

LA PRENSA U. S. A. VALORA EL ACIERTO CON QUE DON JUAN CARLOS DESEMPEÑA

LA JEFATURA DEL ESTADO EN FUNCIONES

NUEVA YORK, 11. (Corresponsal de INFORMACIONES.) Toda la Prensa norteamericana destacaba

ayer la decisión del Rey Hassan II de ordenar la «marcha atrás» de los voluntarios que había dirigido

hacia el Sahara, interpretandolo, como una victoria diplomática obvia de la decidida postura española.

«The Washington Post», «The New York Times», «The Chicago Tribune», «Los Angeles Times» y hasta

el económico «The Wall Street Journal», resalían que la «marcha atrás», aparte de colocar en difícil

situación interna al Monarca marroquí, ha sido el primer y más importante acierto con que el Príncipe de

España ha podido estrenar su Jefatura de Estado en funciones.

Las agencias de noticias, que el domingo informaron detalladamente del discurso del Rey Hassan II,

ofrecieron una visión más interpretativa este lunes. La agencia Upi, concretamente, destaca el editorial del

diario INFORMACIONES aparecido en la primera página de la edición de ayer. «Un éxito del Príncipe»:

«Don Juan Carlos se ha mostrado como auténtica cabeza de la nación»; ha restaurado la confianza pública

en el futuro, «un tanto deteriorada en los últimos tiempos», dicen los entrecomillados de nuestro

periódico, que destaca la importante agencia norteamericana.

PELIGRO PARA MARRUECOS

En lo que respecta a Marruecos, la amplia gama de comentarios coincide en el posible peligro que la

«marcha atrás» implica para el Rey marroquí. El «New York Times» dice al respecto: «Marroquíes

consultados expresaron abiertamente la creencia de que el discurso constituye una gran derrota para el

Rey y hablaron de la incertidumbre que le depara el futuro.» El mismo diario comentaba que, al margen

de España, «Argelia aparece como uno de los más beneficiados de la derrota marroquí» La cadena de

televisión N.B.C. decía por la noche que «el Rey Hassan puede tener los días contados en el trono», antes

de dos o tres meses, si el «fracaso» de la marcha no se compensa, con un éxito diplomático en las

negociaciones pendientes, bien con España o en las Naciones Unidas.

Precisamente en la O.N.U., el señor Waldheim hizo público ayer un pequeño comentario sobre la decisión

del Rey Hassan II, en el que además de expresar su «satisfacción» por la vuelta atrás de la marcha,

solicitaba la continuación de las «discusiones y negociaciones» entre las partes interesadas «para lograr

una solución pacífica y satisfactoria del problema del Sahara occidental».

«El secretario general está convencido —dice la declaración del señor Waldheim— que si prosigue la

buena voluntad de las partes afectadas e interesadas y su activa cooperación, tal solución puede lograrse

de una manera efectiva.» Asimismo añade que «el secretario general continuará activamente sus con-

tactos con las partes, según el mandato que recibió del Consejo de Seguridad».

Cumpliendo este mandato, el secretario general —que fue informado el domingo de la decisión del Rey

Hassan por el embajador ante 1a O.N.U. de Marruecos, señor Driss Sloui- se reunió ayer con los

embajadores de Marruecos y con el ministro de Asuntos Exteriores de Argelia, señor Abdel Aziz Boute-

flika, sin conocerse ningún detalle de lo hablado.

Es significativo que, contrariamente a los días pasados, cuando los diplomáticos y delegados de la O.N.U.

eran locuaces en torno a lo que sucedía, en la jornada de ayer era casi imposible obtener detalles de los

pasos que de una forma inminente se adoptarán para continuar con la descolonización.

ADMINISTRACIÓN PROVISIONAL

Todo apunta, sin embargo, en la línea adelantada ayer: un traspaso, en breve, de la soberanía del Sahara

de Empaña a las Naciones Unidas, que se encargará de establecer, en negociaciones multilaterales, las

modalidades de la administración del territorio hasta que la población autónoma del mismo decida su

futura configuración política.

Mientras tanto, la «guerra de la Prensa», inundada de rumores e interpretaciones sin confirmación alguna,

parece haber comenzado para explicar el alcance del «entendimiento» alcanzado entre España y

Marruecos.

Esta «guerra de interpretaciones», muy similar a la emprendida hace dos semanas cuando se especulaba

con la existencia de un acuerdo bilateral hispano-marroqui para la transferencia simple de la soberanía a

Rabat, parece alentada por medios marroquíes. El silencio español al respecto vuelve a indicar, según

medios bien informados, que la postura española es la misma que la expresada en anteriores

declaraciones, bien por el Príncipe de España en el territorio saharaui o por los delegados españoles ante

el Consejo de Seguridad.

 

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