Autor: Meseguer Sánchez, Manuel María. 
 ABC en El Aaiun. 
 Parece que no se aplazará la evacuación militar del Sahara  :   
 De llevarse a cabo el plan Waldheim, sólo quedarían en el territorio funcionarios, Policía Territorial y trabajadores de Fos-Bucraa. 
 ABC.    12/11/1975.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

ABC. MIÉRCOLES 12 DE NOVIEMBRE DE 1973. PAG. 5.

ABC EN EL AAIUN

PARECE QUE NO SE APLAZARA LA EVACUACIÓN MILITAR DEL SAHARA

De llevarse a cabo el "plan Waldheim" sólo quedarían en el territorio funcionarios, Policía Territorial y

trabajadores de Fos Bucraa

EL AAIUN, 11. (Crónica de nuestro enviado especial, por teléfono.) Mientras que en Hausa y

en Eshdeiría continúan las fuerzas marroquíes que días atrás entraron en territorio sahariano, la «marcha

verde» prosigue su ritmo de salida con una organización tan perfecta como la de que hizo gala en su

acampada ante la primera franja minada española. Los asentamientos se levantan a toda velocidad, y en

breve, de la «marcha verde» sólo quedará basura. Más acá, en el campo minado, algunas minas han

quedado desenterradas por los cuervos. Determinadas fuerzas comienzan a regresar a sus bases y en el

ambiente de la ciudad solamente se abre ahora un tiempo para la reflexión y los interrogantes.

Interrogantes para los mismos informadores, muchos de los cuales —los corresponsales de guerra

extranjeros sobre todo— han decidido liquidar su cuenta en el parador y marcharse en busca de más san-

grientos conflictos. Interrogante también para la población civil, obligada a evacuar que alberga todavía la

esperanza de la orden para permanecer algún tiempo más en el territorio y apurar así hasta el fondo la

amargura del desarraigo. Interrogante para el Ejército que aguarda nuevas órdenes. Interrogante para la

población que cada vez mira con más recelo la situación desencadenada por el discurso de Hassan II.

Parece cierto que los planes de evacuación militar comenzarán en el momento estipulado y que no se

producirá ningún aplazamiento en la segunda fase de la «operación Golondrina».

TRABAJOS PARA EL CENSO—De llevarse a cabo el plan propuesto por el secretario general de las

Naciones Unidas, se especula en medios autorizados con que podría permanecer en el territorio, en tanto

el referéndum se llevara a cabo, e, incluso, se desarrollara, el personal más absolutamente imprescindible

del Gobierno General —unos cientos de funcionarios, aparte, claro está, de los trabajadores de Fos Bu-

craa—, además de las Fuerzas de la Policía Territorial. Si esto llegara a producirse, no hay dudas de que

tendrían que haberse detectado suficientes garantías por parte de la población como para permanecer en el

territorio del Sahara un período de tiempo que podría dilatarse hasta agosto sin contar con el respaldo del

Ejército.

De una forma u otra, las autoridades civiles continúan sus trabajos en previsión del censo que podría

concurrir al referéndum del que damos noticia. Según datos aproximados y todavía estimativos, por

cuanto no está concluido, no ascenderán de 30.000 los votantes saharauis del otro lado de las fronteras, de

los cuales 7.000 podrían corresponder a Marruecos y cerca de 20.000 a Mauritania. Si tenemos en cuenta

que en el interior del Sahara se estima un censo con derecho a voto de 40.000 personas, se comprenderá

que la pelota todavía está en el tejado y cualquier cosa puede ocurrir cuando se efectúe el referéndum.

P. U. N. S. Y POLISARIO.—Esta palabra, referéndum, continúa en las mentes de los saharauis,

polarizados de momento en los conflictos que pueden estar desarrollándose entre las dos facciones polí-

ticas de la población. A la confirmación por parte del secretario general del P. U. N. S., Duhe Sidna, del

cerco que las fuerzas del F. Polisario han establecido a los punsistas que tomaron Auser en el sur del

territorio, se añade la marcha de 250 miembros del F. Polisario sobre una población ya conquistada: La

Güera.

En efecto, en esta pequeña localidad de pescadores limítrofe con Mauritania, premiosamente evacuada

por los elementos administradores y que cumplía una importante misión para los pesqueros de las

Canarias, continúan todavía cinco españoles que mantienen abierta la fábrica de harina de pescado y

sostienen las condiciones de habitabilidad precisas para la población nativa que se encuentra en el

poblado. Hace unos días hablaba de que el Frente Polisario había izado allí su bandera y ahora se

confirma que más elementos de dicho grupo se dirigen hacia La Güera para instalarse momentáneamente.

«En este momento solamente veo confusión», dijo esta tarde Tuhe Sidna, secretario general del P. U. N.

S., quien entre otros problemas que tiene que arrastrar se ha presentado la defección de uno de los

componentes del Consejo ejecutivo, Hamadi, quien hace una semana presentó la dimisión irrevocable tras

no ser acepta-da su propuesta de que el P. U. N. S. hiciera sido lo posible por unirse con el Frente

Polisario, Hamadi señalaba por su parte: «No sé qué haré ahora. No creo que me pase al Polisario, e

imagino que me dedicaré a trabajar por el pueblo, simplemente.» .

TEMOR.—Las palabras de Sidna hay que tomarlas en consideración desde el momento en que expresa,

en este caso, por lo menos el auténtico sentimiento de la población. Esta, mañana me refería un muchacho

miembro del Frente: «Lo que espero es que nada de lo que tememos se produzca.» Y no hay duda de que

la expectativa se acrecienta con el paso de sus horas, la retirada de la «marcha verde» y el repliegue de las

fuerzas españolas. Habría que reseñar también que en de-terminadas unidades se piensa solicitar vacuna

contra el cólera y el tifus en precisión de que la «marcha verde» hubiera dejado sus secuelas, aunque en

medios sanitarios desconocen tales medidas y reconocen, por el contrario, el acaparamiento que por parte

de elementos saharauis se está haciendo con medicamentos específicos para las enfermedades más

frecuentes leí territorio.

El Sahara pues, con la retirada de la marcha pacífica marroquí, regresa al estudio de sus propios

problemas; si por un lado representa un duro examen de conciencia, por el otro, puede dar pie para el

hallazgo de nuevos caminos que conduzcan a alguna parte.—Manuel María MESEGUER.

 

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