Tras el acuerdo de Madrid. 
 Argelia y el F. Polisario se mueven en los pasillos de la ONU     
 
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TRAS «EL ACUERDO DE MADRID»

ARGELIA Y EL F. POUSARIO SE MUEVEN EN LOS PASILLOS DE LA O. N. U.

NUEVA YORK, 15. (Corresponsal de INFORMACIONES.)

MIENTRAS España mantenía ayer un silenció total en las Naciones Unidas, cancelando una esperada

declaración ante la IV Comisión de la Asamblea General, la reacción en la O. N. U. al acuerdo tripartito

España-Marruecos-Mauritania, anunciado ayer en Madrid, no se ha hecho esperar. En medio de una total

sorpresa, y mientras la mayor parte de los delegados se preguntaban unos a otros qué pasaba, el secretario

general de la O. N. U., señor Kurt Waldheim llamó a su despacho a los representantes de los tres países

involucrados en el acuerdo; Don Jaime de Piniés, el último en acudir a la entrevista en razón a «una cita

con el medie»»,-según medios de la O. N. U., se entrevistó en la última hora de la jornada, durante

aproximadamente dos horas, con el secretario general.

Mientras Argelia y el Polisario arreciaban su voz, el representante marroquí, confirmando el acuerdo de

Madrid, explicaba a los periodistas en una conferencia de Prensa la posición de su Gobierno, resaltando

su satisfacción por el curso que, tras la "marcha marroquí", había tomado el problema de la

descolonización del Sahara. Respetuoso con el Gobierno español, el señor Driss Slami insistía en que las

negociaciones de Madrid se desarrollaron en plena conformidad con el Consejo de Seguridad y bajo el

amparo del artículo 33 de la Carta de las Naciones Unidas, dando a entender con este último extremo que

no habría habido negociación sobre la descolonización en sí del territorio (el artículo 33 sólo se refiere a

los casos de disputa entre dos países), o que, al menos, el problema del Sahara no era un asunto de

descolonización, sino concerniente a dos o tres países.

Matizando aún mas este extremo, el recentante marroquí citaba el caso de Ifni y la resolución de la

Asamblea General de la O. N. U. del 16 de diciembre de 1965, que hablaba de negociaciones entre

España y Marruecos para resolver el problema de la soberanía de aquellos territorios. En tal sentido, la

solución saharaui debía venir por un proceso similar "de negociaciones entre Marruecos, Mauritania y

España, teniendo en cuenta las aspiraciones de las poblaciones autóctonas".

Pero la preocupación fundamental de la O. N. U era el contenido del "acuerdo de Madrid". Mientras las

agencias de noticias hablaban, de transferencia de soberanía sin definir, fuentes responsables y cercanas al

secretario general afirmaban que, con anterioridad a la salida de España del territorio el próximo 28 de

febrero, el Gobierno español anunciaría la creación de una posible administración tripartita en el Sahara

(Marruecos, Mauritania y España), que se encargaría de realizar antes de tres meses una consulta a la

población. Bajo este plan, el papel de la O. N. U. se limitaría a recibir la información que los tres países le

enviaran.

Simultáneamente, la Cuarta Comisión de la Asamblea, que iniciaba ayer sus sesiones anuales sobre el

Sahara, con el análisis del informe de la misión visitadora al Sahara del "Comité de los 24", se quedó sin

la aireada y rumoreada "declaración española" ante la misma, al retirar España, inesperadamente, su

nombre de la lista de oradores. La razón aludida fue el médico. La explicación oficiosa: "Se esperan

instrucciones de Madrid".

Sin su figura estelar, la Comisión de la Asamblea General que entiende sobre asuntos de descolonización

se limitó a escuchar a su relator y varios delegados sus disquisiciones sobre el informe de la misión y la

defensa del principio de autodeterminación en él contenida. Entre discursos e intervenciones, la comisión

dejó el tema para el próximo lunes..

ARGELIA, EL POLISARIO Y EL SOVIÉTICO MALIK

Sólo Argelia y su ministro de Asuntos Exteriores, señor Buteflika, parecía saber lo que pasaba, y mientras

se hacía pública una nota de su Ministerio procedente de Argel, que hablaba indirectamente del acuerdo,

el ministró Buteflika recorría pasillos y despachos en busca de un apoyo para una supuesta petición al

presidente del Consejo de Seguridad, el soviético Jacob Malik, para que este organismo se reuniera con

carácter urgente. La petición argelina no cuajó. Presuntamente por falta de un argumento de peso para

pedir formalmente la reunión, aunque afirmaciones de medios diplomáticos señalaban que ésta podría

tener lugar a partir del domingo o lunes.

En espera de una reacción oficial o factual al "acuerdo de Madrid", la misión argelina ante la O. N. U.

distribuía por los pasillos una nota de su Ministerio de Asuntos Exteriores. La nota, redactada con

anterioridad al anuncio del ministro español de Información en Madrid, advertía contra "una iniciativa-

unilateral o de otra índole" una vez que la comunidad internacional y su .Consejo de Seguridad, después

de ha-ber rechazado felizmente la marcha marroquí, "no se había asociado ante el hecho consumado,

aunque éste fuera diplomático". En una referencia al posible acuerdo en Madrid, la nota pasaba a expresar

que "Argelia (...) no sabría renunciar al don más preciado de los pueblos y al principio fundamental de las

Naciones Unidas, que es el derecho de autodeterminación de los pueblos"

Más tarde, una declaración del Frente Polisario rechazaba el acuerdo de Madrid, "escuchado a través de la

Prensa", y advertía en tonos bélicos que "el pueblo saharaui ha tomado ya 1as medidas apropiadas para

asegurar la defensa de su patria contra cualquier agresión".

EL GRUPO AFRICANO

Si este «plan» será aceptado por la Asamblea General y las Naciones Unidas, lo tendrá que demostrar el

país más interesado. Ayer se sabía también que el grupo africano de la O. N. U., que considera el Sahara

un asunto interno del continente que debe resolverse de acuerdo a sus principios, ha creado una comisión

de seis países (Camerún, Dahomery, Costa de Marfil, Túnez, Tanzania y Guinea Ecuatorial) para analizar

el problema. En este grupo, según fuentes de las Naciones Unidas, se librará, la .batalla diplomática, de

donde puede salir en esta asamblea las recomendaciones anuales de la O. N. U. para la descolonización

del territorio.

Significativamente, la_ composición de esta comisión parece inclinar la balanza hacia el lado marroquí

(con Camerún, Túnez, Dahomey y quizá Costa de Marfil y Guinea Ecuatorial a favor de Rabat), pero la

presencia firme de Tanzania, cuyo embajador Salim A. Salim es presidente del «Comité de los 24» y una

autoridad moral en temas coloniales, hace pensar que cualquier solución que surja de este grupo no será

en ningún sentido unánime. En cualquier caso, la batalla entre los países africanos, con influencia obvia

de las grandes potencias, tendrá que librarse en el terreno diplomático, a menos como resaltaban ayer

varios delegados africanos en conversación que no ocultaba su sorpresa e in-certidumbre por al desarrollo

de la crisis del Sahara, que dicho territorio se convierta en una nueva Angola. De este extremo y del

comienzo de alineación de país a uno y á otro bando, nadie duda en la O. N. U. Lo que se desconoce es si

a España le toca desempeñar el mismo papel que a Portugal cuando en la disputa no están envueltos tres

movimientos de liberación, sino tres países amigos de importantes en intercambios comerciales y en

suministros de materias primas), y lo que se dirime es la estabilidad de toda una región y el prestigio de

España ante la comunidad árabe.

 

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