Sahara. 
 ONU: se ignora cómo reaccionará Argel  :   
 Hasta Moscú podría inclinarse por Rabat. Doble entrevista Piniés-Waldheim. 
 Informaciones.    17/11/1975.  Página: 3-4. Páginas: 2. Párrafos: 13. 

7 de noviembre de 1975

O. N. U.: SE IGNORA COMO REACCIONARA ARGEL

HASTA MOSCÚ PODRIA INCLINARSE POR RABAT

DOBLE ENTREVISTA PINES-WALDHEIM

NUEVA YORK, 17. (Corresponsal de INFORMACIONES.)

El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, señor Ahmed Laraki, se espera que presente, a partir de

mañana, ante la IV Comisión de las Naciones Unidas, el reciente acuerdo hispano-marroquí-mauritano

para la descolonización del Sahara, cuyos detalles permanecen aún en la más completa oscuridad.

El señor Laraki, que llegó anoche a Nueva York procedente de Rabat, con escala en Madrid, no ofrecerá

las particularidades del acuerdo, sin embargo, hasta que las Cortes Españolas hayan ratificado la ley de

Descolonización del territorio, acción que probablemente tendrá lugar mañana en Madrid. Por esta razón,

la intervención del señor Laraki en la cuarta comisión puede retrasarse varios días, en los cuales es de

suponer que la diplomacia alauita refuerce sus actividades para obtener el máximo apoyo dentro de las

Naciones Unidas.

Mientras, Marruecos y Mauritania, a cuyo ministro de Asuntos Exteriores se esperaba ayer también en

Nueva York, se llevarán con toda seguridad el peso diplomático de presentar el acuerdo a las Naciones

Unidas, la actitud española ante el organismo mundial se desconoce, aunque se especula que se limite a

presentar el hecho y a esperar la reacción al mismo.

PINIES-WALDHEIM

El embajador español ante las Naciones Unidas, don Jaime de Piniés, que el pasado viernes fue llamado

por el secretario general, señor Kurt Waldheim, a su despacho, tuvo que acudir de nuevo en la tarde del

sábado a la oficina del señor Waldheim. Fuentes responsables de las Naciones Unidas revelaron que el

señor Piniés apenas pudo informar el viernes al secretario general sobre el significado del acuerdo,

aunque prometió posterior información, en espera de las pertinentes "instrucciones de Madrid". Aparente-

mente, estas instrucciones fueron transmitidas a Waldheim durante la entrevista del sábado.

Según fuentes de la O. N. U., el secretario general de las Naciones Unidas se encuentra "sorprendido" por

el "acuerdo de Madrid", ya que implica de hecho un claro rechazo de las tres partes interesadas en la

disputa (Argelia es parte sólo afectada) de sus servicios e iniciativas. El señor Waldheim inició consultas

sobre el tema por mandato del Consejo de Seguridad de la O. N. U., una vez que España solicitara la

intervención de éste a mediados de octubre ante el cariz de "fricción internacional" que ofrecía el

problema del Sahara tras la decisión marroquí de organizar una marcha pacífica de 350.000 voluntarios-

civiles sobre el territorio.

LA ACTITUD ARGELINA

A pesar de esta previa intervención del Consejo de Seguridad, diplomáticos de las Naciones Unidas

descartan hoy una inminente reunión de este organismo sobre el Sahara. La reunión del Consejo fue dada

como hecha el pasado viernes, bajo una «inminente» petición argelina. No obstante, se da como cierto

ahora que Argelia no solicitó tal reunión ante, la ausencia de instrucciones al respecto por parte del

Presidente Bumedian.

La actitud argelina hacia el acuerdo de Madrid es todavía un misterio que sorprende a los medios

diplomáticos de las Naciones Unidas. Estos medios ponen de relieve que la postura argelina en la crisis ha

pasado de una virulencia bélica a una serie de denuncias de posibles «acciones unilaterales o de otra

índole», sin que estas amenazas hayan cuajado en algo concreto.

Se especula en tal sentido (el «New York Times» se hace eco hoy de este extremo citando «observadores

diplomáticos con buen acceso a las autoridades de Rabat») que los acontecimientos de las dos ultimas

semanas han sido parte de un «acuerdo», cuidadosamente planeado y ejecutado, entre España y Ma-

rruecos, para resistir las presiones argelinas. Según esto, España dejó entrar simbólicamente a la «marcha

marroquí» en el Sahara mientras aparentaba una fuerte posición militar en el territorio. En este momento

se recurrió a la iniciativa de «negociar» y para evitar el trágico enfrentamiento presentaba el acuerdo

como solución.

MOSCU-WASHINGTON

La única duda ahora es prever la nueva reacción de Argelia, país al que se presenta como el "gran perde-

dor" ante la O. N. U. y ante la opinión mundial. El "New York Times" indicaba hoy que Argelia, que

"confiaba en convertir la crisis del Sahara en un experimento de exportación de sus propias ideas", tenga

que dar marcha atrás en sus planes saharauis ante una eventual falta de apoyo soviético. La Unión

Soviética, en efecto, mantiene buenas relaciones con Argelia, pero para nadie es un secreto que durante

los últimos años Moscú ha estado cortejando a Rabat. El apoyo decidido de Moscú a Argelia en este

asunto inclinaría totalmente la balanza marroquí hacia los Estados Unidos.

Medios bien informados de la O. N. U han admitido sobre este asunto que si el "acuerdo de Madrid" llega

a provocar una gran polémica y división en la cuarta comisión de las Naciones Unidas, donde tendrá que

ser discutido y aprobado, Argelia no podría conseguir la mayoría necesaria de votos para rechazarlo. Ante

esta posibilidad se da por seguro que el Gobierno argelino opté por el único camino que le queda: su

apoyo decidido al Frente Polisario ante una futura modificación de la estructura de poder en Rabat.

 

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